Ilustración preparada por la NASA que muestra el dron Ingenuity (en primer plano), y el rover Perseverance.
Ilustración preparada por la NASA que muestra el dron Ingenuity (en primer plano), y el rover Perseverance. (JPL-Caltech)

Por Kenneth Chang

Como parte de su próxima misión a Marte, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) intentará hacer algo que nunca se ha hecho antes: volar un helicóptero a través de la atmósfera del llamado “Planeta Rojo”.

Si funciona, el pequeño helicóptero, llamado Ingenuity, abrirá una nueva forma para que futuros exploradores robóticos tengan una vista panorámica de Marte y otros mundos del sistema solar.

“Esto es muy similar al momento de los hermanos Wright, pero en otro planeta”, dijo MiMi Aung, gerente del proyecto del helicóptero Marte en el Jet Propulsion Lab (JPL) de la NASA.

Volar en Marte no es una empresa trivial. No hay mucho aire allí contra el cual empujar para generar elevación. En la superficie de Marte, la atmósfera es sólo 1/100 de la densidad de la Tierra. La menor gravedad —un tercio de lo que sientes aquí— ayuda a levantar el vuelo. Pero despegar de la superficie de Marte es el equivalente a volar a 30,000 metros de altura en la Tierra. Ningún helicóptero terrestre ha volado tan alto, y eso es más del doble de la altitud a la que los aviones suelen volar.

El helicóptero viajará al planeta rojo con Perseverance, que será el quinto rover robótico que la NASA haya enviado allí. El lanzamiento de la misión está programado para el 20 de julio, una de tres misiones dirigidas a Marte este año.

El helicóptero (abajo) instalado en el rover Perseverance en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, en abril. La misión está programada para el 20 de julio.
El helicóptero (abajo) instalado en el rover Perseverance en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, en abril. La misión está programada para el 20 de julio. (JPL-Caltech / NASA)

Hasta 1997, todas las naves espaciales enviadas a la superficie de Marte habían sido unidades estacionarias. Pero en 1997, la misión Pathfinder incluyó algo revolucionario para la NASA: un robot con ruedas. Ese rover, Sojourner, era aproximadamente del tamaño de un archivador corto. Ese éxito fue seguido por dos rovers del tamaño de un carrito de golf, Spirit y Opportunity, que llegaron a Marte en el 2004 y luego por Curiosity, del tamaño de un automóvil, en el 2012.

Los científicos planetarios ya no están atrapados mirando un solo punto. Un rover puede atravesar el paisaje, deteniéndose para observar rocas intrigantes más de cerca. Esa libertad fue clave para obtener la comprensión actual del Marte inicial, que el planeta, hoy frío y seco, alguna vez estuvo mojado y poseía al menos algunos entornos que eran potencialmente habitables para la vida.

Ingenuity es, en esencia, la contraparte aérea de Sojourner, una demostración de una tecnología novedosa que podría usarse extensamente en misionesposteriores. El cuerpo de Ingenuity es aproximadamente del tamaño de una pelota de sóftbol con cuatro patas delgadas que sobresalen. Dos juegos de aspas, cada una de un metro de punta a punta, giran en direcciones opuestas. Pesa menos de dos kilos y mide aproximadamente medio metro de altura.

Una serie de avances, como la miniaturización de la electrónica, baterías que almacenan más energía y materiales que podrían transformarse en aspas livianas, convirtieron el sueño de máquinas voladoras en Marte en una posibilidad tecnológica, dijo Aung.

Unos dos meses después de que Perseverance aterrice en Marte en febrero comenzarán las pruebas de Ingenuity. El rover encontrará un lugar adecuadamente plano, dejará caer el helicóptero al suelo y luego se alejará al menos a 90 metros. “El helicóptero nunca regresa al rover”, dijo Aung.

En el curso de 30 días, el helicóptero realizará hasta cinco vuelos.

El primero es subir más o menos un metro y quedarse en posición 30 segundos, luego aterrizar. Los vuelos posteriores serán más largos, más altos y más lejos. En el quinto vuelo, si todo funciona, Ingenuity se elevará unos 4 metros, volará 150 metros y luego regresará a donde comenzó. El vuelo durará un minuto y medio.

La NASA ya tiene planes para enviar Dragonfly, un helicóptero de propulsión nuclear a Titán, la luna más grande de Saturno. Pero Titán tiene una atmósfera espesa, por lo que volar allí no plantea los mismos retos tecnológicos que Marte.

Aún si futuros helicópteros se dirigen a Marte, jamás serán un medio de transporte viable para los astronautas allí.

“No imaginamos extenderlo a donde puedas transportar a humanos como en la Tierra”, dijo Aung. “Simplemente no hay suficiente atmósfera”.