Una treintena de casas quedaron destruidas en Culebra (horizontal-x3)
La Romana es una de las barriadas de Culebra que tienen muchas casas de madera, vulnerables ante el paso de los huracanes. (André Kang)

Culebra - El hogar de Legna García en el sector Parcelas Nuevas, en esta isla municipio, perdió parte del techo, se le despegó una ventana y una puerta estuvo a punto de salirse del marco a consecuencia de los vientos del huracán Irma. El hogar de Legna García, de 29 años, es un vagón que hace cinco años compró por $500, “a una buena persona que me lo vendió por ese precio”, y que ubicó en una parcela en lo alto de una colina aquí.

La casa en la que vive Cynthia Nazario, quien está embarazada, con su hija de 2 años y su esposo, perdió parte del techo, se le mojó toda la ropa y perdió todos sus alimentos. “No perdí mucho, gracias a Dios. Otros perdieron más”, decía la mujer ayer mientras buscaba ayuda en el centro que estableció el gobierno en la cancha Juan De la Cruz Soto, cerca del casco urbano de Culebra.

Culebra fue el municipio que con más fuerza sintió los vientos de Irma, que el miércoles por la tarde pasó a unas 25 millas de aquí. Y ayer, mientras las autoridades estatales y municipales, con la asistencia de organizaciones no gubernamentales como la Cruz Roja y el Banco de Alimentos, se afanaban por volver a poner a este pueblo sobre sus pies, comenzaba a surgir el perfil del sector que más hondo sintió los embates del huracán.

Legna y Cynthia, entre decenas de otras familias culebrenses que lo perdieron todo o casi todo, pertenecen a una clase social en la que casi nunca se piensa cuando se habla de Culebra, destino turístico de clase mundial, con playas exuberantes que generalmente aparecen clasificadas entre las mejores del mundo.

Culebra es, en esencia, un pueblo muy pobre, en el que muchísimas familias viven en vagones o casas de madera o parcialmente de madera, del todo inadecuadas para un lugar descrito por el alcalde William Iván Solís como “una autopista de huracanes”.

No se ven en los afiches turísticos de Culebra, pero están aquí y fenómenos como el huracán Irma los saca a flote.

“Eso siempre nos ha preocupado”, dijo Solís sobre la cantidad de personas en los campos de este pueblo que vive en casas de madera. “Tratamos de ayudarlos, pero tienen que cualificar para las ayudas”, agregó el alcalde.

En los sectores Parcelas Nuevas, Barriada Clark y La Romana son comunes las casas de madera, a veces, varias en un solo terreno. No se podía transitar dos cuadras ayer por estos sectores sin ver casas de madera o vagones total o parcialmente destruidas. El Municipio no ha completado el censo de casas destruidas o afectadas, pero Solís estima que fueron entre 30 y 35, cantidad significativa en un pueblo de 1,800 habitantes.

Entre estas están el matrimonio compuesto por Valentina Santiago e Israel Rivera, cuya casa, también de madera, perdió parte del techo y se le derribó una pared, o Silvia Ramos, de 55 años, cuyo hogar perdió puertas y ventanas. “Se me dañó todo y yo estoy sola en mi casa”, dijo la mujer.

Eric Alfaro, jefe de la Administración de Desarrollo Socioeconómico de la Familia (ADSF), dependencia del Departamento de la Familia, dijo que unas 500 familias de Culebra sufrieron algún daño a manos de Irma. “Prácticamente el 100% de la población perdió sus alimentos”, dijo, mientras supervisaba el operativo de entrega de ayuda en una cancha.

Mientras, las calles del municipio eran un hervidero de actividad de limpieza y recogido de escombros. Camiones de la Guardia Nacional trajeron cargamentos de agua y bebidas hidratantes, la Autoridad de Energía Eléctrica había logrado energizar todo el pueblo y brigadas municipales estaban en la calle tratando de remozar el casco urbano del pueblo. No había servicio de teléfono celular o internet. Sin embargo, los culebrenses lucían esforzados por volver a la normalidad.


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