Adrianne G. Tossas Cavalliery
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Reinitas después de María

La reinita de apenas cinco pulgadas vuela desde la costa este de Estados Unidos, en medio de la oscuridad de la noche, en búsqueda de un bosque en Puerto Rico para pasar el invierno. Y se topa con la devastación que dejó María.

Esta criatura alada pertenece a una de las muchas especies migratorias afectadas de forma indirecta por la devastación causada por el huracán. Y es que no solo nuestras aves residentes han sufrido los efectos del paso ciclónico.

Las aves migrantes son un grupo diverso de alrededor de 350 especies que incluyen terrestres y acuáticas. Se reproducen en Norteamérica pero se desplazan a hábitats en latitudes tropicales para pasar el invierno, por las óptimas condiciones climáticas y la disponibilidad de recursos alimentarios. Gran parte del grupo está formado por reinitas que usan los bosques de Centroamérica y las Antillas como parada en su viaje hacia el sur, o como residencia invernal. Algunas especies pasan hasta ocho meses del año en los hábitats tropicales. Esta conducta migratoria es producto de un proceso evolutivo surgido hace más de 30 millones de años. Pero hoy está amenazada.

Monitoreos iniciados en la época navideña de 1900 evidencian que el número de aves migratorias disminuye anualmente. Las afectan múltiples factores: desde la pérdida de hábitat por el desarrollo urbano y agrícola, la cacería, la contaminación con pesticidas y herbicidas, hasta huracanes. Sufren esos efectos doblemente porque necesitan recursos vitales a lo largo de todo el hemisferio occidental.

Como ciudadanos podemos ayudar a las aves migratorias manteniendo en nuestras comunidades árboles que sustenten fuentes alimentarias naturales, y evitando químicos nocivos. Podemos fomentar la concienciación sobre las necesidades de estas especies que comparten con nosotros el planeta, participando en censos de aves como voluntarios o auspiciando organizaciones de conservación. Ahora que los puertorriqueños estamos bastante incómodos con la falta de servicio eléctrico, sepamos que eso beneficia a las aves migratorias nocturnas que se guían por las estrellas, y no se desorientan con las luces artificiales. ¡De algo sirve el sacrificio!

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