José R. Nadal Power

Tribuna Invitada

Por José R. Nadal Power
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Podemos

Podemos. El título de esta columna no se refiere al nuevo partido político español de izquierda, sino a que Puerto Rico puede salir de las dificultades fiscales y económicas en que se encuentra. Y muchas de las respuestas inmediatas para lograrlo se encuentran en la autonomía fiscal del Estado Libre Asociado.

Mucho se ha hablado, con razón, de la necesidad de hacer crecer nuestra economía y de la idoneidad de poder invertir más recursos de nuestro presupuesto en proyectos con efectos multiplicadores económicos. Pero la realidad es que la solución permanente para nuestras dificultades radican en nuestra capacidad y voluntad por lograr hacer crecer la economía atrayendo grandes cantidades de capital nuevo a Puerto Rico mediante inversiones directas y exportación.

En Puerto Rico ya hemos dado algunos pasos de consenso en la dirección correcta en nuestras políticas internas hacia atraer capital y expandir nuestros mercados de exportación de bienes y servicios. Ejemplo de ello son las leyes 20 y 22 de 2012, aprobadas por una administración estadista, y la Ley 185 de 2014, esta última de mi autoría, que crea la nueva ley de fondos de capital privado. La combinación de estos estatutos, si se utilizan con mentalidad estratégica, tiene el potencial de convertir Puerto Rico en recipiente de enormes inversiones y capital, gracias a nuestra característica única de estar dentro del sistema bancario y económico de Estados Unidos, pero con régimen tributario propio.

Además, desarrollar una agenda de trabajo en Washington que vaya más allá del Capítulo 9 de la Ley de Quiebras federal, que sea congruente con nuestras estrategias internas, también es fundamental. Hace más de un año alerté en una columna en El Nuevo Día sobre las oportunidades que pueden surgir para Puerto Rico si en el Congreso se procede a reformar las reglas tributarias de las corporaciones foráneas. La autonomía fiscal del ELA permitiría conseguir un trato distinto y favorable para las corporaciones foráneas que se establezcan en nuestra jurisdicción y así remediar el daño causado por la eliminación de los incentivos 936. Ya el senador Orin Hatch expresó interés en este tema en su reciente carta al secretario del Tesoro. No desaprovechemos la oportunidad.

No, Puerto Rico no es Grecia, y al contrario de como muchos afirman, sí tenemos importantes herramientas y oportunidades para salir de la crisis fiscal y del patrón de decrecimiento económico de la última década. Tenemos que mercadear lo que Puerto Rico ofrece; muy pocas jurisdicciones pueden mejorar nuestros atributos a la hora de competir por capital. Seamos promotores, anunciemos al mundo las ventajas únicas que se consiguen invirtiendo y haciendo negocios en nuestro país.

No tengo la menor duda de que podemos, sin excusas.

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