Este hallazgo pone en evidencia la gran diversidad de fauna que falta aún por descubrir (British Tarantula Society Journal/Ranil Nanayakkara).

Científicos descubrieron una tarántula brillante de color azul metálico. Esta nueva especie hallada es solo la segunda del género Chilobrachys conocida de Sri Lanka, y llega 126 años después del descubrimiento de la especie tipo C. nitelinus. 

"El espécimen hallado tiene un brillo azul turquesa metálico en las cuatro patas y también un brillo iridiscente en el caparazón y el abdomen", según detalla el sitio sobre ciencias ambientales, “News Mongabay”.

Este nuevo arácnido fue descubierto dentro de una franja aislada en el sudoeste de la selva, rodeada de plantaciones de té y caucho, según informa “National Geographic”.

Asimismo, detallaron que estas tarántulas son rápidas y agresivas. Viven en madrigueras tubulares revestidas de seda y toman a los insectos que se acercan demasiado a sus refugios subterráneos. Esta especie mide cerca de 5 pulgadas.

La tarántula tiene una apariencia exótica, detalle que los conservacionistas identifican como posiblemente la mayor amenaza para su supervivencia. Su color resulta muy atractivo para los coleccionistas.

Por su parte, el biólogo Ranil Nanayakkara expresó sobre este arácnido, cuyo nombre formal es Chilobrachys jonitriantisvansicklei: “Cuando las vimos, me quedé maravillado, me faltaban las palabras", cuenta Nanayakkara sobre las hembras engalanadas. "Los machos son más pequeños y de color marrón musgoso”.

Realmente existe poca investigación sobre las arañas de Sri Lanka, lo que ha permitido que su recolección para el comercio mundial de mascotas no se controle en gran medida, según explica Samantha Gunasekera, exsubdirectora de la unidad de biodiversidad en el departamento de aduanas del país.

Se trafican varias especies de tarántulas de toda la isla para venderlas por entre $50 y $400  a los recolectores de mascotas, una práctica identificada por los departamentos de aduanas y de Policía como un "problema persistente".

Según Amila Prasanna Sumanapala, investigadora de la Universidad de Colombo y coautora del nuevo estudio, Sri Lanka tiene una legislación suficiente para garantizar la conservación de las especies, sin embargo, lo que falta es la aplicación de la ley para combatir el tráfico persistente de especies protegidas en la venta ilícita de mascotas.

Es por ello que este nuevo descubrimiento llega en el momento adecuado para resaltar la necesidad que existe de una mejor protección para las tarántulas del comercio mundial de vida silvestre.


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