Lydia Lizarríbar, abogada de Áurea Vázquez Rijos. (GFR Media) (semisquare-x3)
Lydia Lizarríbar, abogada de Áurea Vázquez Rijos. (GFR Media)

La abogada Lydia Lizarríbar dedicó más de dos horas de la tarde de hoy para tratar de que los integrantes del jurado duden de la historia presentada por fiscalía en contra de Áurea Vázquez Rijos en relación a la supuesta conspiración de “asesinato por encargo” de su esposo, Adam Anhang.

Lízarribar dedicó esfuerzos especiales en intentar desacreditar los testimonios del asesino confeso de Anhang, Alex Pabón Colón, y del socio de negocios de la víctima Roberto Cacho.

También invirtió bastante tiempo en tratar de arrojar dudas sobre el testimonio del agente José Miranda, quien investigó el asesinato de Anahang para la Policía en el 2005 y quien dijo que el primer sospechoso desde el principio fue Pabón Colón.

Recordó que fue por su investigación que Jonathan Román Rivera fue acusado en el 2005 y sentenciado a 105 años de cárcel en el 2007, hasta que Pabón Colón confesó.

Precisamente, ese hecho de que Román Rivera fuera encontrado culpable y que luego tuviera que ser liberado, fue utilizado destacado por Lizarríbar al comienzo y al final de su exposición.

“Esta es la segunda vez que el asesinato de Adam Anhang se lleva a juicio. Hace años, un jurado como ustedes encontró culpable a un hombre del asesinato y enviado a prisión”, dijo Lizarríbar.

“Ese hombre tuvo un juicio con todas las garantías que da la ley y un jurado como ustedes oyó la evidencia y lo encontró culpable… los testigos fueron al juicio… evidencia fue llevada al juicio…”, agregó.

“La caja de este cuchillo todavía tiene el nombre de Jonathan Román Rivera”, destacó la abogada mostrando una imagen de la caja al jurado.

Luego, Lizarríbar fue en contra del testimonio de la testigo Wilma Ríos, quien dijo que no escuchó la voz de alguna mujer gritando y que desde el segundo piso vio a una mujer arreglándose el traje cuando la montaron en una camilla.

“No ves a una mujer parada allí (en las fotos)… No ves a una mujer arreglando… la vez al lado de su esposo, quien estaba tirado sobre sangre”, dijo Lizarríbar. “Qué fácil olvidan o es que solo dicen lo que quieren que digan”.

Sobre la versión de eventos ofrecida por el agente Miranda, la abogada de la defensa expuso que el oficial dijo que intentó entrevistarla varias veces sin éxito, pero que convenientemente dejó fuera de su relato que la viuda no pudo atenderlo por su condición de salud, a consecuencia de los golpes que sufrió en la noche del asesinato de su esposo.

También destacó que nunca fue emplazada ni citada formalmente durante la investigación, ni para declarar en el juicio contra Román Rivera.

En relación a Pabón Colón, Lizarribar atacó la credibilidad de su testimonio, llamándolo sicópata en varias ocasiones y resaltó que ha sido recetado con medicamentos que usualmente le recomiendan a personas con esquizofrenia y Autismo.

En varias ocasiones, Lizarríbar se refirió a Pabón Colón por varios apodos: “Dante, Principe, Karateka, Loco… todos esos nombres eran de Alex El Loco”.

Al recordar que era un compositor y escritor de libretos, planteó que toda la conspiración fue una invención de Pabón Colón

“Les someto que las fantasías eran de grandes proporciones”, sostuvo Lizarríbar.

Luego, Lizarríbar habló extensamente sobre las razones que debe tener el jurado para pensar que la única razón por la cual Anhang tenía problemas con el matrimonio con Vázquez Rijos se debió a que su socio de negocios Roberto Cacho y otros allegados estaban en contra de esa relación.

“El hecho es que Miranda trató a Áurea como sospechosa desde el día uno… porque se lo dijo por Cacho… le dio documentos y le dijo esto te va a ayudar a resolver el asesinato”, comentó la licenciada, en relación a que el agente recibió de Cacho copia de capitulaciones y demanda de divorcio que nunca emplazó a la viuda.

Les recordó que su clienta, cuando se fue para Italia, no estaba acusada de nada, por lo que podía hacerlo.

Insistió en que su intención fue irse para retomar su vida, después de que se restableció su salud, tratando de hacer lo que había intentado por primera vez en el 2002 y en el 2003, que era estudiar cine en Florencia.

En esa coyuntura, Lizarríbar atacó una de las estrategias de la fiscalía, que citaba una declaración de la acusada de que es buena organizando, en el contexto de la acusación por liderar una supuesta conspiración.

“En el 2002 cuando solicitó para ir a Italia por primera vez, y luego en el 2003… en ambas ocasiones fue aceptada… ¿ya estaba organizando que iba a asesinar a alguien, que iba a ser millonaria y después me iba a tener que ir?”, cuestionó Lizarríbar.

Aseguró que en Italia vivió abiertamente, sin esconderse. Dijo que eso se demuestra con el uso de sus documentos oficiales para gestiones de vivienda y viajes a por varios países como parte de su trabajo como guía turística.

También viajó a Las Canarias, España, que tiene acuerdo de extradición.

Recordó que la acusada aceptó falsificar documentos, pero que se debía a que tenía miedo por amenazas recibidas y quería ser aceptada por la comunidad judía de Florencia.

“Con duda razonable, les pido que absuelvan a Áurea Vázquez Rijos”, afirmó Lizarribar.


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