William Earl Talbott II, asesino (horizontal-x3)
William Earl Talbott II ingresa a la sala del tribunal en el Centro de Justicia Comunitaria del Condado de Skagit antes de declararse inocente del asesinato de una joven pareja canadiense (EFE).

La ciencia y la tecnología son materias que van de la mano gracias a los notables y sobresalientes resultados que se han logrado obtener mediante sus aplicaciones, y con el paso del tiempo los avances que presentan estas dos disciplinas son verdaderamente sorprendentes.

Y para muestra un botón, ya que gracias a la recopilación de pruebas de ADN, la Policía logró detener a William Earl Talbott, a quien se le acusa de haber asesinado a Jay Cook y a Tanya Van Cuylenborg, una joven pareja hace 31 años.

Culyenborg, de 18 años, fue violada antes de que fuera asesinada. El cadáver de Cook estaba más lejos, cerca al río Snoqualmie. En el lugar del crimen los investigadores solo encontraron una manta azul con la que fue envuelto Cook, la camioneta abandonada y el ADN del asesino.

A lo largo de los años y con la dificultad de no contar con los avances tecnológicos necesarios de aquellos tiempos, la policía recibió más de 300 nombres diferentes de sospechosos, pero ninguno resultó significativo para comenzar una investigación.

Sin embargo, de 1987 a 2018 las cosas cambiaron, y es que dicha muestra fue enviada a varios websites genealógicos para saber si existían coincidencias con el ADN del asesino, esto luego de que miles de personas mandan de manera voluntaria sus muestras genéticas a esta clase de sitios para que los expertos localicen a sus parientes lejanos.

Sorpresivamente la muestra genética coincidió con otras dos personas que resultaron ser primos segundos de Talbot, y a partir de esta pista, un especialista en genética pudo crear un árbol genealógico que condujo a los investigadores hasta el sospechoso.

GEDMatch, que fue la compañía encargada de aportar los datos genéticos para poder dar con el paradero del violador y asesino, reportó que según los análisis la persona en cuestión era William Earl Talbott II, un hombre de 55 años sin antecedentes penales  que no estaba en la lista de 300 supuestos sospechosos.

Basados en estos análisis, la policía se encargó de recopilar más pruebas para corroborar si el ADN en la escena del crimen correspondía a la del sospechoso. Una muestra obtenida de un vaso de café que consumió Talbot concluyó que los datos genéticos coincidían.

Tras la detención de Talbott II se supo que en el momento de perpetrar el crimen tenía 24 años y vivía en Woodinville, muy cerca al lugar donde los cuerpos fueron encontrados.


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