Nota de archivo: este contenido fue publicado hace más de 90 días.

¿Alguna vez ha visto a alguien correr para el otro extremo de la calle por evitar pasar al lado de un perro? ¿Conoce a alguien que se paraliza totalmente cuando un perro se le acerca o ladra? Aunque parezca extraño hay personas que le temen a los perros sin importar si estos son pasivos o bravos, grandes o chiquitos, peludos o sin pelo. 

La cinofobia es la fobia a los perros o a las enfermedades que estos pueden transmitir.

La psicología clasifica a esta fobia como un trastorno de ansiedad. Según expertos esta fobia se puede obtener durante la infancia, entre los 5 y 9 años de edad, y se le puede atribuir a dos aspectos: haber sido atacado por un perro o haber observado algún ataque de un perro hacia otra persona.

 Otro medio de adquisición es la transmisión por imitación, en algunos casos los padres son los transmisores En la mayoría de los casos ese miedo ocasionado durante la infancia no fue superado, el niño o niña se convierte en adulto y su miedo pasa a ser una fobia. En los cinofóbicos, el miedo puede darse hacia todos los perros o sólo hacia cierta raza, color o tamaño.

Para que una fobia sea relevante clínicamente debe interferir en la actividad habitual de la persona, ya sea en el trabajo o en actividades sociales. En la primera mitad del siglo XX las alternativas terapéuticas para las fobias específicas, se reducían básicamente al psicoanálisis, pero a partir del 1958 se conoció sobre el tema de la desensibilización sistemática, gracias a las teorías del psiquiatra Joseph Wolpe.

 La desensibilización sistemática de las fobias, o también conocida como terapia de exposición, es  la aproximación sucesiva del sujeto a situaciones que le producen la fobia.

La cinofobia puede ser tratada se esta manera, y dependiendo del nivel de fobia en que la persona se encuentra será la frecuencia de exposición, se recomienda que sea de forma gradual. Se puede trabajar de dos formas: con exposición en vivo, directamente con perros reales, o con una exposición a imágenes de perros. 

La exposición en vivo es la preferida por los expertos ya que cuanto más cercana sea la práctica de exposición al hecho real, mejores resultados podemos esperar.