José A. Franceschini Carlo

Punto de vista

Por José A. Franceschini Carlo
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¿Te casarías contigo mismo?

Es importante aprender a vivir con uno mismo. Parece ser sencillo, pero no lo es. Son muchas las personas que no pueden estar solas con ellas mismas y siempre necesitan estar con otras personas. Pero tampoco los demás ayudan: solo uno mismo puede vivir con uno mismo. Igual ocurre con parejas que no comparten solas.

El estilo de vida que nos han enseñado es estar todo el tiempo activos.  Primero ir a la escuela, luego actividades extracurriculares, estudiar, juegos de vídeos o ver televisión, acostarnos, y al otro día volvemos a la misma rutina. Luego de adulto es esencialmente igual: trabajo, actividades, regreso a casa, tareas de familia, televisión o internet, preparar el próximo día y volver a la rutina que se convierte en nuestro diario vivir. Los fines de semana es para “socializar y descansar”.  Muy poco tiempo nos dedicamos a conocernos a nosotros mismos y saber lo que debemos mejorar o modificar para ser mejores personas. Peor aún, muchos no saben cuál es su propósito de vida.

He sido un terapista del comportamiento por más de 35 años, y es muy común entre los pacientes lo poco que se han dedicado a conocerse, o hasta entenderse y quererse. Por eso, hay tanta baja autoestima entre las personas que no se conocen o no se dedican tiempo.   Sin embargo, pretenden que venga otra persona, una pareja, un familiar, un amigo, y los comprendan, entiendan, acepten y quieran. Y de no ser así, se molestan con esa persona, cambian de pareja o amistad, y siguen con el mismo comportamiento. Pretendiendo hacer lo mismo esperando resultados diferentes; lo que Einstein llamó locura.

Este es un gran momento para cada uno de nosotros, no importa género, edad, raza, religión, etc., nos sentemos con nosotros mismos a reflexionar sobre nuestra vida.  Siento que la humanidad cambiará y que habrá un antes y un después del coronavirus.  Esto afectará a todos de una forma u otra, incluidas las relaciones interpersonales. Entre mejor estemos preparados internamente, mejor nos conozcamos, más posibilidades tendremos de hacer los cambios para poder adaptarnos a la nueva realidad. Para eso tenemos que dedicarnos tiempo y profundizar con nosotros mismos. De nuevo; parece fácil, pero un gran porcentaje no lo ha hecho.

Algo que debemos conocer para poder enfrentarnos a nosotros mismos son los mecanismos de defensa que todos tenemos. Son las formas de nosotros cuidarnos o defendernos de la realidad. Hay mecanismos de defensa saludables y otros patológicos. Este no es el tema del artículo, aunque es necesario que busquen alguna información para que los puedan entender y a la vez los ayude en su proceso de conocerse. Estoy seguro de que se sorprenderán cuando tengan más conocimiento del comportamiento humano.

Durante situaciones difíciles o de crisis como las que hemos vivido desde el huracán María, los terremotos y ahora con el coronavirus, veremos a las mejores personas demostrando su compromiso y empatía con los demás. Y veremos lo peor de seres humanos sin ninguna sensibilidad o empatía. A estos últimos se les dificulta mucho más convertirse en mejores personas.  Se estima que el 2% de la población tiene personalidad antisocial. El restante 98% puede mejorar si se dedica el tiempo a profundizar con sí mismo. 

Este encierro es un buen momento para saber si uno es parte de la solución o del problema, si uno es parte del equipo o no. Pregúntese si usted se casaría con usted mismo, siendo lo mas sincero posible, pues usted sabe mejor que nadie la contestación. No use de excusa que su pareja es culpable de su comportamiento, o que sus padres lo educaron así. Eso es proyección, uno de los mecanismos de defensa más patológicos.  Seamos sinceros con nosotros mismos y les aseguro que esta experiencia nos dará un gran beneficio y crecimiento personal y colectivo. De esta manera podremos, no solo vivir con nosotros mismos, sino que lo disfrutaremos.  También las personas a su alrededor se lo agradecerán.

Termino con este pensamiento de Facundo Cabral: “Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida con los demás”.  Aprovecha este tiempo para conocerte y aprende del tema. Hay mucha información disponible para lograr ser una mejor persona. Ese tiene que ser tu propósito de vida.

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