Fernando Cabanillas

Tribuna Invitada

Por Fernando Cabanillas
💬 0

Las cenizas tóxicas de Peñuelas

Los nombres que se le otorgan a algunos lugares suelen ser a veces enigmáticos.  En la Republica Dominicana existe un vecindario llamado Barrio Encantado. Encantado puede significar algo muy agradable pero también puede denotar algo que está hechizado. En ese vecindario, una joven llamada Amparo perdió su primer hijo durante el quinto mes de embarazo. El feto estaba monstruosamente desfigurado. Según reportan, en Barrio Encantado hay una cantidad exagerada de abortos y malformaciones catastróficas como “omphalocele”, condición en que el bebé nace con los intestinos fuera del vientre. La incidencia de omphalocele en Encantado es más de 100 veces por encima de lo esperado. Pudiera uno pensar que Encantado está sometido a los más infames hechizos, los del demonio.

Pero más que encantado, el barrio está intoxicado con cenizas de carbón exportadas de Puerto Rico hacia la Republica Dominicana bajo un contrato con Applied Energy Systems (AES). El contrato tenía como fin protegernos, removiendo las cenizas de nuestra isla.  La lógica es simple: que se intoxiquen los dominicanos y no los puertorriqueños. Pero después de varios años, los dominicanos revocaron el contrato. Seis familias de Barrio Encantado, afectadas por las cenizas, demandaron a la compañía AES en la Corte Superior de Delaware, y lograron transar un pleito multimillonario.

Desprovistos de la “solución” de exportar el problema a la Republica Dominicana, ahora tenemos que lidiar con nuestras cenizas.  Estas se producen en la planta de AES en Guayama, al quemar carbón para generar electricidad. Luego se recogen y se depositan en Peñuelas. Este último municipio tiene la cuarta tasa más alta de cáncer de la isla. Estas cenizas se han usado también como relleno en Salinas para construir urbanizaciones y al igual que Peñuelas, este municipio figura en el nefasto “hit parade” del cáncer, entiéndase que tiene una incidencia de cáncer por encima del 90% de todos los pueblos. Aunque con los datos disponibles no podemos científicamente concluir que la alta incidencia de cáncer en esos dos municipios se debe exclusivamente a las cenizas, no deja de ser un detalle sumamente preocupante.  

Estas cenizas contienen metales pesados y entre los más prominentes están el cadmio, berilio, plomo, cromo hexavalente y arsénico.  El plomo se ha asociado con defectos congénitos incluyendo “omphalocele”. ¿Suena familiar?  El arsénico en el agua puede causar cáncer en la piel, pulmones, vejiga y riñón. Su inhalación puede causar cáncer de pulmón. El cadmio se sospecha que además de sus efectos perjudiciales a los riñones y al tracto respiratorio, también tiene un vínculo con cáncer de pulmón. En 2010, una prueba independiente realizada a cenizas de carbón de la AES, utilizadas como relleno en la Urb. Parque Gabriela de Salinas, demostró un alto contenido de metales pesados y radioactividad hasta tres veces lo permitido por la EPA.

Sin embargo, la EPA ha rehusado clasificar estas cenizas como tóxicas y a menos de 72 horas de haber juramentado, el presidente Trump ordenó a la EPA que cese todo contacto con la prensa. También se prepara para recortarle más de $800 millones. No sería extraño que pronto la EPA clasifique las cenizas como favorables al medio ambiente.

En 2016, Jorge Albarracín y otros miembros de la Escuela de Salud Pública de la UPR completaron un estudio de la prevalencia de diversas enfermedades en dos comunidades en Guayama y compararon los resultados con Fajardo donde no hay cenizas. El estudio indicó que los vecinos de Guayama tenían aproximadamente 3 veces más probabilidad de padecer asma en comparación con los residentes de Fajardo; 3 más en incidencia de bronquitis, y 4 veces más de enfermedades de la piel.

Además, el estudio reveló que la prevalencia de abortos espontáneos era seis veces más en Guayama que en Fajardo. Este último hallazgo es alarmante porque se asemeja a la situación en Encantado. Otro estudio de la Universidad de Louisville arrojó resultados similares en EEUU.

Más preocupante que las cenizas, es la inacción del gobierno en estudiar el asunto y de la EPA en controlar el vertedero de Peñuelas.  El gobierno no ha comisionado un estudio para determinar si el ambiente alrededor de la planta de Guayama y el depósito en Peñuelas están contaminados con metales pesados, pero un estudio de la EPA determinó que la percolación de arsénico, boro y cromo en las cenizas de la planta de Guayama donde alcanzaron niveles inaceptables.

La exadministradora regional de EPA en el Caribe, Judith Enck, enfatizó en particular los niveles preocupantes de arsénico. Según Hiram Torres Montalvo, del grupo de ciudadanos “Puerto Rico Limpio”, la EPA durante la administración de Obama fue sumamente proactiva con el tema de las cenizas en EEUU, pero en Puerto Rico arrastró los pies. No solo eso, sino que en 2016 asignó fondos para limpiar comunidades contaminadas en EEUU, excluyendo a Puerto Rico. Tampoco ha exigido que se cumplan las normas para que los depósitos estén protegidos de forma que no se filtren los metales pesados fuera del área de acopio.

¿Y qué solución tiene este problema? De acuerdo con el director ejecutivo de la AEE, Javier Quintana, el cerrar la planta de carbón de AES, que genera el 16% de la energía en la Isla, subiría notablemente el costo en las facturas, pero la ingeniera Ingrid Vila opina que el aumento sería poco y que la planta periódicamente se inactiva para mantenimiento, sin impacto serio en las operaciones.

Al enfrentarse a este conflicto, el gobernador Ricardo Rosselló consideró la siguiente solución: “Ciertamente, y siendo responsables… cuando tiene que ver con salud, hay que actuar con antelación. Yo me inclino a... depositar las cenizas en otro lugar en lo que se dilucida la controversia”.

Estas palabras provocan una serie de interrogantes. ¿Cuál es la controversia en cuanto al contenido de metales tóxicos y radioactividad? ¿Hay controversia en cuanto a Barrio Encantado? ¿No son preocupantes los resultados del estudio de la Escuela de Salud Pública? ¿Y si no encontramos “otro lugar” que reciba nuestras cenizas? ¿Y si lo encontráramos, sería ético transferirle el problema a otro para resolver el nuestro? ¿La salud de otros países es menos importante que la nuestra? ¿Vale menos un dominicano que un puertorriqueño?

El debate sigue. Donde hay un fuego no aclarado, sospechas tóxicas quedan.

Otras columnas de Fernando Cabanillas

domingo, 1 de octubre de 2017

Muchas gracias, María

El doctor Fernando Cabanillas reflexiona sobre los aspectos positivos que ha propiciado el duro golpe del huracán María, a pesar de todos los daños y carencias que hoy vivimos

domingo, 1 de octubre de 2017

Muchas gracias, María

Mi esposa Myrta alega que soy un optimista empedernido y que eso es muy afín con mi especialidad, la oncología. Creo que tiene razón, porque siempre busco y encuentro el lado positivo a toda calamidad. Mi tendencia es a ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío. Pero lo cierto es que hacía tiempo que no me sentía tan bien físicamente y de momento me percaté porqué.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Cuatro vitaminas que alimentan el cáncer

El doctor Fernando Cabanillas explica cómo el uso desmedido de ciertas vitaminas empeora el cáncer o aumenta las probabilidades de padecerlo

💬Ver 0 comentarios