Algunos especialistas coinciden en que podría tratarse de un caso de eritrismo (Facebook/ Black Leopard Mountain Lodge).

Encontrarse de cerca con un leopardo en una zona silvestre es algo que impactaría a cualquiera, pero aún más asombroso sería si ese ejemplar presenta un color entre rosado y anaranjado.

Eso fue precisamente lo que sucedió en la región de Thabo Tholo, en Sudáfrica, donde integrantes de la organización Black Leopard Mountain Lodge lograron registrar la presencia de un extraño leopardo pelirrojo.

A través de una serie de fotografías publicadas en su cuenta de Facebook, se puede apreciar al animal devorando el cadáver de una jirafa, la cual, según especifican, había fallecido recientemente durante una tormenta eléctrica.

La apariencia de este leopardo ha llamado la atención de expertos de todo el mundo, que ya analizan el posible origen de esta condición que, a pesar de ser muy rara, se ha observado en bastantes ejemplares de la zona.

Estos felinos, conocidos como leopardos dorados, han sido el centro de atención de muchos investigadores de todo el mundo durante los últimos años, especialmente por las variaciones que sufre su color en relación a la zona en la que viven.

De hecho, no es la primera vez que logran fotografiar a esta hembra, pues hace cuatro años su imagen llamó la atención de los científicos, pero apenas era una cachorra y todos se preguntaban si lograría llegar a una edad adulta.

Aunque no se sabe exactamente a qué se debe esta condición, algunos especialistas coinciden en que podría tratarse de un caso de eritrismo, es decir, una mutación en el gen receptor de melanocortina 1 (MC1R), encargado de la pigmentación de la piel y el pelo.

Si un individuo tiene alguna de las variantes que conducen al eritrismo, sintetizará menos eumelanina, que es el pigmento responsable del color negro y marrón. En cambio, se generará mucha más feomelanina, encargada de la coloración rojiza.

Esta es precisamente la mutación genética que está detrás de las pecas y el color del cabello de los pelirrojos, pero no solo se da en humanos. También se han observado casos en otros animales, como saltamontes, salamandras o, por supuesto, leopardos.


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