Uber ofrece servicio en Puerto Rico desde el 2016. (GFR Media) (horizontal-x3)
Uber ofrece servicio en Puerto Rico desde el 2016. (GFR Media)

El viaje se suponía que le dejara en ganancias un poco más de $2. Cuando el pasajero se desapareció por las calles de Cantera con su celular, terminó perdiendo sobre $150.

El conductor de Uber Rafael Morales recogió al pasajero detrás de la parroquia San Juan Bosco, en Santurce, el pasado julio. Luego de unos tres minutos de trayecto, cuando llegaron al destino, el pasajero se bajó y le pidió que lo esperara un momento porque en la residencia no le contestaban.

Supuestamente, recogería unas llaves en ese lugar para luego llegar a su casa.

“Él estuvo bien cordial todo el trayecto. Cuando llegamos me dice: ‘Tú me puedes hacer un favor, llamar a esta persona que no lo consigo y me dijo que era aquí’. Me da el número del amigo, cuando cojo el teléfono en la mano (lo tenía puesto en una base en el cristal del auto) que bajo la mirada para marcar, ahí mismo agarró el teléfono y arrancó a correr”, recordó Morales.

El mismo incidente se ha repetido con más de una decena de conductores de la popular red de transporte.

“El tipo me dice que se agotó la batería. Cuando llegamos al primer sitio en Cantera donde iba a buscar las llaves, se bajó, dio par de vueltas y se montó en el carro otra vez. Me pidió el celular y yo de ‘zángano’ se lo doy. Se bajó hablando y, de momento, empezó a alejarse del carro”, contó un conductor que pidió no ser identificado por temor a represalias de parte de Uber. 

Ambos choferes corrieron detrás del asaltante hasta que lo perdieron de vista entre las calles del sector.

Varios conductores denunciaron a endi.com que llevan meses enfrentando a una racha de timos y robos en la zona metropolitana desde que la red de transporte comenzó a aceptar pagos en efectivo.

Aunque, al momento, las autoridades no tienen estadísticas oficiales de los asaltos cometidos a estos choferes, solo en el cuartel estatal de Barrio Obrero se han radicado entre 18 y 20 querellas, según la Policía.

“Hemos tenido como siete querellas aproximadamente en el último mes. Yo he trabajado dos. Mayormente es el mismo sospechoso. Pide el viaje ‘cash’ y, cuando llegan al área de Barrio Obrero, les pide el celular prestado y se desaparece con el mismo. Es el mismo ‘modus operandi’”, reveló a endi.com el agente Ortiz, de la mencionada comandancia.

Esta zona no es la única afectada por los vándalos. En julio, un conductor fue asaltado y golpeado por dos pasajeros en el sector Carraízo en Caguas. Mientras que, a principios de mes, un chofer fue despojado de su celular, un reloj y dinero en efectivo por un hombre armado en Cataño. 

Se desconoce si estos casos están relacionados con los incidentes reportados en Santurce.

Uber, que cuenta en Puerto Rico con más de 4,000 conductores y 175,000 usuarios, anunció en agosto del año pasado que estaría permitiendo los viajes con pago en efectivo en el servicio local. La isla era, hasta ese momento, el único país de América Latina que no tenía esa posibilidad, que inició en Panamá en el 2016.

El problema radica en que el sistema no obliga a los usuarios a poner la información de la tarjeta de crédito para dar viajes con pagos en efectivo. Por lo tanto, los asaltantes compran teléfonos prepagados y crean cuentas con información y correos electrónicos falsos.

“Fue ahí cuando empezaron. En Android sale antes (que el viaje es en efectivo), que podría cancelarlo, pero en iPhone no lo avisa. Y el problema es que, si uno rechaza muchos viajes, te cancelan la cuenta”, explicó otro conductor, quien pidió no ser identificado.

“Sabemos que los crímenes están sucediendo a través de los viajes ‘cash’, cuando la gente crea cuentas falsas”, añadió el conductor Francisco Rodríguez.

La portavoz de Uber en Centroamérica y el Caribe, Julie Robinson, señaló en declaraciones escritas que se trata de “emergencias que raramente ocurren” y pueden parecer más habituales cuando hay miles de viajes ocurriendo en la aplicación.

