El líder norcoreano atravesó la frontera de Rusia y se dirige a Siberia para una cumbre donde buscará apoyos internacionales en su pulseo con Estados Unidos.

El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, llegó a Rusia en tren este miércoles, en la víspera de una esperada cumbre con el presidente Vladimir Putin que se celebrará en un ambiente de estancamiento diplomático por su programa nuclear.

El dirigente, vestido con un abrigo negro y un sombrero, se reunió en primer lugar con funcionarios rusos en la estación de tren de Khasan, cerca de la frontera con el Norte, antes de viajar a la ciudad portuaria de Vladivostok, en la costa del Pacífico, donde se verá con Putin este jueves.

En declaraciones a la televisora estatal rusa Rossiya-24 a su llegada, Kim apuntó que espera una visita "exitosa y útil" y que le gustaría abordar con Putin el "arreglo de la situación en la Península de Corea” además de la relación bilateral entre Pyongyang y Moscú.

Kim se reunió con funcionarios locales y con el viceministro ruso de Exteriores antes de seguir su viaje hacia la ciudad portuaria de Vladivostok, en la costa del Pacífico, donde se verá con Putin el jueves. Es el primer líder norcoreano que pisa territorio ruso desde que su padre, el fallecido Kim Jong Il, lo hizo en 2011.

"He oído hablar mucho de su país y soñaba con visitarlo”, dijo Kim. "Hace siete años que asumí el mando y no he podido visitarlo hasta ahora”.

El líder norcoreano recordó el “gran amor” de su padre por Rusia y dijo que busca fortalecer la relación entre las dos naciones vecinas.

Kim llegó a Vladivostok a bordo de su tren blindado de color caqui. Allí fue recibido por una orquesta militar antes de subirse a la limusina que viajó con él desde el Norte, y salir de la estación a bordo del auto.

Se espera que asista a una cena ofrecida por el viceprimer ministro ruso, Yury Trutnev, según medios surcoreanos. Luego de su encuentro con Putin, podría visitar instalaciones cercanas o lugares de interés antes de regresar el viernes, agregaron los reportes.

La cumbre entre los dos líderes se centrará en el programa nuclear norcoreano, explicó el asesor del Kremlin Yuri Ushakov a medios rusos, destacando que Moscú buscará “consolidar las tendencias positivas” derivadas de las reuniones previas entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y Kim.

El segundo encuentro entre Kim y Trump, celebrado el pasado febrero en Hanói, terminó sin acuerdo por las diferencias sobre las sanciones económicas impulsadas por Washington. Desde entonces no hubo más contactos públicos de alto nivel entre las partes, aunque ambas dicen que están abiertas a una tercera reunión.

Kim quiere que Estados Unidos alivie las sanciones en respuesta a algunos pasos hacia un desarme parcial dados el año pasado. Pero Washington mantiene que las sanciones seguirán en vigor hasta que Pyongyang emprenda medidas significativas para la desnuclearización.

Algunos expertos apuntan que Kim podría intentar reforzar los lazos de su país con Rusia y China. Otros dicen que no está claro qué papel puede jugar Moscú en la reactivación del diálogo nuclear. La cumbre podría permitir a Putin intentar aumentar su influencia en la política regional y en el estancamiento sobre el programa nuclear norcoreano.


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