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El comediante lleva más de 20 años de carrera. (horizontal-x3)
El comediante lleva más de 20 años de carrera. (Luis Alcalá del Olmo)

La galería de fotos del celular de Miguel Morales está repleto de imágenes que captan las decenas de moralejas que los seguidores del personaje “Larry” le hacen llegar a través de las redes sociales.

“Algunas son buenas, otras más o menos”, comentó, pero solo saber que una persona toma tiempo para retar su ingenio y crear su propia enseñanza es motivo de gran satisfacción para él. Es saber que, al igual que le pasó con “Bejuco”, el personaje de la comedia “Men in the City”, de “Raymond y sus amigos” (Telemundo), está atrapando el gusto de la teleaudiencia.

“Cuando un personaje llega al pueblo, eso es lo mejor que hay”. Estas fueron palabras que recordó de alguna de las conversaciones que tuvo con sus mentores Adalberto Rodríguez “Machuchal” (1934-1995) y José Miguel Agrelot, “Don Cholito” (1927-2004), de quien era primo por el lado paterno.

Las moralejas de “Larry”, las mismas que lo volverán a llevar al Centro de Bellas Artes en un formato de “stand up comedy” que iniciará el 7 de julio, comenzaron como parte de los relajos del propio personaje con sus panas en la barra.

Con la salida del libro “La casi casi Primera Dama”, de Alexandra Fuentes, quiso tener uno propio, y comenzó a soltar estas “lecciones de vida” que el público está haciendo suyas con la idea de recopilarlas.

“La gente se volvió loca y empezaron a escribirme. La gente se ha puesto a pensar”, comentó emocionado.

“No importa el tamaño, sino saber usarlo” establece la moraleja que exhibía en la camiseta que llevó puesta durante esta entrevista. Todas tienen el significado que cada persona le quiera dar, dijo, aunque es innegable que cada una arrastra un doble sentido.

A nivel personal, las moralejas de Morales  toman un tono más serio. Este fruto de Levittown, único varón de dos hermanos y padre de una joven de 17 años, vive agradecido porque desde hace poco más de 20 años vive de lo que le apasiona: escribir y actuar para hacer reír.

“Hacer lo que te gusta con mucho amor y con mucha pasión, y divertirte en el proceso”, esa ha sido la mejor lección. “Una de las cosas que más funcionan es que trabajas en un ambiente de amistad, de amor, de cariño, de profesionalismo, y uno se siente feliz, y creo que es parte de uno trabajar con ganas, con empeño, mantenerte y hacerlo con amor, y tratar de que la gente se ría”.

Hacer “stand up comedy”, además de la labor que hace en la radio a través de La X, le permite tener esa retroalimentación del público, que al final es la energía de todo artista.

“Moralejas”, el show, abordará la cotidianidad de esta isla caribeña, pero serán sus propias peripecias las que hilarán el libreto escrito por él.

“Siempre me destruyo yo mismo. Creo que la columna vertebral del show es destruirme a mí mismo”, anticipó del espectáculo que tendrá funciones el 7, 8 y 9 de julio en Caguas, y posteriormente se trasladará a teatros de Ponce, Mayagüez y Aguada.

En ese proceso de destrucción compartirá lo que está representando para él el “despegue” de su hija Bianca, quien ya entra en su último año escolar y él está reviviendo todos los discursos que escuchó de su madre, y que él le ha hecho su propia versión.

“Dejas de ser el taxi oficial de ella, y cambia la cosa, y todo eso es una experiencia nueva para mí”, detalló Morales, quien suele ser menos crítico cuando escribe para sí mismo.

“Cuando escribo para otro me pongo más exigente para que cuando el otro haga un chiste y la gente se ría, para mí es doble la satisfacción”.


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