Muerte, neonazis y cacería de extranjeros en una ciudad alemana (semisquare-x3)
Cientos de ultraderechistas se reúnen en los alrededores de una estatua de Karl Marx, el lugar en que un hombre fue apuñalado la madrugada del pasado domingo en Chemnitz, Alemania. (EFE)

En un día promedio mueren violentamente en Alemania entre seis y siete personas. La tendencia es a la baja. En 2017, las estadísticas policiales registraron 2,379 homicidios. El asesinato en Chemnitz no hubiera tenido ningún impacto regional si las reacciones no hubieran sido tan violentas. 

¿Qué fue lo que pasó primero?

Chemnitz celebraba su cumpleaños número 875 con una fiesta callejera el fin de semana pasado. En una riña resultaron tres hombres heridos, de los cuales uno murió, el germano-cubano Daniel H., de 35 años de edad. La información sobre la identidad del muerto y su procedencia fue retenida por la Fiscalía, según el periódico "Bild. La atención se centró en los presuntos asesinos, un sirio y un iraquí.

¿Qué pasó después del asesinato en Chemnitz?

El domingo, los rumores se convirtieron en una mezcla altamente explosiva: un grupo de violentos de extrema derecha convocó en Facebook a sus "simpatizantes y seguidores" a mostrar "quién mandaba realmente en la ciudad”. Dicho grupo, que cuenta con 150 ó 200 miembros, está bajo la observación de la filial sajona de la Agencia para la Protección de la Constitución

Unas 800 personas atendieron el llamado de la organización de ultraderecha y pronto comenzaron a atacar o a perseguir a quienes consideraban extranjeros. El gobierno alemán rechazó los hechos diciendo que "la caza de personas era inaceptable en Chemnitz”. La Polícia perdió, en parte, el control de la situación el domingo, también debido a los ataques de los neonazis.

El lunes, miles de personas se reunieron en el centro de Chemnitz en dos manifestaciones opuestas: la convocada por la organización de extrema derecha "Pro Chemnitz", a la que fueron unas 6,000 personas, y la organizada la izquierda, a la que asistieron unas 1,500 personas. Las manifestaciones terminaron en una confrontación violenta. Varios extremistas de derecha mostraron el saludo de Hitler; en al menos diez casos, la Policía inició una investigación preliminar. Al menos 18 manifestantes de ambos bandos y dos policías resultaron heridos.

¿Cómo reacciona el resto del país?

Las críticas contra la Policía sajona y el gobierno regional, encabezado por el partido cristianodemócrata (CDU), crecen. El Secretario General de la CDU sajona, Alexander Dierks, rechazó las acusaciones en la radio Deutschlandfunk de que el gobierno estatal ha subestimado los peligros de la derecha.

Atila Karabörklü, presidente de la comunidad turca en Alemania, dijo, por su parte, que "en estos ataques hay una triste continuidad desde la década de los 90: desde la cacería de personas en Rostock-Lichtenhagen en 1992, que terminó con el incendio de una residencia de refugiados, hasta Chemnitz”. Karabörklü concluye que "hay un vínculo entre los saqueos y matanzas de los 90, la inactividad del Estado, los asesinatos de NSU y el Poder del Estado, que busca criminalizar a las víctimas”.

La Fundación Amadeu Antonio y Pro Asyl contabilizaron 1,713 ataques contra refugiados en toda Alemania en 2017. Sajonia aparece en esta lista unas 240 veces, lo que corresponde a 61 casos por millón de habitantes. Pero Brandeburgo lidera la vergonzante lista con 85 casos por millón de habitantes. En general, el número de ataques contra refugiados ha disminuido en los últimos meses.

Este martes, la canciller Angela Merkel declaró en Berlín que "tenemos grabado en video que hubo cacería de personas, disturbios, y hechos de odio en las calles de Chemnitz. Eso contraviene nuestro Estado de derecho".


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