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Una plataforma móvil con un misil balístico intercontinental "Tópol-M" desfila durante la tradicional parada militar en la Plaza Roja de Moscú. (EFE)

EE.UU. amenaza con iniciar este sábado 2 de febrero el proceso de retirada del Tratado de Eliminación de Misiles de Corto y Medio Alcance (INF) tras acusar a Rusia de violar  lo suscrito en 1987. Eso no solo supondría un desafío para la seguridad de ambos países, sino para la Unión Europea y el resto del mundo.

Washington dio a Moscú un plazo de 60 días para que destruyera un nuevo tipo de misil de crucero que supuestamente vulnera el acuerdo, mientras que Moscú insiste en que no ha incumplido sus obligaciones.

Hace casi 32 años, Estados Unidos y la Unión Soviética acordaron destruir casi 3,000 misiles de alcance intermedio y corto y seguir un estricto régimen de verificación para asegurar que nunca más se volvieran a crear ese tipo de armas.

Sin embargo, los estadounidense alegan que desde 2013 los rusos vienen desarrollando misiles que violan el acuerdo. 

En diciembre de 2018, Estados Unidos declaró formalmente que Rusia había cometido una violación material del tratado y declaró que suspendería sus obligaciones en 60 días a menos que Rusia volviera a cumplir las suyas plena y verificablemente.

A finales del año pasado, el secretario de Estado, Mike Pompeo, dijo en en Bruselas tras una reunión con ministros de los países de la OTAN que, “las acciones de Rusia socavan seriamente la seguridad nacional de Estados Unidos y de nuestros aliados y socios”. Las palabras de Pompeo también hacían referencia a la seguridad de miles de soldados y ciudadanos estadounidenses que viven en Europa y en otras partes del mundo.

Mientras tanto, el canciller ruso Serguéi Lavrov explicó en la cadena rusa Sputnik, tras el fracaso de las consultas ruso-estadounidense del 15 de enero en Ginebra sobre el futuro del acuerdo, que "es obvio que la ruptura de este Tratado tendrá consecuencias negativas para la estabilidad estratégica global. Tras la retirada de EE.UU. del Tratado sobre Misiles Antibalísticos (ABM), y ahora del Tratado INF, se encuentra en riesgo toda la arquitectura de control de armas, incluidos el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START), las perspectivas para el desarme nuclear, así como la estabilidad del Tratado de la No Proliferación Nuclear".

Un punto interesante de la disputa y que no se debe dejar de lado es la postura de la Unión Europa, quien sigue con atención los movimientos tanto de rusos como de estadounidenses. Los ministros de Exteriores de Alemania, Austria, Bélgica, Hungría, Lituania y Letonia apelaron hoy al diálogo para evitar que el tratado de desarme nuclear deje de aplicarse, según informó Deutsche Welle.

El ministro de Exteriores de Alemania, Heiko Maas, cree que un mundo sin ese tratado sería "menos seguro", y propuso relanzar un nuevo debate internacional sobre desarme.

"El tema del desarme y la arquitectura de seguridad debe volver a la agenda internacional, no solo por EE.UU. y Rusia sino también por países como China y debido a nuevos sistemas de armamento autónomo, armas cibernéticas o robots asesinos", afirmó el jefe de la diplomacia alemana a su llegada a una reunión informal de ministros de Exteriores de la Unión Europea en Bucarest."Sobre esto no existe un marco internacional adecuado", insistió el representante alemán.

Pero incluso en Europa hay voces disidentes. El ministro de Defensa británico, Gavin Williamson, dijo el año pasado en una entrevista brindada al Financial Times, estar de acuerdo con Washington sobre el tema, ya que el Kremlin se estaba burlando del acuerdo.

El analista político ruso Fiódor Lukiánov considera real e irreversible la salida de EE.UU. del Tratado INF. Según él, aunque el pretexto formal es la supuesta violación del acuerdo por parte de Rusia, la causa real está en Asia y, en particular, en China, que desarrolla este tipo de misiles. 

“Evidentemente, el principal objetivo de los Estados Unidos en relación con su retirada de ese tratado (el de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio) es China”, declaró el exsecretario del Consejo de Seguridad de Rusia Andréi Kokoshin, a los medios estatales rusos.

A un día de que la administración Trump tome la importante decisión de abandonar el Tratado, Moscú sigue definiendo a esta situación como el error más peligroso que podría cometer Washington. Simplemente, los rusos creen que la salida de EE.UU. tendrá un un impacto negativo en la seguridad internacional y provocará una carrera armamentista.

Mientras tanto, el profesor titular de la Universidad MGIMO, en Washington, Evgueni Kozhokin, cree que EE.UU. siempre ha visto una amenaza en Moscú. Kozhokin opinó que la salida del pacto Estados Unidos "lo ve de manera pragmática: si un acuerdo impide la modernización de armas estadounidenses, lo abandonan. Es lo que pasó con el acuerdo sobre la defensa antimisiles y ahora llega el turno del INF, que también contradice ciertas innovaciones tecnológicas de EE.UU.".

Mijaíl Gorbachov, quien ahora tiene 87 años y fue el que firmó el acuerdo con el estadounidense Ronald Reagan, tildó de “error” para Washington renunciar al Tratado y que socavaría el trabajo que hicieron él y sus homólogos estadounidenses para poner fin a la carrera armamentista de la Guerra Fría. “¿Realmente no entienden en Washington a qué podría conducir esto?”, afirmó la agencia de noticias Interfax citando a Gorbachov sobre los planes de Trump.


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