Javier Justiz (izq.) es uno de los jugadores de futuro de la selección cubana de baloncesto. (vertical-x1)
Javier Justiz (izq.) es uno de los jugadores de futuro de la selección cubana de baloncesto. (Ramón “Tonito” Zayas)

La Habana, Cuba - Horas antes de partir hacia Puerto Rico para cumplir con su penúltimo compromiso de la ventana clasificatoria al próximo Campeonato Mundial de Baloncesto masculino, la escuadra cubana daba los últimos toques al partido del jueves con los deseos de ofrecer al público boricua un lindo espectáculo.

Para el elenco cubano el torneo ha sido muy complejo, algo que esperaban la dirección del conjunto, teniendo en cuenta la marcada renovación en sus filas y la calidad de los rivales que tendría que enfrentar en su grupo. Sin embargo, muchos en la isla esperaban mejor rendimiento  de algunas figuras que han logrado incursionar en ligas extranjeras.

Cuatro derrotas en igual número de presentaciones ha sido el balance conseguido hasta el momento, uno de los motivos que provocó un cambio en el puesto de mando de la selección. Ahora, bajo las órdenes del experimentado estratega José “Pepe” Ramírez, los objetivos se centran más en el acondicionamiento de cara a la participación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla.

“Las expectativas en esa cita serán seguir creciendo. Casi todos los rivales que enfrentaremos allí nos han superado recientemente, lo que nos deja siempre la opción de siempre luchar por el triunfo, pero también de seguir sumando experiencia, como haremos ahora con los dos últimos partidos de la ventana mundialista”, comentó Ramírez.

Por lo visto en las últimas prácticas, no se vislumbran grandes variaciones en el esquema de juego del equipo cubano, que llega a San Juan con otra meta clara: mejorar sus por cientos de efectividad en todos los renglones de juego.

“Es la última ventana y desafortunadamente los resultados no han sido buenos. Estamos en un grupo muy difícil con Estados Unidos, México y Puerto Rico, y hemos perdido los cuatro partidos que hemos efectuado. No obstante, eso nos sirve de preparación para Barranquilla, que es el objetivo fundamental del año para el baloncesto”, aseguró Ruperto Herrera, presidente de la Federación Cubana de Baloncesto.

Sobre el cercano duelo contra la selección boricua, Herrera reconoció que lograr un triunfo será muy difícil, entre otras cosas porque juegan en casa y “porque son superiores a nosotros”.

Cuba y Puerto Rico tuvieron un primer cruce en La Habana a finales de noviembre pasado, con una convincente victoria de los visitantes, 95-72. Entonces, y apoyado en el juego de Jasiel Rivero y Javier Justiz, el equipo cubano ofreció una pequeña resistencia en el inicio, pero perdió efectividad en la ofensiva en la segunda mitad.

“Aunque será difícil, lo principal será cumplir con los parámetros estadísticos que nos hemos propuestos y cumplir los por cientos de efectividad para ofrecer a los aficionados un partido competitivo”, añadió el federativo.

Sobre el cambio de timonel en la escuadra nacional, Herrera está entre los que esperan una mejor imagen en los últimos partidos. “Pepe Ramírez es un entrenador de mucha experiencia, esperamos que eso beneficie con mejoras en el aspecto técnico-táctico, y que los jugadores contratados, que son la base del equipo, mejoren su rendimiento”, consideró.

“Es un entrenador que le gusta mucho la defensa y que el equipo esté bien físicamente. Creo que apostará por ello, y por mejorar la ofensiva, porque hemos tenido puntuaciones muy bajas en los partidos celebrados. Él no es mago y está trabajando con los mismos hombres, pero creo que se puede ganar un poco más en organización, disciplina técnico-táctica, y en efectividad”, sentenció.

Después de su visita a San Juan, el equipo cubano se despedirá del extenso proceso clasificatorio al Mundial de China 2019 recibiendo en el coliseo de la Ciudad Deportiva a la selección de Estados Unidos, en un partido que tendrá ribetes históricos a partir de las tensiones políticas entre los gobiernos de ambas naciones.

Será la primera vez que una selección nacional estadounidense juegue en suelo cubano un partido oficial desde la participación de la escuadra norteña en los Juegos Panamericanos de 1991. Y aunque, como entonces, no llegará a La Habana ningún “Dream Team”, los aficionados de la isla no dejarán pasar la oportunidad de apreciar el talento de un grupo de jugadores que se desempeñan en la antesala de la NBA y que quizá en el futuro sean referencia de este deporte en todo el planeta.


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