Julio Fontanet

Punto de vista

Por Julio Fontanet
💬 0

Sanders y el voto de los jóvenes e hispanos

El posicionamiento de Bernie Sanders como el favorito de las encuestas para ser el candidato presidencial del Partido Demócrata —y ello a pesar del buen y sorpresivo desempeño del candidato Joe Biden este martes— ha propiciado muchas y diversas reacciones. La más consecuente es que algunas personas plantean que sus posturas son muy radicales y que la sociedad estadounidense no está preparada para un autoproclamado “social demócrata”, lo que en inglés algunos han traducido como un “socialist democrat”, que es, precisamente, la ideología política imperante en varios gobiernos de países europeos y aliados de Estados Unidos. 

Otros esgrimen que no es el candidato idóneo para derrotar a Donald Trump, por lo que es recomendable buscar uno más moderado, de mejor proyección y, así, asegurar la victoria. Sin embargo, la cadena Fox difundió la pasada semana una encuesta que proyectaba a Sanders con mayor margen de victoria frente a Trump que cualquiera de los otros demócratas, seguido de Mike Bloomberg y de Biden, en ese orden.

Algo que llama la atención de los estudiosos de los procesos electorales es el apoyo masivo que, según las encuestas, tiene el senador entre hispanos, entre electores menores de 35 años y en aquellos con preparación universitaria. No debe sorprendernos si consideramos las propuestas básicas del senador: (1) Medicare para todos (todas las personas tendrían derecho a un plan médico, independientemente de su condición económica; (2) acceso a las universidad, libre de costo o subsidiado por el gobierno federal; (3) la condonación de préstamos estudiantiles para estudios universitarios; (4) una reforma contributiva que incluya mayores impuestos a los multimillonarios y mejores términos a la clase media; y (5) una reforma migratoria que permita legalizar el estatus de muchas personas que viven y trabajan en el país. 

De una lectura de las propuestas del senador por Vermont, se puede percibir que pretenden transformar varios aspectos vitales de la sociedad estadounidense, tal y como fue el “nuevo trato” bajo el presidente Franklin Delano Roosevelt. Es de esperarse, entonces, la oposición virulenta de sectores que se verán afectados de alguna forma por estas medidas. Por otro lado, llama la atención el apoyo significativo de electores menores de 35 años a un hombre blanco de 78 años que no tiene la apariencia de un artista de Hollywood, que no es muy “fashion” en su vestir, que es judío y que tiene un fuerte acento neoyorquino.   

El apoyo de los jóvenes no debe ser sorpresa, particularmente de los que tienen preparación universitaria y que perciben que la posibilidad de superar las condiciones económicas y oportunidades de sus padres es improbable en la estructura social y económica imperante, que limita grandemente sus posibilidades de movilidad social. Distinto a sus padres, estos jóvenes no son hijos e hijas de la Guerra Fría, por lo que les son irrelevantes y ridículas las etiquetas que se utilizaban en esa época para referirse a personas con propuestas progresistas. Por otra parte, los hispanos, además de integrar una clase media emergente que resultaría favorecida por las propuestas tributarias Sanders, deben ver muy positivamente el trato deferente hacia quienes aún no han podido completar o formalizar el trámite migratorio.

De ser acertada la encuesta y de mantenerse de esa forma hasta la eventual convención demócrata, la ecuación es muy sencilla para determinar quién será el próximo presidente. ¿Qué por ciento de los electores estadounidenses se siente a gusto con su situación particular, específicamente con su acceso (o el de sus hijos) a educación universitaria, a servicios médicos y con lo que pagan de contribuciones? Los que no lo estén, ciertamente verán con gran optimismo las propuestas del senador. La pregunta es determinar cómo se siente la mayoría de los estadounidenses. De eso trata la elección de Sanders o la reelección de Trump.

Otras columnas de Julio Fontanet

jueves, 2 de abril de 2020

Los olvidados en la crisis

Miles de confinados bajo condiciones de hacinamiento podrían estar condenados a muerte si no se toman medidas inmediatas que garanticen su salud, escribe Julio Fontanet

martes, 17 de marzo de 2020

La orden ejecutiva tiene que modificarse

El problema de la orden es su vaguedad, porque crea dudas, y su “sobre extensión”, porque puede incidir de manera irrazonable en el ejercicio de derechos constitucionales, plantea Julio Fontanet

💬Ver 0 comentarios