El radiotelescopio de Arecibo, antes y después del colapso ocurrido el 1 de diciembre de 2020.
El radiotelescopio de Arecibo, antes y después del colapso ocurrido el 1 de diciembre de 2020. (Suministrada)

Mentes científicas de Puerto Rico, Estados Unidos y otros países continúan evaluando alternativas para reemplazar el radiotelescopio de Arecibo, tras el devastador colapso que conmocionó al mundo entero el pasado 1 de diciembre de 2020.

Miembros del Congreso de Estados Unidos, científicos puertorriqueños, organizaciones federales y académicos de países como Italia y Brasil forman parte de las voces que se han unido para desarrollar planes a corto y largo plazo que permitan reparar la instalación construida en 1963.

Pero, ¿qué ha pasado desde el colapso? Aquí te contamos.

A nueve meses de su desplome, el Observatorio de Arecibo aún espera porque el gobierno identifique los $8 millones que asignó la entonces gobernadora Wanda Vázquez Garced para estudiar cómo reconstruir lo que alguna vez fue el radiotelescopio más grande y poderoso del mundo.

Esta asignación se dio a través de una orden ejecutiva firmada el 28 de diciembre de 2020, casi un mes después de que la plataforma de 900 toneladas se vino abajo sobre el ahora destrozado plato de 1,000 pies de ancho.

El director de la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP), Juan Carlos Blanco, señaló a El Nuevo Día que parte del problema es que el decreto no identifica ninguna fuente en particular sobre de donde saldrían estos fondos. Reconoció que identificar los $8 millones no es una prioridad, pues se trata de una suma efímera en comparación a la cantidad necesaria.

“Estamos pensando a largo plazo en la estrategia completa que nos pueda permitir lograr conseguir todos los fondos que hacen falta. Una de las consideraciones, por ejemplo, es que no quiero hacer algo a nivel estatal que ponga en riesgo la accesibilidad que pudiese tener a otros fondos, que son los que de verdad nos van a hacer falta”, planteó.

Los costos estimados de reparaciones para el radiotelescopio -el más grande del mundo hasta la construcción de la unidad FAST (1,640 pies) en China, y el RATAN-600 (1,890 pies) en Rusia- han variado entre $300 y $500 millones.

“Nuestra meta es ser responsables, pero ser eficientes. En la medida que podamos llegar más rápido al camino trabajando de alguna manera coordinada (con el gobierno federal), eso es lo que estamos persiguiendo”, agregó. “Ciertamente tenemos unas limitaciones de presupuesto, pero en la medida que nos corresponda (financiar) alguna parte del proyecto estamos más que dispuestos”.

Continúa la remoción de escombros

La Fundación Nacional de Ciencias (NSF, en inglés), propietaria del radiotelescopio de Arecibo, compartió en declaraciones escritas a este diario que la costosa remoción de escombros en la instalación continúa, a pesar de que se había señalado que este proceso podría concluir en julio.

Los trabajos de limpieza liderados por la NSF, la Universidad Central de Florida (UCF) y un equipo de contratistas comenzaron el pasado 15 de marzo.

“El proceso de limpieza de emergencia está por terminar y se espera que se complete este año”, precisó el NSF. “Se estima que el costo total de los esfuerzos de estabilización y limpieza no exceda los $45 millones. Al momento, se han asignado aproximadamente $42 millones”.

De forma paralela, el Comité de Encuesta de Salvamento, compuesto por profesionales y miembros de la comunidad científica, ha comenzado a identificar de entre los escombros objetos de valor científico, cultural e histórico que “se podrían conservar para su posible exhibición en el sitio o en otros museos”.

Entre los objetos identificados está el famoso Domo Gregoriano, instalado en 1996. Según la descripción provista por el NSF, dicha estructura tenía dos grandes reflectores que ayudaban a enfocar la radiación. También se han recuperado partes del teleférico que brindaba acceso a la plataforma del telescopio.

Imágenes del Domo Gregoriano, previo al colapso del 1 de diciembre de 2020.
Imágenes del Domo Gregoriano, previo al colapso del 1 de diciembre de 2020.

Movidas en el Congreso federal

Un grupo de congresistas republicanos visitó el Observatorio de Arecibo a finales de julio, liderados por la comisionada residente Jenniffer González Colón, para evaluar de primera mano los daños que sufrió la instalación construida por el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

“Continuamos trabajando con el NSF y con el personal del Observatorio para delimitar pasos a seguir luego de la visita. Igual, estamos trabajando el tema directamente con la Comisión de Ciencias, Espacio y Tecnología en la Cámara, que tiene jurisdicción sobre NSF”, explicó la comisionada residente en declaraciones escritas a El Nuevo Día.

“Estamos esperando los resultados de la evaluación forense de los cables que se espera en diciembre. Entender los eventos que llevaron al colapso contribuirá a la discusión sobre el futuro de la instalación”, concluyó.

Una de las propuestas ante la consideración del NSF es construir la “Próxima Generación del Telescopio de Arecibo” (NGAT, por sus siglas en inglés) en el mismo espacio en el que estuvo el colapsado radiotelescopio. El plan, presentado por científicos del Observatorio, requiere aval federal. Mientras, el NSF mantiene la puerta abierta a otras alternativas.

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