El biólogo Carlos Diez exhortó a la ciudadanía a respetar las áreas delimitadas. (Suministrada) (semisquare-x3)
El biólogo Carlos Diez exhortó a la ciudadanía a respetar las áreas delimitadas. (Suministrada)

Con la llegada de abril, los tinglares pronto arribarán a Puerto Rico para reproducirse y anidar en las playas del país.

Este mes figura como el pico de la temporada de anidación de este animal en peligro de extinción, que se extiende hasta agosto. No obstante, este año las tortugas comenzaron a anidar en febrero, señaló Carlos Diez, coordinador de Proyectos de Tortugas Marinas del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).

Según el biólogo, el DRNA ya ha identificado unos 56 nidos alrededor de la isla. Aclaró, sin embargo, que “normalmente contabilizamos en el mes de abril”.

La temporada de anidamiento de 2017 cerró con unos 1,150 nidos, mientras que el año pasado se contabilizaron 1,370 nidos en toda la isla. Las cifras representan una disminución en comparación con otros ciclos.

Diez informó que en los pasados dos a tres años se ha observado una merma de aproximadamente 4% en la cantidad de nidos a lo largo de todo el Caribe. Aunque la cifra aparenta pequeña, señaló, sería alarmante si continúa la tendencia.

El experto consideró que la pesca, voluntaria e involuntaria, de la tortuga marina más grande posiblemente incide en los números bajos de nidos, pues muchos de los reptiles son atrapados o capturados por las redes. “La mortandad podría ser un factor”, lamentó.

Diez destacó que, a pesar de que se toman medidas para salvaguardar la vida del reptil cuando está en tierra, protegerlas en altamar resulta más difícil por los barcos de pesca comercial.

Recordó que, en la isla, grupos tortugueros autorizados por el DRNA monitorean las playas índices, donde se contabilizan sobre 20 nidos cada año. Los tinglares, según el DRNA, prefieren las playas de costa arenosa, libres de arrecife y oleaje fuerte y cercanas a profundidades oceánicas.

Para realizar los informes de anidamiento, explicó, se realizan recorridos en las playas y se identifican los nidos con cintas y sogas para su supervisión y protección.

Ante la proximidad del pico de la temporada de anidamiento, Diez enfatizó la importancia de respetar las áreas delimitadas. “Es importante que sepamos convivir con otros organismos”, expresó.

El biólogo puntualizó sobre la importancia de no dejar basura en las costas, no correr caballo en el área y recoger las sillas de playa en la noche para preservar los nidos. “Son las cosas que recalcamos temporada tras temporada”, afirmó.

En Puerto Rico, las tortugas marinasestán protegidas bajo estatutos estatales y federales que prohíben matar, dañar, molestar, atrapar, comprar o vender uno de estos reptiles o sus huevos.

“Si ves el animal anidando, llama al DRNA y dale espacio a la tortuga”, exhortó.


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