Federico A. de Jesús Febles

Tribuna Invitada

Por Federico A. de Jesús Febles
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Biden coge golpes, pero no cae en la lona

MIAMI, FLORIDA - El Partido Demócrata anoche concluyó su primera ronda de debates presidenciales. Con 25 precandidatos declarados, el partido decidió permitir que “solamente” 20 pudieran participar, 10 por noche. 

El saldo de estas dos noches es claro: el exvicepresidente Joe Biden, quien hasta el momento ha ostentado el primer lugar en todas las encuestas de opinión pública, sufrió el embate de un ataque directo al hígado de parte de una de sus rivales. Mientras, Biden también lució cansado, se confundió a menudo y bien pocas veces debatió como el gladiador que venció cómodamente a sus rivales en las elecciones generales de 2008 y 2012, donde ganó y revalidó exitosamente junto a su otora compañero de papeleta Barack Obama.

Este debate no fue uno de los mejores para el exvicepresidente; a diferencia del de 2012 contra el excongresista de Wisconsin, y quien luego presidiera la Cámara de Representantes, Paul Ryan. En aquella ocasión Biden rescató a Obama de lo que fue una oportunidad perdida para el presidente contra su entonces rival Mitt Romney. 

Anoche, por el contrario, Biden fue confrontado por una senadora y exfiscal, Kamala Harris, de California, quien le propinó una combinación de golpes sobre el tema racial que dejó al exsenador de Delaware visiblemente acorralado e incómodo. Harris comenzó desarmando a Biden, diciendo que ella no cree que él sea racista pero que fue doloroso escucharlo decir que trabajaba junto a dos exsenadores que defendieron la segregación racial. El golpe de gracia fue cuando Harris hace el cuento de una niña que tuvo que ir en autobús a su escuela que estaba siendo integrada racialmente. Biden en un momento dado se opuso a que el gobierno llevara a estudiantes afro-estadounidenses en guagua a la escuela y ella finalmente le dice “esa niña pequeña fui yo”. Biden contestó a la defensiva y no se pudo recuperar. 

El otro momento de la noche que cautivó al público fue cuando el alcalde de South Bend, Indiana, Pete Buttigieg, hizo una defensa emocional y efectiva de las prácticas policiacas de su ciudad ante el asesinato de un ciudadano afroestadounidense a manos de un policía anglosajón. El alcalde enfrenta un problema con la comunidad negra de su ayuntamiento, y en el electorado general, por lo que su contestación pudo haber detenido el desangre de votantes de esa comunidad. Por otro lado, según las encuestas, Joe Biden lleva una delantera holgada entre el electorado demócrata negro frente a todos sus rivales. Un cambio significativo de apoyo entre ese segmento de electores pudiera alterar el curso de la campaña, dada la importancia de este sector dentro de las filas demócratas. 

Quizás la sorpresa más grande que nos llevamos los que vimos el debate aquí en Miami fue que no hubo ni una sola pregunta sobre Puerto Rico, Cuba o Venezuela. En un estado con 1.2 millones de puertorriqueños, con lapoblación cubana tan influyente y una creciente comunidad de venezolanos, la omisión fue notable. Los candidatos tampoco mencionaron temas relacionados a esos países, salvo una escueta mención del exsecretario de vivienda y desarrollo urbano (HUD), Julián Castro, quien recordó que su primera parada luego de su anuncio de candidatura fue en San Juan. 

El candidato que sigue encuestando en segundo lugar, el senador independiente de Vermont, Bernie Sanders, tuvo un saldo parecido al de la senadora por Massachussets, Elizabeth Warren, la noche anterior. Sanders no se destacó de manera sobresaliente ni tampoco atacó a Biden como se esperaba. Sanders, que se autoproclama socialdemócrata, no pudo explicar cómo implementaría algunas de sus políticas más ambiciosas como un seguro universal de salud, educacion universitaria gratuita, etcétera. Sin embargo, al tampoco cometer ningún desliz notable, es probable que las encuestas después de este debate sigan manteniendo el mismo “ranking” que hasta el momento: 1) Biden, 2) Sanders y 3) Warren. 

Lo único que el debate quizás pudiera alterar es que la senadora Harris reemplace a Buttigieg en el cuarto lugar. Los primeros dos debates de las primarias presidenciales demócratas dejaron algo bien claro: Joe Biden es mortal y quizás no sea la alternativa indiscutible de los demócratas contra el presidente Trump. Lo que no esclarecieron los debates es quién pudiera reemplazarlo en el primer lugar. A seis meses del primer caucus primarista en Iowa y a un año y cuatro meses de las elecciones generales, la contienda a penas comienza. 

El autor fue el portavoz hispano de Barack Obama, Nancy Pelosi y Harry Reid, y en la actualidad se desempeña como consultor y analista político en Washington, D.C.

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