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Félix Verdejo castiga a Juan José Martínez durante su duelo del 11 de junio de 2016 en el Madison Square Garden de Manhattan. (Archivo/GFR Media)

El próximo 16 de septiembre en el Reino Unido, Félix ‘El Diamante’ Verdejo intentará unirse a un selecto grupo de púgiles boricuas que han logrado una de las gestas más difíciles en el deporte: coronarse campeón mundial en su primer intento y destronando al titular de turno en el patio de su propia casa.

Tan difícil es la misión, que de 54 campeones mundiales que Puerto Rico ha tenido en los cuatro principales organismos boxísticos (AMB, CMB, OMB y FIB), solo seis se coronaron por primera vez en la casa del campeón, sin que éste fuera puertorriqueño ni estadounidense.

“Sinceramente, no es fácil”, dijo anoche el excampeón Román ‘Rocky’ Martínez, uno de los seis boricuas que lograron la hazaña. El vegabajeño se coronó en su primer intento, noqueando en cinco episodios al entonces titular ligero de la OMB, el británico Nicky Cook. La pelea se celebró en el M.E.N. Arena de Manchester, la ciudad natal del rival de Verdejo, el campeón ligero de la OMB, Terry Flanagan.

“No digo que Verdejo no pueda ganar. Pero no es fácil. Es bien difícil porque el público es bien hostil”, explicó Martínez. “Allí está todo el mundo en tu contra, gente sin camisa, gritándote”.

“A nosotros hasta los guantes nos querían cambiar”, relató Martínez. “Hay que estar bien pendiente, y con gente que sepa de verdad. Verdejo tiene que ir a matar o a morir”.

Originalmente, la pelea Flanagan-Verdejo estaba señalada para la misma sede donde Rocky venció a Cook. Recientemente, sin embargo, la sede fue cambiada al Copper Box Arena, parte del Parque Olímpico construido para Londres 2012. Verdejo conoce el lugar, ya que represento a Puerto Rico en esas olimpiadas.

Pero Londres sigue siendo territorio enemigo para El Diamante, y la presión sicológica que impone un ambiente como ese puede ser insuperable si el púgil y su equipo no se preparan adecuadamente.

El juego sicológico

Por su parte, Peter Rivera, quien como ejecutivo de la promotora Puerto Rico Best Boxing ha llevado a varios peleadores al exterior para sus primeras oportunidades titulares, sostuvo que no se puede menospreciar el efecto de cancha local en el boxeo.

“Primero hay que ver esa primera vez que Verdejo peleó en China para ver como fue su aclimatación. Hay atletas que se aclimatan bien rápido a otros países, como Rocky. Pero hay otros que no lo hacen”.

“Esos europeos son bien ruidosos. Es un ambiente hostil. (Verdejo) tiene que ir bien fortalecido mentalmente, porque una vez sales por el túnel del coliseo el ruido es tan abrumador que es increíble. Allí no se trata de solo ir preparado solo físicamente”.

“Hay atletas que tienen más fortaleza mental que otros y hay que prepararse para eso”, sostuvo Rivera, quien también llevo a otro de sus boxeadores a hacer su primera oportunidad titular.

Ese fue José ‘Chelo’ González, quien iba dominando claramente al campeón Ricky Burns, cuando se retiró del combate antes del comienzo del décimo asalto, alegando una lesión en una mano. Al momento en el que tiró la toalla, Chelo ganaba por 87-84 en cada una de las tarjetas de los tres jueces.

Esto significa que de haber evitado una caída, González podía perder el resto de los asaltos y aún así tenía posibilidades de triunfo.

“Yo he visto a peleadores como Rocky que cuando salen del túnel siguen confiados como también he visto a otros que cuando salen del túnel y ven a toda esa gente gritándole, las piernas le empiezan a temblar”, agregó el promotor bayamonés.

Afecta a los oficiales

Cuando el público apoya tan sonoramente al peleador del patio, esto puede influenciar a los jueces y al árbitro.

“Definitivamente, el factor de cancha local puede afectar al juez que es un ser humano”, dijo Rivera, quien vio este fenómeno de cerca cuando acompañó a McWilliams Arroyo a Tailandia, para retar al exolímpico y entonces campeón 112 libras de la FIB, el tailandés Amnat Ruenroeng.

Arroyo dominó claramente al campeón, que se pasó los últimos asaltos abrazando a menudo a Arroyo para evitar ser derribado.

La pelea fue en el patio de la casa de Ruenroeng y, de acuerdo a Rivera, “cada vez que Ruenroeng tiraba un golpe era como si estuviera matando a Willi y los puños ni siquiera le estaban dando. Pero la ‘gritarea’ era seria y eso debió influenciar al árbitro. Quizás no se atreve a intervenir por la reacción del público”.

Los jueces, dejándose llevar por el público, podrían darle los asaltos cerrados al local, dejándose llevar por los vítores.

Sin embargo, Martínez entiende que hasta ese obstáculo puede ser superado si Verdejo llega a Londres en óptima condición física y mental.

“Yo entiendo que lo que uno tiene que tener es el deseo y el entrenamiento”, dijo Rocky.

“Tú tienes que ir a ganar o a morir. Es vida o muerte. El día que peleé con Cook en Inglaterra, yo iba a hacerme campeón mundial como fuera. No había otra opción”, finalizó diciendo Martínez.


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