La puertorriqueña Diyaselis Marianela Delgado López se formó en el sistema público de enseñanza.
La puertorriqueña Diyaselis Marianela Delgado López se formó en el sistema público de enseñanza. (Xavier J. Araújo Berríos)

A sus 15 años, unas visitas al Observatorio de Arecibo fueron el inicio de su pasión por la física. Diyaselis Marianela Delgado López aseguró que compartir con científicos durante su investigación para una feria científica escolar la llevaron, años más tarde, a trabajar en laboratorios en Suiza y ser estudiante doctoral de la Universidad de Harvard, en Boston.

Si no hubiese habido Observatorio, no me hubiese apasionado la física y no hubiese tenido todo este rumbo. Me duele mucho que haya colapsado, porque hay muchas personas que no van a tener la oportunidad que yo tuve”, contó la egresada del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

En un suceso inesperado, el radiotelescopio del Observatorio de Arecibo colapsó el 1 de diciembre de 2020, después de casi 60 años de contribuciones al estudio aeroespacial.

Desde el 2020 –año que transformó el mundo por el inicio de la pandemia de COVID-19–, Delgado López completa un doctorado en Física de Alta Energía Experimental. Además, la científica puertorriqueña ha viajado el mundo presentando sus investigaciones.

Con su grupo, ofrece orientaciones en las escuelas de Estados Unidos, donde hay muchos estudiantes hispanoparlantes. Incluso, se ha encontrado con alumnas puertorriqueñas, que se inspiran con su historia. “Vamos o traemos los estudiantes y damos clases de Física, en español, en Harvard”, abundó.

Delgado López estudió toda su vida en escuela pública, comenzando en la elemental Luz Eneida Colón, entre San Juan, Guaynabo y Caimito.

Luego, pasó a la University High School (UHS) de la UPR. Al poder tomar cursos en el Recinto de Río Piedras, aprendió hasta mandarín.

“Ahí, fue donde mayormente pude explorar un montón de cosas, porque tienen un buen programa de distintas áreas de las artes y ciencias. En ‘high school’, tuvimos que hacer varias cosas, pero una de ellas fue una feria científica, y yo escogí hacerla junto al Observatorio de Arecibo”, contó la joven de 25 años.

“He aprendido que los caminos no se abren porque sí, tienes que trabajar duro, que es lo que he hecho”, expresó la joven.
“He aprendido que los caminos no se abren porque sí, tienes que trabajar duro, que es lo que he hecho”, expresó la joven. (Xavier J. Araújo Berríos)

Destaca en Suiza

Durante su bachillerato, participó de un programa de nueve meses en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en inglés), en Suiza. Antes de llegar, aprendió también francés, para poder comunicarse con los científicos suizos y la comunidad en donde viviría durante el internado.

“Conocí y todavía tengo amigos de Panamá, distintos sitios de Estados Unidos, México, Cuba… Así que son amistades y experiencias que jamás olvidaré. Estoy bien agradecida por mi profesor, porque él fue el que me dirigió”, expresó.

Mediante su investigación en Harvard, estudia unas micropartículas fundamentales llamadas neutrinos. Su tesis doctoral está enfocada en las interacciones de los neutrinos con la materia oscura, dos campos totalmente distantes e invisibles.

Es bien abstracto y todo tiene un propósito. Cada poquito que hago y lo que cada estudiante sigue añadiendo, vamos armando este rompecabezas del universo. Me enfoco en interacciones dentro de nuestra galaxia, pero estoy manipulando este análisis para hacerlo fuera de nuestra galaxia, con distintas fuentes, con el propósito, al fin y al cabo, de conocer más sobre nuestro universo”, explicó.

Contó que, desde pequeña, ha sido muy curiosa. Su personalidad versátil la ha llevado a ser ejemplo para otras mujeres dentro de la física de partículas, que es un área científica muy comprimida y difícil.

En Harvard, se ha topado con barreras de lenguaje y de género. Señaló que son pocas las profesoras, ya que casi todos los catedráticos en la universidad son hombres de tez blanca. Precisó que solo conoce una profesora argentina y otra norteamericana.

“En las presentaciones de conferencias, se presentan los hombres y yo como que me tengo que meter ahí (porque no la mencionan). Gracias a Dios, yo no tengo problema. Hay que ser fuerte. He aprendido que los caminos no se abren porque sí, tienes que trabajar duro, que es lo que he hecho”, expresó.

Apoyo desde niña

Del mismo modo, Delgado López insistió en que, sin el apoyo de su madre, Dihalma López Montalvo, no hubiera logrado nada. “La llevaba desde chiquita a todos los museos, porque preguntaba de todo”, contó su progenitora, quien la acompañó en la entrevista con este diario.

Mi mamá era la que me llevaba al Observatorio a reunirme con los científicos, a hacer todo ese proyecto. Me encantó tanto y tanto, que eso fue lo que escogí para la universidad”, expresó, al lamentar que el radiotelescopio haya colapsado.

Otro campo que le interesa es el de las políticas públicas sobre ciencia. Incluso, tiene pensado solicitar, en un futuro, a un programa en la Casa Blanca para contribuir con su conocimiento a la sociedad y así abrir más puertas a hispanos y mujeres en la comunidad científica.

“Trabajo con dos fronteras bien interesantes. Una es el ‘space frontier’, y la otra es la física de partículas, que es lo más pequeño que sabemos. (…) Me gustaría también trabajar desde un punto para que haya el dinero y las oportunidades para todo el mundo”, apuntó.

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