Raymond Pérez

Tinta Boricua

Por Raymond Pérez
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En el deporte, las marcas son para romperse

En el deporte competitivo hay un viejo axioma que básicamente postula que ‘las marcas son para romperse’.

Pensar en la eternidad de una marca es como no ver luz al final del túnel, como si el tiempo congelara toda oportunidad humana de superación, de mejoría, como poner un cartelón que diga ‘hasta aquí llegamos’.

Por tanto, vale decir que cada marca deportiva que se rompe, en el nivel competitivo que sea, representa una oportunidad de superación por parte del ser humano.

Algunas de estas marcas, claro está, han durado y/o duran muchos años. Algunas se piensan inalcanzables, irrompibles, hasta que un buen día, se van a juste y las otras, las vigentes, son hojas de rutas para los que vienen detrás. Son su gran meta… el poder alcanzarlas e imponer una nueva.

Cuando el fondista peruano, natural de Jauja, Christian Pacheco, nació en 1993, diez años antes, el mejor maratonista boricua nacido en Puerto Rico, Jorge “Peco” González, fijaba una marca para los 42.195 kilómetros en los Juegos Panamericanos de Caracas, Venezuela, con registro de 2:12:43 con la que se agenció el oro.

Esa marca de Peco vino a ser mejor por casi 10 minutos que la anterior marca panamericana, que tenía estadounidense Frank Shorter (2:22:40), quien ganó el oro en los Panamericanos de Cali, Colombia, en 1971.

Este pasado sábado 27 de julio, Pacheco, uno de los grandes maratonistas peruanos de todos los tiempos, se agenció la presea dorada en el maratón de los Juegos Panamericanos de Lima, Perú, 2019, ante su propia gente.

Con el dominio que mostró en la prueba, impuso a su vez un nuevo récord panamericano con tiempo de 2:10:41, dejando atrás la mítica marca de González, que ya duraba 36 años.

Pacheco ganó plata en la pasada edición de los Juegos Panamericanos de Toronto, 2015 y en el maratón olímpico del 2016 en Rio de Janeiro, Brasil, arribó número 52 con tiempo de 2:18:41. El ganador de Río fue el keniano Eliud Kipchoge, con registro de 2:08:44.

El pasado miércoles 24 de julio, tres días antes del maratón panamericano, Pacheco y su compañero fondista y también olímpico, Willy Canchanya, llegaron a la Villa Panamericana y se quejaron de que ningún funcionario peruano del Comité Olímpico los recibió para ayudarles y orientarlos para acreditarlos y luego acomodarse en sus habitaciones. Dejaron sentir su malestar a través de un vídeo en sus redes sociales, que fue comentado por miles de peruanos.

Imagino que después de Pacheco ganar el oro, paseándose orondo a lo largo del evento por las avenidas de Miraflores, San Isidro, Lince y Centro de Lima, ahora le lloverán los alcahuetes que irán a rendirle pleitesía.

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