David González

Punto de Vista

Por David González
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Oportunidad para activar la economía de Puerto Rico

Víctor Hugo nos dejó un pensamiento invaluable: “El futuro tiene muchos nombres; para los débiles es lo inalcanzable; para los temerosos, lo desconocido; para los valientes es la oportunidad”. 

Nunca más oportuna la frase que justo ahora, ante las circunstancias que nos ha tocado vivir, a nivel personal y como país, con la llegada de los efectos del novel coronavirus a nuestra tierra.

Como grupo profesional y como parte del sector privado, el Colegio de Contadores Públicos Autorizados de Puerto Rico ha estado inmerso y muy activo en la discusión de posibles soluciones a la situación que enfrentamos, en particular en temas de materia económica y fiscal, todo con el principal fin, a corto plazo, de emerger de esta crisis más fortalecidos, lo más rápido posible y con el menor daño posible a nuestra economía. 

A mediano plazo, la misma amenaza del coronavirus nos presenta una invaluable oportunidad que todos los sectores deben apoyar sin reparo.  Como resultado del brote del coronavirus, muchos expertos en salud y seguridad nacional han levantado su voz de alarma acerca de la dependencia de Estados Unidos de la superpotencia China, la producción de ingredientes activos esenciales para la manufactura de medicinas como Advil, penicilina y Tylenol, entre muchos otros.  Un estudio reciente del Departamento de Comercio de Estados Unidos encontró que un 97% de los antibióticos usados en Estados Unidos se produce en China. Más aún, un porciento importantísimo de las drogas genéricas se produce en China o India.

Muchos ya consideran esta dependencia una amenaza a la seguridad nacional del pueblo norteamericano, y plantean la necesidad de imponer regulaciones al sector farmacéutico para que aumente su producción de fármacos en suelo americano. Muchas otras voces, desde la oficina editorial de importantes periódicos de Estados Unidos, diferentes gremios, la Junta de Control Fiscal, la gobernadora de Puerto Rico, y varios políticos han hecho un llamado para que la Casa Blanca, junto con el Congreso de Estados Unidos, establezca mecanismos para hacer más atractivo a Puerto Rico en comparación con China o India, a la hora de decidir dónde manufacturar productos farmacéuticos, y así atender el tema de seguridad nacional. 

Es aquí donde surge la oportunidad para lograr que Estados Unidos vea en Puerto Rico una jurisdicción favorable y la opción lógica para este incremento en la producción de fármacos en suelo americano, en particular los genéricos. Puerto Rico, como sabemos, se encuentra dentro de la zona de aduanas de los Estados Unidos, además de ser aplicables todas las regulaciones de la Administración Federal de Drogas (FDA, por sus siglas en inglés). 

Con la reforma federal introducida a finales de 2017, Estados Unidos incluyó varias disposiciones en el Código de Rentas Internas con miras a provocar que muchas de estas compañías regresaran sus operaciones a Estados Unidos continentales.  A más de dos años de entrar en vigor la reforma federal, muy poca de la producción que se encuentra fuera de Estados Unidos ha regresado. Como sabemos también, la reforma federal no consideró la situación particular de Puerto Rico, es decir, no hizo distinción alguna entre Puerto Rico y otras jurisdicciones foráneas, a pesar de nuestra relación con Estados Unidos.  

En cualquier caso, nos puso en desventaja relativa con otros países por disposiciones como las del ingreso global intangible de baja tributación (GILTI, por sus siglas en inglés).  Es un buen momento para convencer al Congreso de Estados Unidos de que con un puñado de enmiendas al Código de Rentas Internas Federal se podría atender el tema de seguridad nacional, así como la situación económica de la isla.  Sin entrar en los detalles técnicos de estas medidas, estaríamos hablando reducir el efecto detrimental del GILTI en manufactureras que se establezcan en Puerto Rico, y de validar la acreditación a nivel federal de las contribuciones pagadas en Puerto Rico por estas compañías. 

Ante esta coyuntura histórica, el Colegio de CPA hace un llamado a todos los sectores del país a estar abiertos y evaluar estas iniciativas que, a nuestro parecer, tienen un potencial inimaginable para la activación de la economía de Puerto Rico, con lo que eso implica para cumplir con el plan fiscal. Y si nos convencemos de que, aunque quizás no perfectas, si se materializan, ayudarían al desarrollo económico de Puerto Rico a mediano y largo plazo. Entonces debemos apoyarlas, todos en una sola voz, sin protagonismos que puedan distraernos del propósito último.

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