Florida es un estado donde los candidatos ganan por escasos márgenes y la participación de puertorriqueños podría afectar los resultados electorales. (semisquare-x3)
Florida es un estado donde los candidatos ganan por escasos márgenes y la participación de puertorriqueños podría afectar los resultados electorales. (GFR Media)

Orlando, Florida – Paola Lugo llegó a la Florida Central en octubre, en aquella oleada inicial de boricuas que comenzó a mudarse a este estado tras el devastador paso del huracán María por Puerto Rico. Tras ocho meses de vivir aquí junto a su familia, ya siente que echa raíces.

“Me quiero quedar y quiero involucrarme, participar y votar. Pero no tengo idea de qué hacer para inscribirme, y sé que como yo hay cientos de puertorriqueños”, dijo la mujer de 24 años y quien reside en Casselberry, una ciudad del Condado de Seminole, al norte de Orlando.

“Fui bendecida, pues llegué sin nada, y gracias a Dios las puertas se abrieron. Hasta espejuelos me dieron. No me puedo quejar del alcalde ni del gobernador. Estoy agradecida. ¿Pero a dónde uno va a inscribirse?”, preguntó la joven natural de Gurabo.

Sin embargo, ese interés no predomina en todas partes. En Florida, hay 1.2 millones de boricuas, de los cuales solo 500,000 están registrados como electores.

Hay puertorriqueños aquí a quienes sencillamente no les interesa participar en la esfera electoral, como es el caso de Eliseo Sánchez, de 71 años y quien vive en Weston, una ciudad al sur de Florida, muy cercana a Miami. “Me decepciona cómo opera el sistema político, pues no tiene un impacto real en la satisfacción y solución de las necesidades nuestras”, dijo el hombre retirado de la industria farmacéutica de Puerto Rico, y quien se mudó a este estado en el 2011 en busca de servicios para un hijo autista que hoy tiene 22 años.

En esa misión, descubrió que los ofrecimientos del gobierno federal no son tan eficientes y buenos como muchos creen, por lo que tuvo que recurrir a costosos servicios privados.

“No le asigno tiempo (al tema político), pues para mí, no tiene valor, y uno le asigna tiempo a lo que le asigna valor”, dijo. “Inscribirme y votar es una decepción. El sistema, en la manera que corre y opera, está directamente atado a lo económico. Y para confundir y mantener a la gente perdida, le llaman sistema político. El sistema político es altamente injusto, completamente injusto en la manera que está formado”, insistió.

Wilfredo Miranda, de 45 años y vecino de la ciudad de Winter Garden, al oeste de Orlando, se mudó a esta zona hace 13 meses. “No me importa un divino la política de Estados Unidos porque no me siento integrado a esta comunidad. Todavía me siento apegado a la vida en Puerto Rico”, afirmó.

¿Qué opina del argumento de que los puertorriqueños son una poderosa masa numérica y que si votan podrían cambiar los resultados de las elecciones y hasta decidir quién preside Estados Unidos?, se le preguntó.

“Es un planteamiento lógico, y no sé, quizás en algún momento lo pueda aceptar y me mueva a involucrarme, pero desde el punto de vista afectivo, aún no siento que estoy integrado”, reiteró.

Ivy Viera, tiene 47 años y reside hace tres en Poinciana, entre los condados de Osceola y Polk. Reconoció que no se ha registrado porque no entiende la política de Estados Unidos, no sabe las diferencias entre demócratas y republicanos y no comprende los asuntos por los que se vota aquí. “Vete y pregúntale a otros boricuas, y verás que todos estamos perdidos. En Puerto Rico sí participaba, pero acá no entiendo. ¿Y para qué votar?... Ganan y se olvidan de ti”, dijo.

Y Sharleen Mackenzie, natural de San Juan, y que se mudó a Orlando en el 2009, no votará pues entiende que el sistema electoral no representa verdaderamente el sentir del electorado. “Acá no se cuentan los votos individualmente, sino por colegios, y eso cambia lo que realmente quiere la mayoría de la gente. Por eso ganó (Donald) Trump”, dijo la presidenta de la empresa de bienes raíces Ureddy.

