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Gestión necesaria para recuperar confianza

La intensa jornada de reuniones encabezadas desde el pasado lunes por la gobernadora Wanda Vázquez Garced en Washington D.C. constituye un esfuerzo sumamente necesario para intentar recobrar la confianza de las autoridades federales en el gobierno de Puerto Rico.

La gestión de diálogos con altos funcionarios del gobierno estadounidense luce como un esfuerzo bien coordinado para abogar en equipo por atención a asuntos críticos sobre salud, educación y otros aspectos claves vinculados al desembolso de fondos federales.

Es una buena señal la receptividad que se ha observado en las primeras reuniones en las que la mandataria ha llevado como carta de presentación la promesa de un nuevo estilo de gobernanza, que implica un manejo responsable y transparente de fondos federales, indispensables para adelantar la recuperación de Puerto Rico.

Más allá de exponer necesidades presupuestarias del país, la delegación tiene el reto de demostrar la capacidad administrativa, así como el compromiso para adoptar medidas de disciplina fiscal y adelantar la reestructuración del gobierno.

La propuesta para que se encomiende a la Junta de Supervisión Fiscal el manejo de los fondos federales asignados al Departamento de Educación, en lugar de un agente fiduciario o síndico, refleja una posición conciliadora y de apertura con el ente federal, contraria a la postura del pasado gobernante. Refleja, además, una actitud pragmática, pues el gobierno insular evitaría gastos y exponerse a más retrasos en el acceso a dinero para el sistema público de enseñanza.

Ha sido importante que los líderes legislativos participen también en esta misión en Washington y que en el esfuerzo figuren senadores y representantes de la minoría parlamentaria. No es la primera vez que esfuerzos de cabildeo en la capital federal incluyen participación bipartita, así como a delegados del sector privado y organizaciones comunitarias. Cuando se aboga por el bienestar de Puerto Rico, la unidad de propósito es indispensable.

El itinerario en la capital federal incluye reuniones con el secretario adjunto de la Oficina de Energía, Bruce Walker, con influencia y poder decisional sobre la inversión para la renovación de la red eléctrica; y el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, figura clave en el tratamiento de asuntos contributivos y del programa de Zonas de Oportunidad. También, el secretario de la Vivienda federal, Ben Carson, quien está a cargo de la entrega de fondos para proyectos de vivienda y comunitarios, atendería a la gobernadora y a funcionarios del gabinete, junto a la comisionada residente, Jenniffer González y a la nueva directora de la Oficina de los Asuntos de Puerto Rico en Washington, Jenifer Storipan.

En el escenario de las conversaciones cobra relevancia la aprobación congresional de una subvención de $12,000 millones para el programa Medicaid, con lo cual se evitaría el colapso del plan de salud estatal, que se nutre de estos fondos en beneficio de 1.1 millones de personas.

Otra gestión crucial se dirige a lograr el desembolso de los fondos de reconstrucción del programa de desarrollo comunitario para atender desastres (CDBG-DR), que ascienden a $20,000 millones, de los cuales dependen los municipios para desarrollar proyectos de vivienda y obras públicas, entre otros. De esa suma, solo se han recibido $1,500 millones.

La iniciativa, sin embargo, se produce en medio de un escenario neurálgico, después de bochornosos actos de fraude y malversación de fondos públicos que han implicado incluso a exfuncionarios del más alto rango en el gobierno isleño, como secuela de dinámicas corruptas intolerables.

Por ello, representa un gran desafío para la gobernadora y su delegación en Washington abrir hoy brecha firme para superar las deficiencias que han empañado al gobierno de Puerto Rico y que minan su credibilidad en momentos de alta vulnerabilidad e insolvencia fiscal. Los pasos atinados que se logren en estos momentos serán determinantes para avanzar en la reconstrucción que el país merece.

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