Eduardo Bhatia

Punto de vista

Por Eduardo Bhatia
💬 0

Monseñor Antulio Parrilla y su monaguillo

Hace unos días me uní en San Lorenzo al precioso homenaje que el alcalde Joe Román tuvo en ocasión del 100 aniversario del nacimiento de un gran hombre de su pueblo: Monseñor Antulio Parrilla. Samaritano de nacimiento y samaritano de vocación, Antulio Parrilla es una de las figuras gigantescas de Puerto Rico que desde pequeño conocí y con quien a menudo compartí a través de mi mamá, Carmiña Gautier Mayoral.  

Como sacerdote de la Iglesia Católica, fue entusiasta del trabajo comunitario, profesor universitario, entregado a la fe y comprometido incondicionalmente con los principios de igualdad social. Fue irreverente en su crítica a la desigualdad, a las injusticias y a las jerarquías que perpetúan la pobreza, ya fuera en el gobierno, en el sector privado y hasta en la propia iglesia.

Pues déjenme contarles una historia. Por sus cuestionamientos puntuales hasta con la propia Iglesia Católica, hubo un período en la década de los 1970 que le prohibieron usar las estructuras físicas de las iglesias para dar su misa.  Sin embargo, no le podían prohibir dar misa porque era sacerdote y Obispo Titular de Ucres.  En una de esas cosas que hacía mi mamá, su amigo Monseñor Parrilla y ella acordaron que por más de un año él daría misa en la terraza de nuestra casa en Río Piedras.  Hasta allí llegaban profesores universitarios como Margot Arce y las hermanas Gutiérrez del Arroyo, Doña Abigail la viuda de Don Gilberto Concepción de Gracia, estudiantes de la UPR y líderes obreros. Yo tenía apenas 10 años y era demasiado joven para entender la inmensidad de lo que estaba pasando allí. Sólo recuerdo que me pedían ser el monaguillo que ayudaba a Monseñor Parrilla en los preparativos de la misa y la comunión.

A través de los años he conocido más de su pensamiento. Gran filósofo del cooperativismo puertorriqueño, durante su vida reclamó en sus libros y sus expresiones buscar los valores de la solidaridad económica. Entendía que Puerto Rico era un sitio idóneo para que creciera el movimiento cooperativista por su tamaño y nuestra cultura. Monseñor Parrilla fue ejemplo claro de lo que es tener visión de futuro y entrega incondicional desde trincheras que no necesariamente son el gobierno. Luego de toda una vida dedicada a la educación sobre las bondades del sistema cooperativista, Antulio Parrilla ha sido inmortalizado en la medida en que el cooperativismo se consagra como uno de los pilares fundamentales de nuestra economía.

El movimiento cooperativista del que Monseñor Parrilla fue promotor en Puerto Rico se fundamenta en principios con los que me he identificado y defendido toda mi vida como servidor público: ayuda mutua, responsabilidad individual y colectiva, innovación, democracia (en todos los niveles), respeto por los demás, igualdad, equidad y solidaridad. Estos se logran a través del empoderamiento individual de cada uno y el colectivo de nuestras comunidades. Pero también requieren valores éticos de honestidad, transparencia y responsabilidad social. Las cooperativas puertorriqueñas son abanderadas de estos principios, y por eso deben ser las abanderadas de las soluciones a los problemas que aquejan al país en el Siglo 21.

Para lograr emular el reto que nos lanza Antulio nos queda mucho por hacer. La integración del cooperativismo con las comunidades es una fórmula de éxito probado, pero todavía está lejos de llegar a su máxima expresión. Por eso he insistido que es el modelo a seguir en el desarrollo de alternativas para modernizar nuestro dilapidado sistema eléctrico.  

La ley de cooperativas energéticas, de la cual soy co-autor junto al senador Larry Seilhamer, crea ese espacio único para delegar en nuestros empresarios cooperativistas la oportunidad de modernizar, abaratar y lograr energía limpia y renovable en Puerto Rico. Ya tres cooperativas han dado el paso al frente en el área de energía: la hidroeléctrica de la Montaña en Utuado, Pirucho Coop de Caguas y recientemente la posible cooperativa liderada por el alcalde Javi Hernández de Villalba y tres otros pueblos. Ese es uno de muchos esfuerzos creativos al que me he unido para cooperativizar el país. Un sector cooperativista diverso, dinámico y bien organizado permite llegar a los espacios donde lamentablemente el gobierno no ha podido y servir de alternativa eficiente, honesta y profundamente puertorriqueña.   

No hay que inventar la rueda. Ya el camino ha sido trazado por servidores de entrega incondicional a su país como lo fue Monseñor Antulio Parrilla. Aquel monaguillo, y cientos de miles de puertorriqueños agradecidos, estamos listos para cargar esa bandera.

Otras columnas de Eduardo Bhatia

domingo, 13 de octubre de 2019

Aprobado el “Green New Deal” boricua

Eduardo Bhatia propone el reemplazo de las plantas de la AEE como una medida esencial para reducir los efectos del calentamiento en global

💬Ver 0 comentarios