Isabel Rivera Collazo y un grupo de científicos comenzaron a documentar 35 millas de la costa norte. (Suministrada)

Un grupo de científicos comenzó una evaluación del impacto de la erosión costera en los yacimientos arqueológicos en varios sectores de la costa norte de Puerto Rico.

La iniciativa está a cargo de la puertorriqueña Isabel Rivera Collazo, catedrática de arqueología ambiental de la Universidad de California en San Diego.

“Hace dos semanas hubo un fuerte oleaje. Ese evento produce erosión costera y tenemos sistemas arqueológicos que se pueden afectar y otros que pueden quedar expuestos, y es necesario revisar su estado”, sostuvo Rivera Collazo.

El grupo incluye a científicos de la Universidad de California en San Diego, de la organización Para La Naturaleza y Yo Amo al Tinglar.

Destacó que espera recorrer 35 millas de la costa norte, junto con uno de sus estudiantes, un voluntario del Proyecto Dunas, de Ciencia Ciudadana de Para la Naturaleza y entidades locales, como la organización “Yo Amo al Tinglar”, dirigido por Mirna Concepción.

“Ya hemos encontrado algunos lugares afectados, pero queremos documentarlo todo para tener una idea de la extensión del impacto”, dijo Rivera Collazo, en entrevista con El Nuevo Día, que interrumpió en varias ocasiones, para decirle a sus compañeros cuando divisaba una “cerámica”.

“Vamos a utilizar una metodología nueva, una inspección digital completa, para acelerar el proceso de los datos posteriormente. Es un formato que no habíamos probado anteriormente, así que comenzamos por Hacienda Esperanza, que la conozco como la palma de la mano, porque hemos hecho mucho trabajo aquí”, agregó.

La inspección busca documentar cómo la erosión costera ha afectado los yacimientos arqueológicos ya conocidos y si ha expuesto otros que nunca se habían visto.
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