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Con la muerte de Pedro Toledo Dávila ayer, el país perdió a un exsuperintendente de la Policía que rebasó líneas partidistas y, aunque implementó medidas polémicas, supo proyectarse como conciliador y darle a la Uniformada una imagen de profesionalismo.

De inmediato, el gobernador Luis Fortuño declaró el 26 de diciembre –mañana– como día de duelo nacional, “en honor a un gran puertorriqueño”.

Toledo Dávila, nacido en Ponce, será recordado por haber dirigido la Policía bajo dos administraciones distintas: la de Pedro Rosselló González, del Partido Nuevo Progresista (PNP), entre 1993 y 2000; y la de Aníbal Acevedo Vilá, del Partido Popular Democrático (PPD), entre 2005 y 2008.

Se le recordará, además, por la implementación de la Mano Dura contra el Crimen, la estrategia anticrimen de Rosselló González que, sin embargo, redundó en 995 asesinatos en 1994, convirtiéndolo así en el año más sangriento en la historia del país.

Otros sucesos que marcaron el paso de Toledo Dávila por la Uniformada, específicamente bajo el gobierno PNP,  fueron la huelga por la privatización de la Compañía Telefónica y la estrategia para remover a desobedientes civiles de los terrenos militares de la isla municipio de Vieques.

Bajo el gobierno del PPD, Toledo Dávila encaró la muerte del líder independentista Filberto Ojeda Ríos y la agresión a reporteros y periodistas en el edificio De Diego #444. Ambos operativos, sin embargo, fueron liderados por el Negociado Federal de Investigaciones (FBI).

Durante su segundo mandato, específicamente en 2005, el exsuperintendente reestructuró la Uniformada mediante la creación de las superintendencias auxiliares de Drogas, Narcóticos y Armas Ilegales; Servicios Policiacos y Programas Voluntarios, y Asuntos Internos.

 

Anoche, tras conocerse la noticia, decenas de personas lamentaron la muerte de Toledo Dávila al tiempo que elogiaron sus más de 40 años de servicio público. Uno de ellos fue el jefe de la comandancia de área de Ponce, Edwin Torres, quien dijo que Toledo Dávila “desarrolló muchas estrategias que la ciudadanía entendía y que daban resultado”. También destacó que ha sido el único superintendente que ha trabajado con gobiernos opuestos.

 Ingeniero y abogado

Toledo Dávila se graduó de Ingeniería Mecánica del Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, en 1966. Luego, obtuvo un grado de Juris Doctor de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana.

Como ingeniero, participó en los proyectos Apolo I y Saturno V, con sede en Cabo Kennedy, Florida, que cumplieron el propósito de enviar el primer hombre a la Luna.

Ingresó al FBI en 1968 y, tres años más tarde, fue asignado como agente federal a Nuevo México, Miami y San Juan. Perteneció al selecto grupo de Negociaciones Especializadas en Estados Unidos. En 1987, Toledo Dávila fue el principal negociador en la crisisde la penitenciaría de Atlanta, siendo reconocido posteriormente por su valor en el desempeño de sus funciones.

En 1989, fue nombrado supervisor de la Unidad de Crímenes Violentos del FBI en San Juan.

Vida política

Toledo Dávila fue presentado por Rosselló González como superintendente de la Policía en diciembre de 1992. Entonces fungía como segundo al mando del FBI en la Isla.

“Cualquier acto fuera de la ley no será permitido”, dijo tras ser anunciado y comprometerse a “unir esfuerzos con grupos religiosos, cívicos y educativos, mejorar la eficiencia de la Policía y que el pueblo vuelva a verla como su amigo y tener confianza en ella”.

Tras la derrota electoral de Rosselló González, Toledo Dávila consideró –sin éxito– aspirar a la gobernación.

A su salida –la primera– de la Uniformada, y por los siguientes cuatro años, se dedicó a ser consultor en seguridad.

 

En enero de 2005, Acevedo Vilá lo invitó a formar parte de su gobierno y aceptó a sabiendas de que estaría con el partido de oposición.

Desde el primer día, Toledo Dávila supo mantener una buena imagen mediática. Hasta sus últimos días de vida, se mantuvo activo opinando sobre la alta incidencia criminal en la Isla y los planes para manejarla. También hablaba para defenderse de alguna crítica contra su gestión.

 Una de esas críticas fue sobre su escolta de seguridad, que representaba un gasto público anual de $500,000. Otro señalamiento fue que dejó a los policías sin chalecos antibalas.

La muerte de Toledo Dávila fue trendig topic en la red social Twitter.


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