Los ejecutivos de Retail Value Inc. se preparan para la apertura de 12 tiendas en Plaza Palma Real. Estas incluyen Bath & Body Works, Always 99 y Foot Locker, entre otras. Al centro, su vicepresidente Francis Xavier González. (Luis Alcalá del Olmo)

Cuando el huracán María entró por el sureste de Puerto Rico el 20 de septiembre del 2017, uno de los primeros pueblos que arrasó fue Humacao, hogar del centro comercial Plaza Palma Real, donde residentes de todas partes del este de la isla hacían sus compras desde el 1994.

En menos de un día, sus vientos sostenidos de 155 millas por hora desgarraron los techos de casi todas las tiendas en Palma Real y le costaron millones de dólares en mercancía a las casi 40 tiendas que operaban allí antes del huracán y aún esperan para que las aseguradoras respondan.

El 57% de las tiendas en Palma Real cesaron sus operaciones luego de septiembre de 2017, muchas de ellas, como JCPenney, para nunca reabrir. Sin embargo, Retail Value Inc (RVI), dueña del centro comercial, ha invertido más de $20 millones en reconstruir los casi 402,000 pies cuadrados de espacio comercial y darle un nuevo giro a algunos de los espacios que permanecen vacíos como el antiguo “food court”.

“Tuvimos que sacar todo el plafón de los techos, reemplazar la membrana de aislación en su totalidad y todos los acondicionadores de aire para ir, poco a poco, habilitando los espacios e írselos entregando a nuestros inquilinos”, explicó el vicepresidente de RVI, Francis Xavier González, quien también maneja otros 11 centros comerciales en distintos municipios de la isla.

Con la pronta apertura de 12 tiendas como el nuevo Bath & Body Works y el reconstruido Foot Locker, Palma Real espera regresar a un 90% de su capacidad comercial y sumar unos 200 empleos adicionales a principios del 2020.

Hoy, la recuperación de Plaza Palma Real brinda un vistazo del impacto que tuvo la temporada ciclónica del 2017 en los comercios del país que aún gozan de mejores ventas, responden a las nuevas tendencias de consumo o se ajustan a la nueva realidad a dos años del devastador huracán.

En general, el comercio al detal en la isla ha experimentado un despunte de casi un 7% en sus ventas para los primeros siete meses del año (después de ajustes por inflación), en comparación con el 2017, según indican los datos recopilados por la Compañía de Comercio y Exportación de Puerto Rico (CCE), pero no todos los segmentos han gozado de la bonanza económica que comenzó a notarse a nivel local a principios del año pasado.

Este año, diez de los 18 segmentos que mide la CCE han registrado mejores números que el 2017, como las ventas de autos, muebles y electrodomésticos, mientras otros sectores como los supermercados y ferreterías solo crecieron artificialmente en el 2018o han seguido su trayectoria negativa desde antes del huracán María como las joyerías.

Aún gozan de mayores ventas

Los concesionarios de vehículos nuevos y usados han logrado sostener el crecimiento de 6% que se efectuó en el 2018.

“El año pasado vendimos sobre 100,000 vehículos, algo que no veíamos en Puerto Rico desde el 2013. La despoblación de la isla y la recesión económica en la que llevamos hace 13 años va a hacer casi imposible llegar a las más de 140,000 unidades que vendimos en el 2005, pero creemos que este año vamos a poder vender sobre los 100,000 otra vez”, aseguró Ricardo García, presidente del Grupo Unido de Importadores de Autos.

Su entidad, que recoge el insumo de los importadores de casi el 96% de los vehículos nuevos en la isla, confía en que los intereses bajos ayudarán a su industria a sostener sus ventas de este año por encima de los niveles del 2017, como lo ha hecho por los últimos ocho meses.

Íntimamente ligado a las ventas de autos está el despacho de combustible en las gasolineras del país, que han sostenido casi un 22% de crecimiento en ventas hasta el mes de julio, en comparación con el mismo periodo del 2017, según los datos de la CCE.

“Veo un efecto neto en el aumento de unidades (de gasolina) vendidas, que concuerda con el aumento experimentado en las ventas al detal en las estaciones. Usamos estos dos factores –la venta de autos y consumo de gasolina– para predecir posibles cambios en el Producto Interno Bruto del país y hasta ahora muestran un posible aumento”, explicó el economista especializado en el comercio internacional de combustible, Rolando Aponte, quien también recalcó que el Departamento de Hacienda superó sus proyecciones de recaudos por concepto de arbitrios sobre vehículos de motor por $10.3 millones para el mes de julio.

Asimismo, las tiendas de piezas para autos crecieron sus ventas casi un 11% para julio de 2018, pero han perdido algo de terreno hasta llegar a un 8% en el 2019, en comparación con sus números para la primera mitad del 2017. El gerente de distrito de las tiendas Autozone, Juan Méndez, le atribuyó este despunte a que “la gente está buscando piezas de reemplazo con mejor garantía”, que tienden a ser más costosas y seguras, luego del huracán.

Nuevas tendencias de consumo

Las mueblerías han gozado del mayor crecimiento neto a dos años del huracán María, con una mejoría de casi un 26% en sus ventas al cabo de julio 2019, principalmente por la necesidad inmediata de electrodomésticos y colchones, pero sostenida luego por la venta de juegos de cuarto, sala y comedor.

