El Papa admite que la falta de condena a abusos sexuales aleja a los católicos (semisquare-x3)
El papa Francisco revisa la guardia de honor durante la ceremonia de bienvenida en el Palacio Presidencial de Kadriorg, Estonia. (AP / Andrew Medichini)

Los escándalos por abusos sexuales en el seno de la iglesia de Roma sigue generando dolores de cabeza no solo para el Santo Padre, sino para los obispos y sacerdotes de todo el mundo que intentan que la institución no siga perdiendo fieles.

El papa Francisco reconoció este martes que los hechos de de abusos sexuales que han sacudido a la Iglesia católica han indignado y alejado a los católicos de la institución y dijo que ésta debe cambiar sus caminos si quiere mantener a las futuras generaciones.

Francisco se refirió directamente a la crisis que convulsionó su papado en el cuarto y último día de su peregrinación por países bálticos, que coincidió con el lanzamiento de un informe nuevo y devastador sobre décadas de abuso sexual y encubrimiento en Alemania.

El Pontífice dijo en una reunión de jóvenes en Estonia, considerado como uno de los países menos religiosos del mundo, que sabía que muchos jóvenes sentían que la Iglesia no tenía nada que ofrecerles y que simplemente no comprenden sus problemas de ahora.

"Están molestos por los escándalos sexuales y económicos que no conllevan una condena clara, por nuestra falta de preparación para apreciar realmente las vidas y las sensibilidades de los jóvenes y simplemente por el papel pasivo que les asignamos", dijo Francisco durante una reunión con jóvenes católicos, luteranos y ortodoxos en la Iglesia Luterana de Kaarli, en la capital, Tallín.

Esas quejas llegaron al Vaticano recientemente a través de encuestas encargadas antes de una gran reunión de obispos a partir de la próxima semana sobre cómo ministrar mejor a los jóvenes católicos.

"Sabemos y ustedes nos lo han dicho, que muchos jóvenes no recurren a nosotros porque no sienten que tengamos algo significativo que decirles", agregó. Dijo que la Iglesia quiere responder a esas quejas de forma transparente y honesta.

"Nosotros mismos necesitamos convertirnos", dijo. "Tenemos que darnos cuenta de que para estar al lado de ustedes necesitamos cambiar muchas situaciones que, al final, los desaniman".

Fue una admisión muy abierta de los fracasos de la Iglesia al enfrentar los escándalos de abuso sexual, que han vuelto a los titulares recientemente con revelaciones de abuso y encubrimiento en la Iglesia estadounidense, chilena y ahora alemana. La conferencia episcopal alemana publicó un informe que encontró que unas 3,677 personas -más de la mitad de ellas menores de 13 años y casi un tercio de ellos monaguillos- fueron abusadas por sacerdotes entre 1946 y 2014.

El informe, compilado por investigadores universitarios, encontró evidencia de que algunos archivos fueron manipulados o destruidos, que muchos casos no fueron llevados ante la justicia y que a veces los abusadores fueron simplemente trasladados a otras diócesis sin que las congregaciones fueran informadas sobre sus antecedentes, según los resultados que se filtraron previamente en la prensa alemana.

Con la visita a Estonia el papa Francisco concluyó su peregrinación por los países bálticos. En Estonia se reunió con el presidente Kersti Kaljulaid al llegar a Tallín. Más tarde, Francisco mantuvo un encuentro en la Iglesia luterana de Kaarli, en la capital estonia, con jóvenes cristianos de este país, considerado entre los mas ateos del mundo con cerca un 75 % de la población que se define no creyente y donde los católicos son un 0.5 %, cerca de 6,000 y los luteranos un 10%.

Entre la mitad y dos tercios de los 1.3 millones de habitantes de Estonia no profesan ninguna afiliación religiosa y las iglesias luteranas y ortodoxas rusas cuentan con la mayor cantidad de seguidores de quienes sí lo hacen.

El Papa habló de algunas de las conclusiones sobre lo que piensa la juventud de la Iglesia ya publicadas en el "Instrumento de Trabajo" del próximo Sínodo, que comenzará el 3 de octubre. 

La gira de cuatro días también llevó a Francisco a Lituania y Letonia. Su objetivo fue alentar la fe cristiana en los países bálticos, que vieron cinco décadas de represión religiosa impuesta por los soviéticos y el ateísmo patrocinado por el Estado.


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