Iván Garau Díaz

Tribuna Invitada

Por Iván Garau Díaz
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Los inmigrantes votarán por la estadidad

En mi niñez, se reunían en el balcón sin rejas de la casa de mis padres, amigos y vecinos que formaban parte de mi familia extendida. Varios eran dominicanos, otros cubanos o españoles.

Los dominicanos llegaron para establecerse en Puerto Rico porque le huían al dictador militar General Rafael Leonidas Trujillo Molina, quien se autoproclamó benefactor de la patria nueva. Los cubanos llegaron con ánimo de establecerse en Puerto Rico debido a la abolición del régimen la propiedad privada, y al abuso cruel y antisocial del revolucionario comandante en jefe, Fidel Castro Rus, quien estableció la primera república comunista en el Caribe bajo el lema patria o muerte. Por su parte, los españoles salieron por la persistencia de los abusos del militar, dictador y fascista general Francisco Franco Bahamonde. Todos llegaron en busca de las libertades individuales y colectivas bajo la Constitución de los Estados Unidos.

El recuerdo llega ante el lamentable éxodo masivo de puertorriqueños que emigraron y abandonaron nuestra isla en 2016, buscando mejores oportunidades en los Estados de los Estados Unidos. Ambas diásporas, los inmigrantes antillanos a Puerto Rico y la de puertorriqueños a los estados, tienen razones comunes de gobiernos corruptos, falta de trabajo y oportunidades en sus respectivas patrias, para buscar mejores oportunidades de empleo en los Estados Unidos y sus territorios.

La primera diáspora de dominicanos, cubanos y españoles que forman parte de mi familia extendida eran catedráticos, doctores, médicos, abogados, ingenieros, artistas y arquitectos, que en la década del sesenta y posteriormente aportaron a nuestra pedagogía, a la academia en las universidades públicas y privadas de Puerto Rico, y a nuestro acervo moral, cultural e infraestructura de Puerto Rico. 

En efecto, ambos grupos de migrantes tienen descendencia nacida en Puerto Rico o en el continente de los Estados Unidos. El autor suscribiente tiene una hija profesional que trabaja en New York City hace ocho años. También tiene sobrinos de esas nuevas generaciones de inmigrantes que se establecieron en Borinquén. Sin duda alguna estos inmigrantes se convirtieron por derecho propio en puertorriqueños y  ciudadanos estadounidenses. Han demostrado lealtad a Puerto Rico y a nuestra asociación política con los Estados Unidos que aspira a la igualdad como ciudadanos americanos.

La diferencia entre la primera diáspora, de ambas vertientes, fue que los inmigrantes antillanos y españoles contaban con una educación universitaria avanzada. Ese fue el caso de la doctora Maricusa Ornes, y los doctores Guaroa Velázquez, Juan Bosch, José Luis González y Emilio Menéndez, profesores de la Universidad de Puerto Rico. Por su parte, Radamés Reyes Alfau, un gran músico dominicano, fue el padre de la publicidad mediante anuncios musicales en Puerto Rico, tales como, “Tus Pies en la Tierra; tus Zapatos en La Gloria” y “Pascual abre una Cuenta Ideal”.

Los arquitectos cubanos Gutiérrez, Domingo Sadurní, Jorge Del Río y otros, edificaron parte de la arquitectura contemporánea de Puerto Rico. Por España se destacaron el Dr. Juan Ramón Jiménez, Premio Nóbel de Literatura, y el genio Pablo Casals Defilló, hijo de una mayagüezana. También los empresarios, V. Suárez,  Ballester Hermanos, José Santiago y los de la Bodega de Méndez, entre otros.

La historia de la primera diáspora puertorriqueña llegó a Nueva York en precario por su poca preparación académica y rápidamente sus descendientes boricuas se educaron en universidades Ivy League como Brown, Harvard, Yale, Princeton y Columbia. Los de música tropical salsa, como Tito Puente y Ricardo Rey, se destacaron en Juilliard.

Esa primera generación de boricuas en Nueva York produjo empresarios, congresistas y famosas celebridades en Estados Unidos, en todas las disciplinas profesionales, políticas, en las ciencias médicas, en el deporte en las Grandes Ligas y artísticas, en especial la música clásica.

Lin Manuel Miranda, autor de la obra de teatro musical “Hamilton” es un reciente ejemplo edificante de un boricua genio que se formó en la Ciudad de Nueva York, hijo de primera generación de la diáspora.

Es fácil predecir que los ciudadanos americanos de origen dominicano, cubano y español que hoy forman parte de, y, están domiciliados en Puerto Rico y que juraron lealtad a la ciudadanía americana, votarán en el plebiscito por la estadidad en búsqueda de igualdad, mejores oportunidades para sus familias, de libertades individuales y colectivas.

La diáspora inmigratoria reciente, en estado de necesidad, ha sido atropellada y ha corrido peligro a través del Canal de la Mona. Desde el Puerto de Mariel, en Cuba, hermanos cubanos se encomendaron a un ser superior en balsas formadas por maderos unidos, que llegaron milagrosamente a Puerto Rico en busca de libertad y oportunidades de trabajo en la jurisdicción de los Estados Unidos y su territorio colonial. 

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