Mildred Huertas Solá

Tribuna Invitada

Por Mildred Huertas Solá
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Desafío entre la realidad del país y las expectativas de los gobernados

(Este escrito es el mensaje de la rectora en la graduación de estudiantes de la Universidad del Este).

En la graduación pasada, decía que vivíamos momentos de incertidumbre con el futuro. Pero nunca pensé que en esa incertidumbre, nos enfrentaríamos a un fenómeno atmosférico sin precedentes. Y estamos de pie. Con más fuerza que nunca. En esta adversidad demostramos de qué está hecha nuestra fibra moral, nuestra fuerza corporal y nuestro espíritu. 

La debacle llegó y todos nos levantamos con ánimo de ayudar. Esa reacción humana de proteger y de sobrevivir la experimentamos en carne propia en la Universidad del Este. Y hay muchísimas historias conmovedoras en las que la solidaridad se demostró de forma extraordinaria. Y si  gratificante es ayudar, más gratificante es tomar las riendas de nuestras vidas con buena actitud sin vivir al margen de la realidad, o dicho de otra forma, aceptando la realidad tal cual es. Y de eso quiero hablarles. 

Descubrí el blog BrainStorming, un foro de jóvenes para jóvenes, y en uno de sus artículos, explican que aceptar la realidad es el primer paso para ser feliz y que en lugar de lamentarse,  es mejor preguntarse qué es lo que queda y qué puedo hacer para restablecer el equilibrio en mi vida. Los jóvenes utilizaron la metáfora del violinista que en pleno concierto se le quiebra una de las cuerdas del violín. El violinista tiene que continuar interpretando música porque si se detiene, resultará en algo peor. Y los espectadores deben aceptar al violinista sin fijarse en su cuerda rota, sino en la melodía que sigue produciéndose con las otras cuerdas. 

Se preguntan los jóvenes blogueros ¿por qué anhelamos siempre lo que no tenemos? Afirman que se trata de un estado de insatisfacción permanente causado por el desnivel entre las propias ilusiones y la realidad.  Es que soñamos, pero no podemos vivir soñando o ilusionándonos sin aceptar la realidad. 

Algo similar nos pasa con los gobernantes. En otro artículo titulado Magos, no gobernantes, Antonio Navalón, explica el desafío continuo entre la realidad del país y las expectativas de los ciudadanos. Porque la ciudadanía democrática de hoy, más que un líder que gobierne, lo que quiere es un mago que haga magia y eso, sabemos que no es posible. 

¿Y cómo se deja de vivir al margen de la realidad? De una sola forma: chocando con la realidad. Según explica Navalón, la crisis radica en que todas las manifestaciones de libertad de expresión necesitan tener un fin y un orden. Implica que existe la capacidad para la libre expresión, pero no siempre existe con claridad su propósito, su destino, su fin ni su orden. 

Los invito a que sean parte de los que queremos un mejor Puerto Rico. Pero háganlo enfrentando la realidad, tal cual es, y que cada uno de ustedes aporte con su talento, para que se canalice efectivamente la libertad de expresión. Hagamos como nos proponen los jóvenes del blog: Con una de las cuatro cuerdas de nuestro violín rota, es evidente que nuestra melodía no sonará igual, pero podremos adaptarnos a esta nueva situación -y se escuchará una melodía, aunque diferente-. Pero no nos quedemos sollozando por la pérdida de lo que un día tuvimos y ahora no tenemos. Sufriremos ¿y qué? Adapta la melodía, utiliza las otras tres cuerdas, repara la cuerda rota si puedes, pero… ¡Actúa! ¡Haz algo, no te quedes con los brazos cruzados! ¡Toma las riendas de tu vida! Sueña, pero no vivas solo soñando, actúa.

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