Milagros Pérez Pietri

Tribuna Invitada

Por Milagros Pérez Pietri
💬 0

Abandono en la ancianidad

No es justo que una persona sea desatendida cuando ya no es productiva. Es irrazonable que hijos criados y educados por padres o familiares los olviden en su vejez. Es insólito que nietos rechacen a los abuelos que los mimaron en su infancia. Es insensible que familiares cercanos evadan a parientes ancianos. Es lamentable que una comunidad desdeñe a sus vecinos viejos.

Tales situaciones obligan a meditar porque hay múltiples consideraciones e interrogantes.

¿Será razonable que personas que cuando niños fueron desairados por padre o madre, siendo adultos y sosteniendo con esfuerzo su joven familia, sean obligados a mantener y cuidar al que ni recuerdan? ¿Debe aspirar un anciano que su hijo lo atienda, sacrificando obligaciones familiares y de trabajo, si antes su única contribución fue cumplir con el sustento mínimo impuesto por un tribunal? Cada caso tiene su historia y no es fácil ofrecer una solución general.

Cuidar un padre es una tarea complicada y, en ocasiones, costosa. La labor en ocasiones se hace con esmero. Sin embargo, hay que reconocer que, después de recibir apatía y desdén por la persona que ahora es anciana, es humano que la tarea sea evadida. No deberíamos juzgar mal a los que así se sientan.

Unos apoyan aplicar sanciones por el abandono de ancianos. Otros opinan que el gobierno debe buscar otra solución a esa problemática social. Mientras, es momento para concientizar a padres y madres jóvenes sobre la responsabilidad que asumen cuando deciden ser padres; no para garantizar cuido, pero para fortalecer la idea de que el apoyo familiar es imprescindible en todas las etapas de la vida. La frase “hijo eres, padre serás” es una buena reflexión.

Otras columnas de Milagros Pérez Pietri

💬Ver 0 comentarios