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Los hechos sucedieron el pasado 22 de mayo cuando una nave de SpaceX, puso en órbita un par de satélites de investigación (AP).

Enviar una nave al espacio se puede considerar de alto riesgo debido a que se requiere una intensa y minuciosa labor de muchas personas para que pueda resultar todo un éxito.

Tan complejo es un lanzamiento que inclusive aquellos que no tienen relación directa con un despegue pueden correr peligro, tal y como sucedió a el fotógrafo de la NASA Bill Ingalls.

Durante el lanzamiento de la nave Falcon 9, Ingalls instaló como lo hace en cada lanzamiento seis cámaras fotográficas para poder captar los mejores momentos del despegue. Cuál sería su sorpresa que al revisarlas posteriormente encontraría una de ellas absolutamente derretida.

A través de su cuenta de Facebook, el fotógrafo decidió mostrar algunas imágenes de cómo quedó su cámara tras el impacto que recibió después del lanzamiento y decidió contar qué fue lo que ocurrió en realidad.

De esta manera, Ingalls explicó que normalmente las cámaras pueden llegar a sufrir daños debido a los escombros y piedras que son esparcidas por las naves cuando son expulsadas hacia el cielo.

Por supuesto que el fotógrafo aclaró que cada una de sus cámaras que en este caso se encontraban en el área de lanzamiento de la base militar de Vandenberg, en California, se operaron de manera remota y que fueron ubicadas a unos 1,300 pies de la zona de despegue.

Tras un análisis de lo ocurrido, el integrante de la NASA dio a conocer que tras el lanzamiento de la nave, el fuego de la propulsión provocó un incendio forestal, mismo que ocasionó que la cámara se quemará por completo.

Sin embargo y a pesar del accidente, el dispositivo logró captar imágenes impresionantes hasta el final. Inclusive una de las fotografías publicadas muestra cómo el fuego se acerca vorazmente para devorar la cámara.


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