“De cualquier forma, tomamos cada incidente con absoluta seriedad y siempre buscamos la forma de priorizar la seguridad en nuestra app. Para Uber, la seguridad de los socios conductores es una prioridad. Investigamos cualquier incidente que pudieran sufrir y contamos con un equipo de soporte 24/7 para atender y dar apoyo ante cualquier inquietud o situación de riesgo”, expresó.

Sin embargo, los conductores entrevistados por endi.com expresaron sentirse decepcionados con la manera en que la empresa manejó sus denuncias, ya que les cuestionaron el tiempo que tardaron en comunicarse con la compañía y no les reembolsaron ni el dinero del viaje ni el de los celulares.

“Me siento un poco frustrado con Uber”, confesó Morales.

“Uber nos ha abandonado por completo. No hay ningún tipo de representación, lo que hay son dos centros de reclutamiento que lo que hacen es activar conductores nuevos. Y no hay ningún teléfono para llamar. No hay nada, ellos manejan esto a control remoto”, detalló, por su parte, el conductor anónimo.

Además, criticaron que la aplicación permita a los usuarios crear cuentas con información que resulta ser falsa sin tener mayores controles de quiénes utilizan el servicio.

“Yo le dije a los de Uber, entonces ¿cuál es la seguridad que tengo?, porque a los ‘drivers’ nos hacen ‘background checks’ a nivel de compañía federal. Esto se presta para que nos asalten y nos quiten el carro”, lamentó el otro chofer que pidió no ser identificado.

Los transportistas tienden a comunicarse entre sí a través de grupos creados por ellos mismos en las redes sociales o la aplicación WhatsApp. Ahí se alertan sobre incidentes y comparten información para protegerse. No hay mucho más que puedan hacer para evitar caer en esta situación.

“Son pocas las medidas que uno puede tomar, ser más cauteloso, estar más alerta. No quiero ser de esas personas de juzgar sitios porque sé que hay mucha gente más buena que mala. Pero hay personas que he visto, que les cancelo y me voy. Lamentablemente, hemos llegado a eso, porque no tengo otra forma de yo mismo protegerme”, expresó Rodríguez.

Otros han decidido armarse con lo que pueden. Uno de los conductores, por ejemplo, contó que viaja con una herramienta al lado del asiento y una navaja al lado de la gaveta del carro.

Los asaltos han llevado a los conductores a ignorar ciertas áreas. Aseguran que no quieren discriminar, pero expresan que no ven otra salida para evitar ser víctimas de estos asaltos mientras tratan de ganarse el sustento.

“Cada vez que veo áreas de noche, miro el viaje, cuando veo que es para Villa Palmeras o Barrio Obrero, pues no los cojo. No me arriesgo. Yo soy de residencial, no vivo en la loza, y me tiro para donde quiera, pero con eso tengo que estar cuidándome porque aquí no hay seguro ni plan médico ni nada”, dijo uno de los conductores.

El hombre es guardia de seguridad, pero comenzó a trabajar con la compañía cuando le redujeron las horas en su trabajo. “Y Uber me gusta, pero tiene esos problemitas que me tienen a cuatro ojos y con una ‘perse’ chequeando a todo el que se me monta”, añadió.

“Qué hacen tráfalas asaltando a personas que están buscando ganarse el día a día. Te digo de corazón, si sigo trabajando para Uber después de esta mala experiencia es porque los chavos me hacen falta”, aseguró Morales.

Hace dos semanas, el guardia de seguridad recibió un pedido para transporte en Villa Palmeras. Cuando llegó al lugar, notó que era el mismo individuo que lo había asaltado dos meses antes.

“Cuando me le paré al lado y bajé el cristal, me dice que se le agotó la batería. Se me monta en el asiento de al frente y me dijo lo mismo de la otra vez, de las llaves y el área, y como yo sabía por dónde venía, cuando me dijo Barrio Obrero le metí un puño en la cara, cuando le fui a meter el segundo se tiró del carro”, narró todavía con el tono de voz enfurecida.  “Después, cuando se me quitó el coraje, pensé que debí habérmelo llevado y hacer eso mismo en el cuartel, pero me sacó el monstruo”.

Los casos están siendo investigados por el Cuerpo de Investigaciones Criminales de San Juan.


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