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Los problemas económicos locales que ya se avecinaban para el 2001 se juntaron con  conflictos económicos a nivel internacional para causar durante el mandato de  Sila M. Calderón  una recesión que, algunos argumentan, es el inicio real de la situación económica que actualmente viven los puertorriqueños.

 Para el 2001, la caída en el sector de la manufactura en Puerto Rico se aceleraba tras la eliminación de los incentivos contributivos de la Sección 936 del Código de Rentas Internas estadounidense.  

Para colmo, Calderón heredó un Banco Gubernamental de Fomento (BGF) con serios problemas de liquidez por una deuda extraconstitucional   que no tenían fuente de repago, según el expresidente del BGF,  Juan Agosto Alicea. Esta deuda rondaba entre los $4,300 millones y $5,898 millones. Era como si por años se hubiese pagado la prima del plan médico familiar con una tarjeta de crédito que ya llegaba a su límite.

El equipo económico de Calderón reaccionó emitiendo una serie de bonos, pagaderos con el Fondo General, que no es más que la principal alcancía del Gobierno, para asegurar el funcionamiento del BGF. Todavía las expectativas de crecimiento económico del País eran altas y no se tomaba en cuenta que desde afuera el escenario podía cambiar.

La crisis internacional

Pero cambió. Por ejemplo, los mercados internacionales se dispararon cuando se registraron los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001. Precisamente el equipo económico de la gobernadora Calderón estaba afinando en Nueva York los detalles de las emisiones de bonos para mejorar la condición del BGF cuando fueron derribadas las Torres Gemelas en esa ciudad. 

Posteriormente, los conflictos bélicos en el Medio Oriente comenzaron a desestabilizar los precios del petróleo, que en ese cuatrienio aumentaron en un 62%.  Según el economista  Gustavo Vélez, la administración de Calderón enfrentó la recesión aumentando el gasto público y la deuda. El Producto Nacional Bruto -el conjunto de bienes y servicios producidos- disminuyó un 0.3% en el 2002.  

“No nos podemos olvidar del ataque a las Torres Gemelas, de la crisis financiera mundial... Nuestro problema ha sido tratar de emular los comportamientos de gastos de los Estados Unidos, el país más rico del mundo, sin tener los recursos y por creer que podemos repartir lo que no producimos. La deuda es eso”, dijo, por su parte, el economista  Elías Gutiérrez.

 Múltiples frentes económicos. Además de los retos locales, Calderón batallaba con la caída del sector manufacturero buscando nuevos incentivos contributivos federales, bajo la Sección 956 del Código de Rentas Internas federal. Estos beneficios contributivos nunca se concedieron.

Carlos Bonilla, del Comité de Contribuciones de la Asociación de Industriales, indicó que solo las compañías multinacionales lograron convertir su esquema tributario al de Controlled Foreign Corporation (CFC). La mayoría redujo sus operaciones o simplemente se mudó a otros países.

Calderón también intentó manejar los altos costos de la Reforma de Salud imponiéndole cuotas a los municipios por la cantidad de habitantes que tenían como beneficiarios, lo que dejó maltrechas las finanzas de muchos ayuntamientos. 

No se impusieron tributos específicos para costear la operación del Tren Urbano y muchos de los préstamos en vencimiento eran refinanciados para evitar tener que desembolsar grandes cantidades de dinero para saldarlos.  

Los mil millones

El proyecto emblemático de Calderón fue el programa de Comunidades Especiales, que impulsó un modelo de autogestión y apoderamiento ciudadano en unas 686 vecindades alrededor de la Isla. La iniciativa estaba acompañada de la inversión de $1,000 millones. La mitad de este dinero provino de unos dividendos del Banco Gubernamental de Fomento y el resto de un préstamo pagadero con asignaciones legislativas. 

 Esta, tal vez, es la deuda más controversial en la administración de Calderón. Algunos economistas, como José Alameda, sostienen que era una iniciativa necesaria que conducía a una redistribución de las riquezas. Otros, como Elías Gutiérrez, entienden que fue una iniciativa que afectó severamente las finanzas del Gobierno sin que se alcanzara un impacto mayor que el que se lograba a través de la publicidad que generaba. 

El ingeniero  José Izquierdo Encarnación, quien lideró parte de la iniciativa cuando era secretario del Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP), resaltó que la iniciativa promovía un cambio cultural hacia el progreso sin dependencia a programas de beneficencia en aquellos lugares más pobres.  

“Se falló en el 7% de las comunidades. En el resto hubo un grado de satisfacción”, dijo Izquierdo.

La oposición política, sin embargo, no veía la iniciativa de la misma forma. De hecho, el exsenador novoprogresista  Kenneth McClintock, sostiene que el descontrol en los asuntos relacionados a la deuda pública y el presupuesto comenzaron en el 2001 con la entrada de Calderón al poder. 

Durante el cuatrienio de Calderón se emitieron más de $10,000 millones en bonos (préstamos). Esta es una de las sumas más grandes para un periodo de cuatro años. 

No obstante, según la propia Calderón, sólo $6,330 millones corresponden a gastos o inversiones de su administración. El resto eran préstamos de los municipios o bonos que emitió su gobierno para terminar los proyectos de su predecesor, Pedro Rosselló.

De hecho, según Calderón, el problema era que Rosselló comenzaba los proyectos sin una fuente de financiamiento. La más costosa de esas obras fue el Tren Urbano, cuya inversión inicialmente fue estimada en unos $1,000 millones, pero terminó implicando gastos de alrededor de $2,200 millones.

Los préstamos que responden a la obra de Calderón estaban dirigidos principalmente a mejoras en la infraestructura y algunos buscaban  reavivar la economía gastando lo que no tenían.  Otros eran sobregiros en una administración que había prometido aumentos salariales cada año para los servidores públicos, explicaron varios expertos consultados.

Nota de la editora:

El Nuevo Día, WAPA-TV y Radio Isla se unieron en este proyecto periodístico que explica la evolución en las políticas públicas que llevaron al gobierno de Puerto Rico a los actuales niveles de endeudamiento y al estancamiento de la economía.

No te pierdas este próximo domingo la cobertura especial en WAPA-TV.


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