Raúl Figueroa Rodríguez

Tribuna Invitada

Por Raúl Figueroa Rodríguez
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La crisis y los expertos ignorados

Los demógrafos llevamos años alertando sobre los cambios demográficos y su impacto en los diferentes aspectos económicos y sociales en Puerto Rico. Demógrafos como el doctor José L. Vázquez Calzada y Judith Rodríguez estuvieron décadas advirtiendo sobre el envejecimiento de la población, fenómeno para el cual estamos viviendo las consecuencias actualmente.

Además, fuimos los primeros en alertar sobre una posible disminución en la población y advertimos que la migración podría llegar a niveles históricos. A pesar de todas las advertencias, el verdadero reto demográfico continúa siendo la incapacidad del gobierno de desarrollar políticas públicas que eviten que los cambios demográficos se conviertan en problemas.

Recientemente fue portada de El Nuevo Día la gran cantidad de menores de edad que han emigrado junto a sus padres hacia los Estados Unidos. Aproximadamente una cuarta parte de los que emigraron en años recientes son menores de edad. Esta es una de las principales razones por las cuales la población de menores de 18 años disminuyó 22.4% entre los años 2010 y 2016, el equivalente a 200 mil niñas y niños menos. Esta drástica merma en la cantidad de menores ya está causando problemas y continuará causándolos en el futuro. Tanto el gobierno como la empresa privada se han visto en la necesidad de cerrar escuelas y colegios ante la disminución en la matrícula escolar. Mientras que, en el futuro, la disminución en menores de edad representará una fuerza trabajadora más pequeña y vieja. Al igual que continuaremos viendo una disminución en la venta de viviendas, vehículos de motor y otros productos para los cuales la población de adultos jóvenes son los principales compradores.

La emigración también se ha convertido en un problema para los lugares de destino de los puertorriqueños. La mayoría de los destinos no están preparados para atender una población creciente de niños y niñas de origen puertorriqueño que sobrepasan los 1.6 millones en los Estados Unidos. Muchos de estos niños y niñas nacieron en Estados Unidos luego de que sus padres emigraran en años recientes buscando una mejor calidad de vida. Esto ocurre en momentos en que la cantidad de nacimientos en Puerto Rico está por debajo de las muertes.

Mientras todo esto pasa, no hay una política pública coherente para lidiar con las consecuencias de los cambios demográficos, ni para minimizar la emigración de más jóvenes puertorriqueños. Todos los años hablamos de emigración sin que se tomen medidas concretas para mejorar la calidad de vida de los puertorriqueños. Al contrario, seguimos experimentando aumentos de impuestos y mayor incertidumbre gracias a una Junta de Supervisión Fiscal que está dispuesta a disminuir la jornada laboral de los empleados públicos y eliminar beneficios sin analizar sus consecuencias. La Junta está dispuesta a tomar medidas que lo único que haránes empujar más personas a abandonar Puerto Rico. El verdadero reto es lograr que el gobierno y la Junta de Supervisión Fiscal comprendan los cambios demográficos para que, en lugar de empujar, ayuden a los puertorriqueños a tener una mejor calidad de vida.

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