Fernando Cabanillas

Tribuna Invitada

Por Fernando Cabanillas
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¿Han descubierto la cura del cáncer?

Hace pocos días, varios de mis pacientes y seguidores de Facebook me bombardearon con mensajes copiándome la noticia que hasta ese momento yo desconocía, pero que estaba diseminándose a la velocidad del rayo. Todos querían saber mi opinión sobre la primicia publicada por el Jerusalem Post. El titular de la noticia leía así: “¿Una cura para el cáncer? Científicos israelitas puede que la hayan encontrado”. El científico Dan Aridor afirmaba que su descubrimiento, una cura para el cáncer, “sería efectiva desde el día uno… tendría poco o ningún efecto secundario, y costaría mucho menos que los tratamientos disponibles en el mercado”.

El fármaco lleva el nombre de MuTaTo (multi-target toxin) y el científico asegura que en un año estarían tratando pacientes en estudios clínicos.  Relató que su fármaco curaría todos los tipos de cáncer. “Estamos trabajando para una cura completa”.

¿Cómo debe el público juzgar una noticia así, y cómo podemos evaluar su veracidad? Si fuera algo muy burdo como otras “curas” que he descrito en estas columnas, sería facilísimo. El problema es cuando la noticia proviene de un científico con credenciales.

Pues les explico cómo analicé esta noticia.  En primer lugar, me llamó la atención lo de la “cura completa” para el cáncer porque cuando tienes esa enfermedad, te curas o no te curas. No me parece que existe una cura incompleta porque eso sería análogo a una mujer medio preñada. Está preñada o no lo está.  Pero probablemente esto fue un problema con la traducción al inglés.

Sin embargo, otra cosa que me preocupó fue la sensación de seguridad total que transmitió este científico. Sonaba demasiado convencido y me pareció muy atrevido al asegurarnos que esta medicina curaría todos los tipos de cáncer. Desde luego que todo esto que he criticado se desprende de mis reacciones viscerales y nunca debemos usar eso como criterio para juzgar.

Lo que sí puedo ofrecer como evidencia objetiva es que el Dr. Aridor no ha tratado todavía a ningún paciente. Eso lo admitió él mismo.  Sabemos por experiencia que la mayoría de los hallazgos en ratones de laboratorio no da pie con bola cuando se lleva a la clínica.  Alegar que han descubierto la cura del cáncer sin haber tratado ni tan siquiera un solo ser humano, me pareció no solo atrevido, sino hasta cierto punto cruel, por infundir esperanzas descabelladas en los pacientes que sufren de este mal.

He explicado múltiples veces en estas columnas que el cáncer es un conjunto de cientos de enfermedades, de hecho existen más de 200 tipos de cáncer y su tratamiento hasta ahora varía de uno a otro. La aseveración del Dr. Aridor es equivalente a decir que con un solo antibiótico podemos curar cientos de diferentes infecciones causadas por una multitud de gérmenes. Pero él propone que su nuevo fármaco es capaz de hacer esto porque consiste en unas proteínas pequeñas que llamamos péptidos dirigidas a tres mutaciones en los receptores celulares. Explica el Dr. Aridor que tener más de tres mutaciones es prácticamente imposible y, por tanto, su medicina debe matar todas las células malignas. Me suena que está subestimando la “inteligencia” de las células cancerosas y su capacidad de mutar y desarrollar nuevas formas de evadir nuestros remedios.

Acostumbro a otorgar el beneficio de la duda y por tanto me di a la tarea de investigar más a fondo estos reclamos. Me propuse leer todo lo que el Dr. Aridor había publicado en la literatura científica acerca de esta medicina llamada MuTa To, y se me hizo muy fácil la tarea porque no encontré nada en absoluto. No solo no ha publicado nada acerca de MuTaTo, sino que jamás ha publicado nada sobre el cáncer.

De nuevo me asaltó la duda: puede que los estudios se hayan sometido para publicación en alguna revista científica y que todavía no hayan salido a la luz pública porque estén pasando por el proceso de escrutinio. Para mi sorpresa, el mismo científico se encargó de despejar la duda cuando le admitió a una reportera del diario The Times of Israel que no ha sometido nada para publicación. ¿Por qué?  La respuesta me dejó patidifuso: no cuentan con los fondos para publicar sus hallazgos.

¿Pensará él que todos los lectores ignoramos que un descubrimiento tan importante como la cura de todos los cánceres no se puede publicar fácilmente en una revista de prestigio sin costo alguno? Al parecer, él se percató rápidamente de la tontería que había dicho e intentó rectificar diciendo que con los pocos recursos que su compañía tiene, no podían desperdiciar dinero haciendo más experimentos con el solo propósito de publicarlos. ¿Significa esto que su alegado descubrimiento de la cura del cáncer no está basado en suficientes datos de adecuada calidad como para que sean publicables?

El pregonar noticias en los diarios sin antes publicar los resultados en una revista científica, o al menos en un congreso, levanta una bandera roja inmediatamente. Todo esto suena como que el científico está en busca de inversores que le financien el desarrollo de su nueva modalidad de tratamiento. Pero me parece irresponsable hacer esto sin evidencia para respaldar sus reclamos.

Debo admitir que una de las metas que propuso el Dr. Aridor me pareció muy factible: el nuevo fármaco “costará mucho menos que los tratamientos disponibles en el mercado”. El costo de las actuales terapias contra el cáncer es tan astronómico, que es fácil ponerle un precio razonable a cualquier medicina nueva y todavía poder lucrarse notablemente. Los datos objetivos indican que la industria farmacéutica tiene un margen de ganancias casi seis veces mayor que cualquier otro tipo de industria en el mercado norteamericano. Pero ese es otro tema o, como decimos en la calle, otros veinte pesos. El presidente Trump, en su discurso a la nación, prometió corregir este serio problema. Ya veremos si lo logra. Como decimos coloquialmente: esto es “sucio difícil”.

Ojalá me equivoque y este fármaco resulte ser un cuadrangular con las bases llenas. Me daría mucho placer tener que comerme mis palabras y a la vez mutar mi práctica médica para aprender a usar el MuTaTo.

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