Aida Díaz

Tribuna Invitada

Por Aida Díaz
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El camino correcto de la reforma educativa

Con el nuevo año, iniciamos otra discusión sobre una “reforma educativa”. Esa aspiración de renovar el sistema educativo público no es nueva. Sin embargo, los caminos para lograr cambios significativos y profundos son diversos. Coincido con realizar una transformación del Departamento de Educación (DE), pero los proyectos de ley (PS 825 y PC 1441) que considera la Legislatura no son el camino correcto.

Siempre me preguntan: ¿Y cuáles son sus propuestas? ¿Por qué no quieren el cambio? Deseamos lo que otros países han logrado con éxito. Deseamos cambios verdaderos. Países como Finlandia, Singapur y en algunos distritos escolares de Estados Unidos han logrado lo que nosotros aspiramos. No obstante, les ha tomado más de una década de trabajo continuo y compartido; sin egos ni protagonismos. Una reforma educativa requiere madurez, personal y profesional, para comprender lo que planteó Matti Kuoroelahti, de la Universidad de Jyvaskyla en Finlandia “Por lo general, los sindicatos son muy críticos, pero pensamos que es una crítica sana, que nos impulsa y nos hace mejorar”.

Este año se cumplen 25 años de la reforma educativa iniciada en 1993 y culminada en 1999 con la actual Ley Orgánica del DEPR (Ley 149-1999, según enmendada). Esa ley, aprobada bajo la gobernación del Dr. Pedro Rosselló, es una de las mejores de educación. Fue una innovación y una verdadera reforma. No podemos desecharla de manera inceremonial como se pretende.

El camino correcto hacia la reforma educativa integral debe enfocarse en procesos cualitativos y con los recursos necesarios para el cambio. Es imposible poner la carreta al frente de los bueyes, como hace el PS 825 y el PC 1441. Si la intención es lograr cambios positivos se tiene que cumplir con: preservar el espíritu de la Ley 149-1999, encarnado en la autonomía escolar; lograr mayores garras para la rendición de cuentas administrativa; y crear una infraestructura de apoyo que incorpore las comunidades, maximice el potencial de cada niño y palpite en el corazón de los estudiantes y los puertorriqueños.

¿Por qué una escuela de excelencia no puede apoyar a otra para lograr cambios positivos? ¿Por qué no crear Zonas de Transformación que trascienda al DE e integre a otras agencias de gobierno para dar el servicio directo al estudiante y a su familia? ¿Qué implica considerar proyectos pilotos con las que han dado resultados positivos?

Nuestra propuesta de cambio considera una remirada al componente social, emocional y físico del estudiante, donde la escuela es un lugar vivo en la comunidad. El estudiante es parte de un todo. Proponemos zonas con centros de servicios del Departamento de la Familia, de Salud, de Vivienda y del Trabajo. Cada escuela proveerá para que padres e hijos estén bajo el mismo techo, por lo menos una vez al mes, en procesos dialógicos y reflexivos y de disfrute social y cultural. Vamos a transformar la escuela y a transformarnos como sociedad. En eso, María nos dio la mejor lección. Ahora le toca al gobierno construir sobre lo que ya la ciudadanía ha comenzado. Pero eso toma tiempo y requiere madurez política. Escuelas como la Agrícola de Corozal y cientos de otras públicas logran altos resultados y son buenos modelos. No menospreciemos lo nuestro copiando lo que no ha funcionado en otros lugares. Demostrémosle al mundo lo que somos capaces.

El camino correcto hacia la reforma educativa se encuentra en el corazón de cada comunidad, en la autonomía, en los recursos de apoyo, en la valoración de la educación pública, en el respeto a la niñez, la juventud y la figura del maestro. No evadiré mi responsabilidad histórica de favorecer una reforma construida mediante un proceso dialógico, reflexivo y democrático.

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