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En la foto, el alcalde de Jayuya, Jorge González Otero. (GFR Media)

Un informe de la Oficina del Contralor de Puerto Rico (OCPR) sobre la Empresa de Desarrollo Económico de la Tierra Alta (EDDETA), del municipio de Jayuya, ejemplifica las dificultades que existen para la fiscalización de estos modelos comerciales municipales.

“Las pruebas efectuadas y la evidencia en nuestro poder revelaron que las operaciones fiscales de la EDDETA, en lo que concierne al presupuesto, y su fiscalización, no se realizaron, en todos los aspectos significativos, de acuerdo con la ley y la reglamentación aplicables”, señala el informe de la auditoría que cubrió del 1 de enero de 2012 al 30 de junio de 2016.=

La EDDETA administra los negocios Tu Bolera, el teatro municipal Homero Aulet, el centro de actividades Juan B. Oliver Frau, un parque infantil, la plaza del mercado Ismael Vega, y el centro de tutorías municipales y escuela de bellas artes. El gobierno municipal aportó $75,000 como capital inicial luego de aprobar en el 2013 una ordenanza para establecer esta empresa.

Entre los hallazgos se destaca que de septiembre a diciembre de 2013 se emitieron 164 cheques por $54,264, los cuales tenían el número repetido. Esto porque usaron cheques provisionales suministrados por el banco, y no se solicitó la secuencia numérica.

Mientras, de diciembre de 2013 a agosto de 2014 se desembolsaron $31,146 por la compra de tres equipos y materiales y por mejoras a un local que serviría de tienda para la venta de sofrito en la plaza del mercado. A junio de 2016, no había comenzado operaciones, por lo que la utilización de dichos fondos no ha tenido utilidad. Uno de los equipos adquiridos por $14,500 se vendió por $11,000. El otro equipo estaba sin instalar, guardados en un almacén de la plaza del mercado.

Aunque la junta de directores determinó que los gastos mayores o iguales a $100 debían efectuarse por cheque y no con la tarjeta ATH, los auditores del Contralor encontraron que el 87% de las transacciones hechas con tarjeta de débito fueron por más de $100.

Por otro lado, el 7 de mayo de 2014 se efectuaron dos retiros en efectivo por $430 desde un cajero automático en el Municipio de Ponce. Estos no se registraron en el informe de gastos de dicho mes. No se pudo determinar para qué se utilizó dicho dinero.

La OCPR tiene limitadas facultades en la auditoría de las empresas municipales las que, entre otras cosas, están exentas del control de cuentas presupuestarias, por lo que recae en los gobiernos municipales imponerse efectivos procesos de control.

No obstante, según este informe de la oficina del Contralor, ni la junta de directores de la EDDETA ni la oficina de auditoría interna municipal realizaron una fiscalización efectiva de estas operaciones comerciales permitidas mediante la Ley de Municipios Autónomos.

“Nuestro examen reveló que, desde la creación de la EDDETA, en septiembre de 2013, el Municipio no había establecido los planes de auditoría. Esta tampoco había sido auditada por el auditor interno del Municipio”, señala el informe de auditoría.

“El Municipio tiene que establecer planes de monitorías y programas de fiscalización rigurosa para asegurar la sana administración y el manejo correcto de las operaciones de las empresas municipales”, se advierte en el documento.

En su contestación a la OCPR, el alcalde Jorge González Otero, mencionó varias medidas que han tomado para mejorar los procesos de control y fiscalización como la contratación de una firma externa de contabilidad para trabajar con la conciliación de la contabilidad y estados financieros de la empresa, los que posteriormente serían auditados como parte de la auditoria sencilla del municipio.

Por disposición de Ley, las ganancias que tienen estas empresas tienen que distribuirse de la siguiente manera: 25% para expandir el negocio y el restante 75% tiene que depositarse en las cuentas municipales.

Estas empresas deben registrar las cuentas necesarias para determinar los ingresos, los desembolsos y el estado de situación.  Si hubo ganancia, la OCPR tiene que examinar cómo se distribuyó esa ganancia.

“Los principios de contabilidad generalmente aceptados requieren que se debe presentar un major enterprise fund y la información financiera como parte de las actividades de negocio. Por tal razón, dichos estados no reflejaban la posición financiera de la empresa. En estos se indicaba que la gerencia del Municipio no incluyó dicho fondo en sus estados financieros”, menciona el informe.

Además, según el documento de contraloría, la directora ejecutiva de la EDDETA no preparó los presupuestos operacionales para los años fiscales del 2013-14 al 2016-17.

Asimismo, en las conciliaciones bancarias mensuales de la empresa municipal no se comparaba el balance en banco con el balance en los libros de contabilidad o informes fiscales, que permitiera identificar, explicar y ajustar las diferencias encontradas.

“Al 30 de junio de 2016, la preparación de los subsidiarios de ingresos y gastos de cada subnegocio estaban atrasados. Las últimas transacciones registradas fueron las siguientes: Tu Bolera, el 10 de noviembre de 2013; el centro de tutorías y escuela de bellas artes, 13 de mayo de 2014; el teatro municipal, 28 de mayo de 2014; y la plaza del mercado y el centro de actividades, 31 de julio de 2014”, detalla el informe de auditoría.

Tampoco la EDDETA había establecido un procedimiento de órdenes de compra, facturación, preintervención y comprobantes de desembolso como medida de control interno para mantener un sistema de contabilidad organizado.  Las adquisiciones de bienes y servicios para las operaciones de todos los subnegocios se realizaban mediante cheques, tarjeta de débito o dinero en efectivo.


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