Tomás Torres

Tribuna Invitada

Por Tomás Torres
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Clave una infraestructura que sustente el desarrollo

No es la primera vez en nuestra historia que atravesamos como pueblo por momentos coyunturales y definitivos. En el pasado la convergencia de un poder político electo y uno no electo por el pueblo puertorriqueño, junto a las luchas de intereses particulares, representaron tensiones, “tira-y-halas” y diferencias profundas. No obstante, en medio de todo esto, se pudo lograr construir un Puerto Rico de futuro en acuerdo a las necesidades de la época.

El principio de la década del 1940 es uno de los mejores ejemplos donde pudimos cambiar y ajustar nuestra dirección en vías del bien común, a pesar de los diferentes intereses y visiones particulares. Uno de los protagonistas principales – además de Muñoz Marín, Samuel R. Quiñones, Miguel A. García-Méndez, Bolívar Pagán, Antonio Fernós y otros líderes de la época –  fue  Rexford G. Tugwell.

Tugwell fue el último gobernador norteamericano nombrado por el Presidente. Designado por Franklin D. Roosevelt, tuvo poderes similares al de los 20 nombramientos presidenciales  que le precedieron. No obstante, él junto al liderato local fue el precursor de los cambios más significativos de 1898 a 1940.   Tugwell se diferenció de sus predecesores – como se puede ver en sus escritos – por su deseo de hacer el cambio; quiso hacer la diferencia y no se escondió dentro de la inacción de sus antecesores. El promover, junto al liderato local, el cambio de una cultura de favoritismo político, la creación de nuevas agencias gubernamentales en favor del interés público y la incorporación de una cuidadosa información estadística y métodos de planificación en el ámbito gubernamental puertorriqueño, fue parte de su legado. Tugwell utilizó tres principios fundamentales que modeló y expresó como requisitos de éxito dentro de una sana administración pública  tanto para Estados Unidos como para Puerto Rico: Disciplina, Unidad y Propósito.

Puerto Rico se encuentra en una coyuntura particular en donde debemos planificar y ejecutar lo correcto;  prioritariamente invertir en proyectos de largo plazo; y no desperdiciar tiempo y recursos en lo que ya sabemos.  La planificación y desarrollo funcional de una ciudad, región o país en vías de desarrollo, requiere de vivienda, trasportación y centros institucionales definidos de educación, salud y demás servicios públicos dentro de una diversidad de usos compatibles entre sí. Puerro Rico se encuentra en el medio de su desarrollo,  con proyectos tanto en vivienda, trasportación, educación y salud que no se han completado. Por esta razón, no somos totalmente funcionales; no hemos culminado lo que se comenzó. Repoblar los centros urbanos (ya comenzado en el Viejo San Juan y Santurce); completar el sistema de transportación pública conectando los centros urbanos principales;  e integrar centros de salud y educativos, para educación primaria, secundaria y universitaria;  son lasprioridades para despertar el desarrollo económico que todos necesitamos.

No obstante, nada de esto – y ahora mencionando lo más importante – es posible sin una infraestructura que sustente este desarrollo. Con un costo de energía de sobre 20 Cent/KwH y sin un plan de desarrollo de infraestructura eléctrica – a corto, mediano y largo plazo – aprobado por el ente regulador, con el aval de los diferentes sectores (primordialmente el sector privado, el público y el comunitario) y que considere los efectos devastadores del Huracán María, no vamos a sacar los pies del plato. Debemos ser técnicamente disruptivos y socialmente sensibles, especialmente en áreas disfuncionales.

Unidad y Propósito no son elementos silvestres dentro del entorno político y social de ningún país, incluyendo el nuestro.  Se requiere cultivarlos y desarrollarlos con disciplina y esfuerzo, como lo hicimos en el pasado.  Este momento requiere de consensos y acuerdos colaborativos dirigidos a crear Unidad y Propósito entre los diferentes sectores en vías del desarrollo de nuestro porvenir y tener la Disciplina para ejecutarlos. Necesitamos  la coincidencia de visiones y proyectos de futuro para poder echar el país hacia adelante.  Nuestro primer proyecto, el desarrollo de nuestra infraestructura energética.




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