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Blanca llevará un transmisor de satélite, un chip subdermal y una pantalla de aleta para identificarla en un futuro.(Suministrada)

Tras siete meses en rehabilitación a raíz de las heridas causadas por un tiburón, la carey Blanca volverá mañana a su hábitat natural en aguas de la Reserva Marina Arrecife de la Isla Verde, en Carolina.

La liberación está pautada para las 10:00 a.m., y Blanca será transportada en una ambulancia especial del Centro de Conservación de Manatíes de la Universidad Interamericana. Participarán, además, los grupos tortugueros Sociedad Chelonia, 7Quillas y Yo Amo al Tinglar.

Hilda Benítez, del grupo 7Quillas, contó que esta tortuga carey fue hallada varada en playa Blanca, Vieques, el pasado 15 de septiembre. Su condición era de gravedad, luego de haber sido atacada por un tiburón.

Como consecuencia, tenía la aleta pectoral derecha cercenada, el músculo del hombro derecho lacerado y las dos aletas traseras heridas, agregó el director del Centro de Conservación de Manatíes, Antonio Mignucci.

“Fueron las laceraciones del músculo y la herida en su aleta trasera izquierda las que tardaron más en sanar”, dijo Mignucci.

Ambos destacaron la participación de los veterinarios locales Antonio Rivera y Ricardo Fernández, así como de la veterinaria mexicana Ana Negrete, quienes estuvieron a cargo de la supervisión médica de Blanca, bautizada así por el nombre de la playa donde fue rescatada.

Tratamiento

Mignucci explicó que Blanca fue tratada con sueros subcutáneos, antibióticos, curetajes semanales, vendajes de azúcar y tratamiento con agua ozonificada.

Asimismo, se le proveyó una dieta especial de sardinas, camarones, cangrejos y calamares, junto a gelatina de pescado, aceite y vegetales con multivitaminas.

Los estudiantes y voluntarios del Centro de Conservación de Manatíes, así como de los grupos tortugueros, trabajaron mano a mano en la rehabilitación, bajo los permisos del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre.

Benítez y Mignucci resaltaron que, durante su primer mes en rehabilitación, Blanca desovó en su estanque. Con sumo cuidado, los cuidadores y voluntarios enterraron los más de 100 huevos en arena de playa, y luego los llevaron a la playa de Punta Salinas, en Toa Baja.

“A los dos meses, algunos huevos dieron paso a tortuguitas que llegaron solas al mar”, dijo Benítez.

Blanca, que logró aumentar su peso de 119 a 135 libras, será liberada con un transmisor de satélite, un chip subdermal y una pantalla de aleta para identificarla en un futuro.

Por último, el biólogo Carlos Diez, del DRNA, señaló que el carey (Eretmochelys imbricata) es una especie autóctona de Puerto Rico, que está en peligro de extinción. La caza excesiva, para obtener su carne, sus huevos y su carapacho, es su principal amenaza. Vive en áreas cercanas a los arrecifes de coral, y anida en las costas locales a través de todo el año, pero particularmente entre agosto y octubre.


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