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Con 65 años y dos misiones de la NASA a sus espaldas, su sueño ahora es convertirse en azafata de vuelos comerciales a la Luna (EFE)

Tokio - Para la astronauta Chiaki Mukai ir al espacio en el Japón pobre de la posguerra de su niñez era una hazaña inimaginable. Con 65 años y dos misiones de la NASA a sus espaldas, su sueño ahora es convertirse en azafata de vuelos comerciales a la Luna, "que pronto se convertirá en un destino turístico".

La Luna es un destino "muy prometedor y muy realista" de cara al asentamiento de los primeros humanos en territorio extraterrestre, donde la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) espera que las primeras personas se establezcan hacia 2030, explica Mukai en una reciente entrevista en Tokio con Efe y otros medios internacionales.

La imagen de grandes urbes futuristas y súper pobladas en el espacio no es la que plantea Mukai para un futuro próximo, sino reducidos complejos hoteleros, construidos principalmente bajo la superficie del satélite natural de la Tierra para protegerse de la radiación, y a los que acudirían un número limitado de viajeros.

En los vuelos de tres días al satélite se ve ella- la primera mujer nipona que tocó el firmamento- ayudando en lo posible gracias a su formación médica. Mukai es doctora en Fisiología especializada en cirugía cardiovascular, campos en que trabajó en sus expediciones espaciales en 1994 y 1998.

Su interés por los viajes interestelares nada tuvo que ver con la influencia de novelistas como Julio Verne. En el asolado Japón tras el final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) "ser astronauta era para los japoneses el sueño de un sueño, era algo reservado para grandes países como Estados Unidos y Rusia", recuerda.

Interesada por la Medicina desde joven por los problemas de movilidad en las piernas que padecía su hermano pequeño, Mukai se licenció en 1977 y ejerció en diversos hospitales hasta que un día el Gobierno japonés publicó un anuncio en busca de exploradores.

"Buscaban gente para ir al espacio, mujeres o varones, y no eran necesarios conocimientos de pilotaje. Era para investigación, así que me presenté voluntaria", recuerda más de tres décadas después.

A finales de 2017 fue nombrada directora del Centro de investigación de colonias espaciales (RCSC) nipón.

En este centro de la Universidad de Ciencias de Tokio (TUS) se están diseñando colonias espaciales mientras se intentan solucionar retos como el abastecimiento energético y el cultivo de alimentos.

Tamaño proyecto podría llevar a preguntarse por qué la humanidad está obsesionada por conquistar el espacio. Para Mukai está en su naturaleza.

"Las personas tenemos una tendencia natural a expandir nuestras actividades fuera de nuestras áreas -a otras ciudades, países-, cada vez más y más y, en esta situación, la Tierra se nos queda pequeña, ¿no crees?", reflexiona con una sonrisa mientras explica que es como verter tinta en un cubo de agua y esperar que no se desplace.


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