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Gente participa en una vigilia en memoria de 17 estudiantes y maestros abatidos en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida, 19 de febrero de 2018 (horizontal-x3)
Gente participa en una vigilia en memoria de 17 estudiantes y maestros abatidos en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida, 19 de febrero de 2018. (AP)

Parkland, Florida - Cuando dos adolescentes masacraron a 12 estudiantes y un maestro en la escuela secundaria Columbine en Colorado hace 19 años, los jóvenes en el resto del país se enteraron a la manera tradicional: por la televisión y los diarios. Pasaron días, incluso semanas, hasta que se pudo procesar la información y poner al descubierto todo el horror de los hechos.

La semana pasada, cuando un joven armado de un fusil automático mató a 17 personas en una escuela secundaria en Florida, los jóvenes alrededor de todo el mundo pudieron ver las imágenes aterradoras y conocieron los relatos a medida que se desarrollaban, casi en tiempo real.

Para la noche del 14 de febrero, los menores con acceso a las redes sociales conocían el nombre del sospechoso, sabían en qué aulas se encontraban los estudiantes y en algunos casos vieron vídeos de los muertos.

“Están disparando en mi escuela y estoy encerrado. Estoy j------ asustado en este momento”, escribió un adolescente en Twitter.

La tragedia en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas parece ser la primera de su tipo cuyas imágenes llegaron casi en tiempo real a los jóvenes en otras partes.

Los expertos dicen que las imágenes podrían causar lesiones psíquicas a los chicos que las ven desde lejos, provocar estrés postraumático o quizás insensibilizarlos a la violencia y hacerlos caer en la apatía. Pero también podrían poner en marcha a una generación de jóvenes para exigir cambios a los políticos.

Amy Kohli, de la escuela secundaria South Broward, quien vio los videos enviados desde el interior de la escuela Stoneman Douglas, piensa que le dieron un sentido de urgencia y perspectiva.

“Se vuelve tan personal porque uno piensa, ‘podría haberme ocurrido a mí’”, dijo la estudiante de 16 años que participaba de un acto a favor de la seguridad en armamentos frente a una corte federal en Fort Lauderdale.

Añadió que “si (la gente) ve la sangre, ve la historia real. Lo que verdaderamente sucedió en la realidad. Tal vez, tal vez, sea útil”.

Los jóvenes ya están exigiendo medidas. El martes, un centenar de estudiantes de Stoneman Douglas partieron hacia la capital de Florida para exigir a los legisladores que impidan una repetición de la masacre. Decenas de estudiantes de una secundaria en Boca Ratón abandonaron sus clases. El lunes, hubo protestas de adolescentes frente a la Casa Blanca y en Los Ángeles, y para el mes próximo se planea una marcha estudiantil a Washington para exigir controles más estrictos.

Nicole Burmeister, de 17 años, quien asiste a una secundaria cercana a Stoneman Douglas, dijo que los estudiantes de un grupo de chat del que participa empezaron a compartir los videos a medida que se desarrollaba la noticia. Al principio dudó de mirarlos.

“Mostraban los disparos uno tras otro y los chicos gritando. Eso lo pude ver, pero en el siguiente mostraron un cuerpo, el cuerpo de alguien tirado en el suelo en un charco de sangre”, dijo. “Me pareció que estaba mal mirarlo”.

Sin embargo, añadió: “comprendo que la gente tiene que tomar esta clase de vídeos para despertar a la gente. Mostrarle de veras lo horripilante y lo repugnante, el mal que se hizo así”.

El aula donde se encontraba Carina Viera, estudiante del último año en Stoneman Douglas, no fue atacada, pero ella vio un video publicado por otro estudiante. Lo miró con sus amigos, y se preguntaron si una de las víctimas era un amigo. No lo era. Se preguntó si ver tanto horror en la pantalla de un teléfono era lo correcto.

“Está el peligro de que la gente se acostumbre a esto”, dijo. “Que la gente los comparta en Snapchat con textos y emojis. Entonces parece no un chiste, pero mucho menos grave de lo que es en realidad”.

Elisabeth Middleton, psicóloga de adolescentes en Austin, Texas, e integrante de la junta de la Asociación Psicológica de Texas, dijo que las desventajas de que los jóvenes vean esas escenas son evidentes.

“Es demasiado para estos chicos. A esta edad no están preparados para afrontar esta clase de sucesos”, dijo. “Pero por otra parte, les da una razón para unirse. Es extraordinario que se pronuncien y exijan a los candidatos políticos que rindan cuentas”.

Middleton recibió en su consulta a una paciente adolescente en los días siguientes y hablaron sobre lo que sintió al ver la historia en las redes sociales y la TV.

“Siente que es algo que puede suceder y hay que aceptarlo. Y creo que los chicos no pensaban así hasta hace poco. Piensan que podría sucederle a ellos. Es como una desensibilización”, dijo Middleton. Añadió que las redes sociales pueden exacerbar esos sentimientos en muchos chicos.  


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