Los impactos devastadores continuaron dando forma al planeta durante cientos de millones de años (NASA).

La transición terrenal de la Tierra, es decir, la evolución de una mezcla primordial a un planeta rocoso en reconfiguración por teoría de la tectónica de placas, pudo ser inducida por impactos del espacio.

Así lo postula el director del Centro de Investigación Planetaria de la Universidad Macquarie, Craig O'Neill, en una publicación de la revista Geology en la que analiza un factor externo al planeta en este proceso.

"Tendemos a pensar en la Tierra como un sistema aislado, donde solo importan los procesos internos", detalla O'Neill, el autor del estudio y agrega que, a pesar de este sesgo, "cada vez más estamos viendo el efecto de la dinámica del Sistema Solar en el comportamiento del planeta".

Las simulaciones de modelos y las comparaciones con estudios de impacto lunar han revelado que después de la acumulación de la Tierra hace unos 4,600 millones de años, los impactos devastadores continuaron dando forma al planeta durante cientos de millones de años.

Aunque estos eventos parecen haber disminuido con el tiempo, los lechos esféricos (capas distintivas de partículas redondas condensadas de roca vaporizada durante un impacto extraterrestre) encontrados en Sudáfrica y Australia sugieren que la Tierra experimentó un período de bombardeo intenso hace unos 3,200 millones de años, aproximadamente al mismo tiempo que los primeros registros de la deformación de la corteza que se pueden observar en las rocas.

Esta coincidencia hizo que O'Neill, junto a los coautores Simone Marchi, William Bottke y Roger Fu, se preguntara si estas circunstancias podrían estar relacionadas. "Los estudios de modelado de la Tierra primitiva sugieren que los impactos muy grandes, aquellos de más de 186 millas de diámetro, podrían generar una anomalía térmica significativa en el manto", postula el equipo de científicos.

Esto parece haber alterado la flotabilidad del manto lo suficiente como para crear surgencias que, de acuerdo a la investigación, "podrían impulsar directamente la tectónica".

Esta teoría de la tectónica de placas busca explicar la forma en que se estructura la litósfera -la zona más fría y rígida de nuestro planeta- y cómo se mueven entre ellas.

Hasta ahora la escasa evidencia encontrada en el Archaean, el período de tiempo que abarca desde hace 4,000 hasta 2,500 millones de años, sugiere que durante este intervalo se produjo una serie de impactos principalmente menores de menos de 62 millas de diámetro.

Los investigadores intentaron determinar si estas colisiones más modestas aún eran grandes y lo suficientemente frecuentes como para iniciar la tectónica global.

Los resultados indican que durante el Arqueano Medio, los impactos de 62 millas de ancho fueron capaces de debilitar la capa rígida y más externa de la Tierra. Esto, comenta O'Neill, podría haber actuado como desencadenante de procesos tectónicos, especialmente si el exterior del planeta ya estaba "preparado" para la subducción.

"Si la litosfera tuviera el mismo grosor en todas partes, tales impactos tendrían poco efecto", afirma O'Neill. Pero durante el Arcaico Medio, dice, el planeta se había enfriado lo suficiente como para que el manto se espese en algunos puntos y se adelgace en otros.


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