“Para el 2018 habíamos crecido casi un 40% por encima del 2017 y los números que tenemos hasta ahora para este año reflejan que hemos crecido un 10% adicional. Si los fondos federales de recuperación llegan, creemos que podemos ver dos o tres años adicionales con una leve alza en crecimiento”, dijo el vicepresidente de Mueblerías Berríos, Noel Berríos, quien, luego del huracán, ha añadido seis tiendas a su cartera de casi 30 a nivel isla.

A esto hizo eco la gerente general de A La Orden Discount, Maggie Benítez, quien se ha enfocado en la venta de electrodomésticos luego de que su local, a pasos de Plaza Las Américas, sufriera daños estructurales que ocasionaran la pérdida de inventario.

“Todavía hay mucha gente reconstruyendo sus casas completas y les hace falta nevera, estufa, microondas, lavaplatos, lavadora y secadora. Vienen en busca de tecnologías económicas ‘inverter’ y ‘Energy Star’ que no consumen tanta energía y trabajan mejor con las plantas eléctricas”, dijo Benítez, quien ha visto sus ventas crecer un 40%, en comparación con el 2017.

Por otro lado, aunque las tiendas de artículos electrónicos vieron caer sus ventas casi un 14% durante los primeros meses del 2018, al cierre de julio 2019 habían registrado un crecimiento neto de 8% en comparación con el 2017, gracias al cambio en las tendencias de consumo a nivel local.

“Este año vimos un incremento sustancial en la compra de artículos que integran la energía renovable. Las bombillas solares han sido tan exitosas en nuestra industria que ya las encuentras en colmados y panaderías. En dos años hemos vendido casi 6,000 abanicos solares y los generadores eléctricos con placas solares también se han vendido bien porque se pueden poner en los balcones de los condominios”, explicó el cofundador de las tiendas Dr. Tech en Mayagüez, Jumil Cabán.

Se ajustan a la nueva realidad

Por otro lado, las ventas al detal en los supermercados del país han caído casi un 10%, en comparación con el 2018. Esto, afirmó el presidente de la cadena de supermercados Econo, Eduardo Marxuach, se debe a la merma en población en los últimos dos años.

“El año pasado teníamos más gente y más dinero gracias a la asignación de fondos de emergencia del Programa de Asistencia Nutricional que entraron en marzo. Ahora, estamos lidiando con una población más pequeña y una industria que se está acoplando a esa nueva realidad”, explicó Marxuach.

De hecho, en abril, datos del censo revelaron que entre julio del 2017 y julio del 2018, Puerto Rico había perdido casi un 4% de su población después de María.

Pero lo que es una pérdida para los comercios isleños ha representado ganancia para algunas marcas locales que han logrado abrirse paso en mercados estadounidenses a los que 77,000 puertorriqueños migraron netamente en el 2017, según reveló el Perfil del Migrante de ese año del Instituto de Estadísticas.

“Para el tercer trimestre del 2018 empezamos a ver un alza significativa en la demanda por nuestros productos en los mercados en el sureste y noreste de Estados Unidos. Antes del huracán María, enviábamos uno o dos contenedores fríos al mes, pero ahora estamos enviando entre tres y cuatro”, dijo el vicepresidente de Titan Products of Puerto Rico, Luis Sánchez.

Su empresa, que opera en Puerto Rico hace más de 30 años, ha duplicado sus exportaciones de frituras a los mercados estadounidense con mayor densidad de puertorriqueños. Asimismo, Sánchez informó que su centro de distribución en el estado de la Florida ha visto incrementos similares para muchos de los más de 15 productos puertorriqueños, incluyendo a la cerveza Medalla Light, que distribuye principalmente en los estados de la costa este de la nación.

Entretanto, aunque gozaron de un incremento de 20% en sus ventas al detal en el 2018, los ferreteros del país no lograron sostener ese crecimiento en el 2019, cayendo casi 6% por debajo de los niveles alcanzados antes del paso del huracán María.

“Después del huracán, vimos una bonanza en las ventas de puertas, ventanas, operadores de ventanas, madera para construcción, toldos para techos, planchas de zinc, selladores de techo y pintura, pero ya la cosa ha mermado”, comentó el presidente de la Asociación de Comerciantes en Materiales de Construcción, Marcos Rodríguez, quien recoge el insumo de más de 500 ferreteros, mayoristas y fabricantes de materiales de construcción.

La inestabilidad en este sector de la economía, añadió Rodríguez, se debe a una combinación de factores empezando por la llegada a cuentagotas de los fondos de desarrollo comunitario para atender desastres (CDBG-DR, por sus siglas en inglés) que mantiene a los ferreteros al filo, seguida por el impuesto al inventario que limita la cantidad de materiales que tienen disponibles en casos de emergencia y las tarifas impuestas por el presidente estadounidense Donald Trump a la importación de mercancía china.

Desde iluminación y electricidad hasta plomería y herramientas de mecánica, el mayorista explicó que la manufactura china “cobija un sinfín de productos” que ahora pagan hasta un 25% adicional en impuestos que terminan pagando los puertorriqueños, por lo que algunos ferreteros se han tenido que mover a un modelo de autoservicio.

Aunque le preocupa el estatus actual de las ventas, Rodríguez espera que la llegada de más fondos de reconstrucción inyecte más dinero a su sector por los próximos cinco años.


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