Señales de alerta

La semana pasada, pareció presionarse un botón de alerta cuando líderes cristianos ultraconservadores, que no suelen involucrarse en asuntos de política, anunciaron que participarán activamente en los esfuerzos para registrar electores boricuas e hispanos ante la baja respuesta en la inscripción electoral de cara a las elecciones de medio término en noviembre.

Aunque hay 500,000 puertorriqueños registrados como electores, existen 340,000 boricuas habilitados para votar que no se han inscrito, una cifra dramática si se considera que, en un estado donde los candidatos ganan por escasos márgenes –entre 1% y 2%– la participación de puertorriqueños podría afectar los resultados electorales.

No se palpa un entusiasmo de nuevos electores, y eso preocupa a los partidos políticos, según han reconocido demócratas, republicanos, organizaciones no gubernamentales y grupos religiosos.

En la iglesia protestante Senda Antigua, ubicada en Tampa, el reverendo Ángel Marcial, presidente de la Fraternidad de Concilios y Entidades Evangélicas (FRACEEV) hizo ayer un fervoroso llamado a los feligreses allí congregados a inscribirse. “La iglesia no puede dejar de ser profeta. Por eso, invitamos a todos los miembros de la iglesia a que se inscriban y voten para que seamos visibles ante los políticos, para que nos respeten”, dijo el ministro, a quien también se le rindió un homenaje pues, tras 12 años como obispo de la región sureste hispana de la Iglesia de Dios, pasará a otras funciones en el departamento de educación de esa denominación a nivel de Estados Unidos.

“Si usted piensa que esto que digo no es espiritual, se equivoca. Hay que votar para que quienes deciden pongan hospitales en los lugares adecuados, y los servicios se ofrezcan a quienes los necesitan. Vote por quien usted quiera, en eso la iglesia no se mete, pero la iglesia sí quiere invitarlo a que se registre”, reiteró el doctor en teología.

En la entrada de la iglesia, la organización “Heal America”, una entidad de base de fe que se dedica a inscribir electores, había desplegado una mesa. Y allí el joven Gianmark Robles registraba como elector a Carlos de Jesús, natural de Trujillo Alto y quienlleva en Tampa 22 años.

“No participaba porque no tenía tiempo y porque no sabía por quién votar”, dijo el hombre de 47 años, miembro de la congregación protestante.

Lo dejan para última hora

Luis Figueroa, presidente de PODER, la plataforma creada por el gobernador Ricardo Rosselló Nevares en Florida Central para intentar inscribir votantes boricuas, dijo que la apatía de los electores se ha repetido en procesos eleccionarios anteriores. Sostuvo que es usual que se perciba una inscripción electoral lenta, pero a medida que se acercan las elecciones, muchos corren a enlistarse.

“Esto pasó en las elecciones del 2008, 2012, 2014 y 2015. La gente se inscribe a última hora, el último día. Es el mismo patrón”, dijo Figueroa, quien anunció que PODER lanzará pronto una campaña de orientación en las redes sociales.

Opinó que no es un mito que los boricuas en Florida constituyan el grupo étnico con el mayor poder numérico para impactar las elecciones, más aún cuando los ganadores en cada evento triunfan por escaso margen. “Cuando son elecciones tan cerradas, un 10% de los electores boricuas que salga a votar es suficiente para cambiar cualquier elección, desde las del Congreso, la Legislatura y la gobernación”, comentó.

Por su lado, Gary Berríos, director para asuntos puertorriqueños del Partido Republicano, señaló que las razones que dan los puertorriqueños para no inscribirse son conocidas en esa colectividad. Por eso, han lanzado eventos mensuales para alcanzar específicamente a la comunidad boricua.

“Queremos contribuir a cerrar la brecha de esa desconexión emocional por estar lejos de Puerto Rico, y queremos educar sobre el proceso electoral. Nuestro propósito es informar, alcanzar y convencer”, aseveró Berríos en un evento para puertorriqueños en Kissimmee.


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