Víctor García San Inocencio

Tribuna Invitada

Por Víctor García San Inocencio
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Cero confianza, mientras nos destasajan

Nunca en la historia del gobierno de Puerto Rico se había estado investigando la corrupción por tantos agentes federales y desde tantos lugares diferentes —Washington, New York y San Juan— a todos los departamentos medulares del gobierno de Puerto Rico. No es solo que la Junta de Control Fiscal ha embargado el presupuesto y las cuentas del país, y se ha suplantado en lugar del gobierno, sino que el gran toldo de la sospecha cubre a los sectores de fundamentales de Educación, Salud, Seguridad, Hacienda y  se extiende a la Rama Legislativa.

Mientras esto sucede y mientras siguen surgiendo vacantes en el gabinete ejecutivo y concentrándose varios sombreros y secretarías en pocas cabezas, aparecen públicamente denuncias de ser objeto de extorsión de parte del oficial financiero del gobierno más encumbrado. De esta manera, el CPA Raúl Maldonado se refiere a “mafias internas”, con acceso a expedientes y a hacer alteraciones. El hasta ayer hombre de confianza del gobernador, defenestrado hoy, según el gobernador, “por un asunto de confianza”, describe el funcionamiento al interior del Departamento de Hacienda.

A la crisis fiscal, la quiebra gubernamental, al control de la Junta y suplantación en y de la función gubernativa, añádese ahora el fantasma mafioso institucional. El señor Trump, quien se llena la boca hablando de la corrupción del gobierno de Puerto Rico para tapar sus desmanes contra el país, acaba de recibir un cargamento de municiones. ¿Qué le pasa a algunos secretarios —no olvidemos a la de Justicia y sus ataques al FEI— que no pueden explicarse sin tirotear al interior del gobierno? ¿Pueden estos modelos proyectar certeza, confianza o seguridad a alguien?

Uno no deja de pensar en la carta de renuncia a la Secretaría de Hacienda de doña Teresita Fuentes hace menos de un año, en sus puntuales advertencias y razones, en su respetuoso diferendo con el gobernador en cuanto a política pública y en los asuntos que provocaron el deterioro de la relación con el CPA Maldonado. Tampoco puede dejar de examinarse de parte del renunciado secretario la otorgación cuestionable de contratos y su mantenimiento hasta el penúltimo minuto en vísperas de la denuncia, como tampoco el pobre juicio de no anticipar siquiera alegaciones de apariencia de conflictos de interés en la otorgación de contratos a empresas subcontratadoras de algún pariente.

Para colmo de cuentos está en ascuas la supercontratación desenfrenada y voraz de una compañía experta en casi todo —como Cuca Gómez— que atraviesa a casi toda la esfera pública y donde florecen recicladamente anteriores funcionarios cuestionados. Tales contratos comenzaron a cancelarse. La madeja se extiende y parece que salpica fuera del gran toldo de la corrupción mencionado. Mientras tanto la deuda inauditada sigue siendo transada, la Junta se dispone a validar pagarle a buitres, incluso una parte de la deuda que ya dijo que era ilegal. El destasajamiento de Puerto Rico continúa y la clase gobernante, no logra fijarse ni en el número de la tablilla. Esto va a seguir y los cohetes van a caer, y hay que prevenir sobre todo la insensibilización y el cinismo. Pues no nos merecemos esto, ni mucho menos sus consecuencias, nuestros hijos, nietos y bisnietos.

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