La JCA recomienda que los bañistas eviten el contacto primario con estos cuerpos de agua. (Archivo)
Playa Sardinera, en Isla de Mona, es una de las siete adoptadas actualmente bajo el Programa. (Archivo)

El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) actualizó la información de su Programa Adopte una Playa, con el fin de atraer a más personas interesadas en aportar a las labores de limpieza y ornato del principal recurso natural y recreativo en Puerto Rico.

“El programa es un acuerdo entre el departamento y la persona natural o jurídica que tenga interés en llevar a cabo las actividades de limpieza y ornato en segmentos de playa que no están catalogados como balnearios”, explicó Karla Hevia Rivera, quien es planificadora ambiental para la División de Zona Costanera del DRNA, en entrevista con El Nuevo Día.

El propósito fundamental del programa , agregó, es el mejoramiento de la calidad y conservación del ambiente y de los recursos naturales a través de dichas actividades. “Lo que queremos es que más personas se unan a esta iniciativa”, recalcó.

A raíz de esta necesidad, a finales de enero pasado se volvió a colocar la información del programa en la página web oficial del DRNA. No obstante, se trata de un proyecto activo desde 1999, en virtud de la Ley 250, dirigido originalmente por el Programa de Educación y Relaciones con la Comunidad, adscrito a la División de Zona Costanera desde 2016.

Antes de que existiera el programa, había entidades y grupos que hacían trabajos de ornato y actividades en las playas. Por esta razón, Adopte una Playa les da formalidad a dichas actividades y exige un compromiso de parte de las entidades o personas adoptantes, indicó Hevia Rivera.

“A nosotros nos gustaría que cada municipio se una al proyecto. Eso sería nuestra meta principal”, dijo, por su parte, Idelfonso Ruiz, director del Programa de Manejo de la Zona Costanera y Cambios Climáticos del DRNA.

Sin embargo, la falta de fondos en el DRNA es uno de los factores que limitan el progreso del programa, el cual no tiene presupuesto.

El pasado 17 de marzo, el secretario Rafael Machargo confirmó, en una vista pública, que la agencia presenta un sinnúmero de retos en las áreas presupuestarias. La planificadora ambiental detalló que, si existiera la posibilidad de enmendar la Ley 250-1999 para que reciba algún fondo, podrían “ofrecer algunos incentivos y podría hacer que el programa fuera más atractivo y que mayor cantidad de instituciones o entidades se unieran”.

El DRNA puede proveer asesoramiento técnico o de personal a los adoptantes en medida que cumplan con el compromiso de limpieza y reglamentación de las áreas costeras. La organización o persona adoptante debe pedir autorización y notificar si la playa amerita, por ejemplo, una poda de árboles o si se presenta una anidación de tortugas en el área.

“El programa no confiere autorización para actividades que no sean de limpieza, no da titularidad ni privatiza ni le otorga privilegios especiales a nadie”, aclaró Hevia Rivera, debido a que las playas siguen siendo de dominio público.

Actualmente, existen siete playas adoptadas: playa Levittown en Toa Baja, Punta Cangrejos en Piñones (Loíza), playa Sardinera en Hatillo, La Fanduca en Naguabo, Playa Pájaros en Isla de Mona, Sandy Beach en Rincón y Berwind Beach en Río Grande. Mientras, la playa Amigos de la Poza del Obispo, en Arecibo, está en proceso de renovación y la playa María, en Rincón, está bajo evaluación. Entre los adoptantes, hay organizaciones sin fines de lucro, privadas y una administración municipal (Toa Alta).

Entre los requisitos de adopción, están llenar el formulario de solicitud de adopción, y someter un plano topográfico o foto aérea que indique la ubicación exacta de la playa, una carta explicativa con la descripción de la playa con su dirección física, y un plan de trabajo que detalle en profundidad las necesidades de limpieza y las propuestas para solucionarlas.

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