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Respuesta amplia ante el serio reto del coronavirus

La confirmación de contagios con la cepa de coronavirus (COVID-19) en jurisdicciones cercanas a Puerto Rico, algunas de las cuales son hogar de grandes poblaciones puertorriqueñas o mantienen una alta interacción con nuestra isla, obligan al refuerzo de las estrategias locales de respuesta ante este desafío sanitario, en coordinación con los lugares con infecciones detectadas.

Es clara la urgencia de esfuerzos bien coordinados entre el gobierno de Puerto Rico, las autoridades sanitarias federales de Estados Unidos y los gobiernos de los estados con mayor tránsito hacia la isla. Las estrategias coordinadas para la aplicación de los protocolos de prevención de contagios deben extenderse a las vecinas islas caribeñas.

Tras la confirmación de personas infectadas en San Martín, San Bartolomé, República Dominicana, así como en los estados de Florida y Nueva York, las gestiones preventivas adicionales por parte del gobierno en Puerto Rico son absolutamente pertinentes. En este nuevo escenario, son imprescindibles las iniciativas educativas para que la población sepa cómo evitar contagiarse y qué hacer en caso de síntomas sospechosos.

Las autoridades puertorriqueñas tienen que mover al país hacia la cautela, en un clima de serenidad. Así se podrán ejecutar con éxito las medidas sanitarias, bajo loa estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El gobierno local ha informado su disposición para poner en vigor los protocolos diseñados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ante la amenaza del COVID-19. Ello incluye la puesta en marcha, desde el pasado fin de semana, de regulaciones preventivas vinculadas al movimiento de pasajeros. Los vuelos procedentes de República Dominicana no arribarán a Ponce ni Aguadilla sino al aeropuerto Luis Muñoz Marín, que tiene en vigor medidas especiales para pasajeros y tripulantes.

Corresponde a todos los sectores puertorriqueños que mantienen relaciones gubernamentales, comerciales o turísticas con países como la hermana República Dominicana, que el domingo confirmó su primer caso de COVID 19, establecer vías de comunicación que faciliten la puesta en vigor de los protocolos preventivos.

Las medidas salubristas para identificar casos sospechosos y proteger la salud de los trabajadores de respuesta sanitaria, son prioridad. Lo mismo debe aplicarse al movimiento desde y hacia los estados estadounidenses, en particular los de mayor tránsito con Puerto Rico, como Nueva York y Florida, donde habita la mayor parte de la diáspora de origen puertorriqueño.

En Estados Unidos se han reportado seis muertes vinculadas al coronavirus. Existen al menos 91 casos confirmados en 10 estados. En el mundo, los pacientes diagnosticados con el COVID-19 ascendían a 88,000. La OMS ha registrado más de 3,000 decesos.

En Puerto Rico, preocupaciones ciudadanas sugieren medidas especiales para atender a pacientes con síntomas similares a los del coronavirus. Ello incluiría precisar si recientemente han viajado al exterior y procurar una consulta médica adicional, de resultar negativo a pruebas para detectar males respiratorios con sintomatología parecida al COVID-19.

Personal salubrista ha expresado que, más allá de las guías básicas para el manejo de muestras de sangre y para detectar otros virus, carecía de información oficial para aplicar medidas específicas sobre la nueva cepa del coronavirus para el cual no existe vacuna. Las pruebas tomadas en Puerto Rico son referidas a Estados Unidos para el procesamiento.

Las autoridades están llamadas a asegurar la disponibilidad de una respuesta que cuente con áreas hospitalarias de aislamiento. En particular, el Departamento de Salud es responsable de agilizar las gestiones para acceder a los recursos que permitan atender adecuadamente una eventual epidemia.

La comunicación clara con los distintos componentes de los sectores salubristas público y privado permitirá afinar con precisión la respuesta amplia que supone el serio reto sanitario de prevención y el potencial manejo del COVID-19 en Puerto Rico.

La promoción abarcadora de medidas sanitarias entre la población, que deben incluir prácticas básicas como el lavado regular de las manos, son pasos impostergables para forjar un escudo que proteja a nuestro país de infecciones con potencial letal como lo es el coronavirus.

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