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Ana Julia Quezada (horizontal-x3)
Ana Julia Quezada consuela a Ángel Cruz, el padre de Gabriel. Luego, la dominicana confesó ser la autora del asesinato del niño de 8 años. (EFE)

"Ángel, no tengo palabras para decirte esto, pero aun así lo voy a contar". Así inicia el relato Ana Julia Quezada, autora confesa del asesinato de Gabriel Cruz. La carta está dirigida a su expareja, el padre del pequeño, en la que le pide perdón por lo que hizo y lo justifica afirmando que se trató de un "accidente".

La carta, a la que tuvo acceso el diario El Mundo, pertenece al sumario de la causa de 1,800 hojas que desde el miércoles se encuentra a disposición de los abogados y que descarta que el menor fuera sedado antes de morir.

"No tengo excusas por lo que hice, pero sólo sé que el miedo te bloquea porque eso me pasó a mí. Entiendo que no me creas, porque es lo más normal, y no tuve el valor suficiente para decirte que por un lamentable accidente te quité lo más grande que uno puede tener: un hijo", continúa.

"Dicen que todo fue premeditado, pero no es así. Lo que pasó es que no pude sacar fuerzas para decirlo", insiste la asesina confesa de Gabriel, quien dice que se metió "en una bola cada vez más grande" y que, además, "tomaba pastillas".

En la misiva, Quezada afirma no importarle tener que pasar el resto de su vida en prisión y asegura lamentar "todo el daño" que ha hecho a Ángel y a Patricia, padres del pequeño. "Lamento todo el daño que he hecho, sobre todo a Gabriel, a ti y a Patricia y a todos los familiares", indica Ana Julia, quien termina su carta reclamando "de todo corazón" el perdón de los padres. "Espero que algún día, en vuestro corazón, me perdonéis".

Gabriel Cruz falleció el mismo día de su desaparición, el 27 de febrero pasado, y los estudios revelaron como causa de la muerte asfixia.

Ana Julia Quezada declaró ante las autoridades que fue el niño quien intentó agredirla primero con un hacha y que tras arrebatársela, lo golpeó. Luego, la mujer sostuvo que se asustó y acabó asfixiándolo. Después, escondió el cuerpo y tiró su ropa a un vertedero. 

Quezada llegó en 1995 a Burgos (norte de España) procedente de la República Dominicana, y se instaló junto a su hija mayor.

Posteriormente se casó con un español y tuvo otra hija. La mayor de ellas falleció en 1996 al caer desde una ventana de la vivienda de Burgos a un patio interior, un caso que se cerró como una muerte accidental.


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